Publicado: 06.10.2016 20:45 |Actualizado: 07.10.2016 08:53

El techo de cristal en la gran empresa empieza a resquebrajarse

La educación, el desarrollo tecnológico, la flexibilidad laboral, la voluntad y la valentía son algunos de los elementos que han permitido avanzar, aunque poco a poco, hacia la igualdad de género en el mundo laboral, donde aún hay mucho machismo.

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De izquierda a derecha, Mariana Norton, María José Álvarez, Nuria Vilanova, la moderadora, y María Dolores Dancausa, en la mesa sobre liderazgo empresarial en materia de género. / Twitter de Cuatrecasas

De izquierda a derecha, Mariana Norton, María José Álvarez, Nuria Vilanova, la moderadora, y María Dolores Dancausa, en la mesa sobre liderazgo empresarial en materia de género. / Twitter de Cuatrecasas

MADRID—. El llamado techo de cristal para las mujeres sigue siendo una realidad en el mundo laboral. En todos los sectores. Cómo romper esa barrera que impide que una mujer tenga las mismas oportunidades de ascender o de ganar lo mismo que un hombre es un debate recurrente en nuestra sociedad. Nadie duda a estas alturas de las ventajas de avanzar hacia la igualdad de género en la empresa: las mismas estadísticas que año tras año confirman las diferencias de género en el mundo de la empresa, también demuestran, entre otros datos, que si las mujeres ganaran lo mismo que los hombres, el PIB de la Eurozona crecería un 13%, el de Estados Unidos un 9% y el de Japón, un 16%.

"No es un problema fácil de solventar", reconoce sin embargo Rafael Fontana, presidente ejecutivo del conocido despacho de abogados Cuatrecasas Gonçalves Pereira. El directivo, que ejerció de anfitrión en el foro Women Working for the World sobre igualdad de género, celebrado este jueves en el auditorio Cuatrecasas de Madrid, cree que la desigualdad entre hombres y mujeres "es un problema cultural que supone una importante pérdida de talento para las empresas. Ellas son mejores, por ejemplo, en la resolución de conflictos". Sin embargo, Fontana podría aplicarse el refrán de "En casa del herrero...": en su empresa, uno de los principales bufetes del país, sólo un 14% de los socios son mujeres, cuando el 57% de la plantilla lo son.



"Si las mujeres ganan, ganan las empresas y también los países", apunta Catalina Escobar, presidenta de la fundación Juan Felipe Gómez Escobar, de Colombia, especializada en mejorar la calidad de vida de la población infantil y adolescente en situación de pobreza, principalmente de las niñas y las jóvenes, y una de las organizadoras el evento. Para Escobar la clave para revertir la desigualdad de género en la empresa es "invertir en la formación y el empoderamiento de las mujeres".

Dancausa: "La igualdad de acceso a la educación garantiza que avancemos hacia la igualdad"

Formación y educación. Esa es la clave que destacan todas las mujeres que han logrado romper ese techo de cristal. El foro Women Working for the World dedicó una mesa de debate al liderazgo empresarial en materia de género. Tres grandes directivas contaron su experiencia. María José Alvárez, presidenta del grupo Eulen, lo cuenta así: "Tuve la suerte de nacer en una familia que me decía, sobre todo mi madre, que estudiara, que me formara, que eso me iba a dar libertad e independencia". Álvarez sí dice haberse topado con alguna barrera y eso que era la hija del fundador de Eulen. Su padre le hizo empezar desde abajo y en ese largo camino hacia las alturas interiorizó la importancia de la voluntad para poder progresar. "Las mujeres tenemos que ser conscientes de que si queremos podemos". 

María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter, fue durante mucho tiempo la única directiva ejecutiva en la banca española y de una empresa del Ibex. Ella confiesa que nunca notó el techo de cristal. Una vez más la educación juega un papel fundamental: "Me siento una privilegiada. Sé que muchas mujeres de mi generación sufrieron muchos impedimentos, pero yo nunca tuve esa sensación. Mi padre se empeñó en que tanto yo como mi hermana tuviéramos la misma formación que nuestros cinco hermanos varones". 

Dancausa asume que aún queda mucho por hacer, pero es optimista: "La discriminación salarial sigue siendo una realidad, pero la igualdad de acceso a la educación garantiza que avancemos hacia la igualdad".  

"Las nuevas tecnologías han ayudado mucho a la conciliación familiar de las mujeres al no ser necesaria en todo momento la presencia física en la oficina"

La consejera delegada de Bankinter destaca otro elemento decisivo en ese camino hacia la igualdad: el avance de la tecnología. "El desarrollo de la tecnología ha cambiado no sólo la forma de relacionarnos entre nosotros, sino también al propio mundo empresarial. Las nuevas tecnologías han ayudado mucho a la conciliación familiar de las mujeres al no ser necesaria en todo momento la presencia física en la oficina". 

Mariana Norton, socia del bufete Cuatrecases Gonçalves Pereira coincide en la importancia de la educación, aunque ella aporta una nueva perspectiva: "Las mujeres tenemos una autoexigencia altísima y estar bien formadas nos da muchas confianza". Para esta abogada portuguesa afincada en España vencer a la desigualdad requiere un plus de valentía por parte de las mujeres y superar lo que ella denomina "pruebas de fuego", las barreras que pone en el camino la conciliación familiar: "He visto perderse mucho talento femenino por no poder conciliar. Y es una pena".

Dancausa abunda en ese punto y reconoce que ella también ha visto a muchas mujeres renunciar a un prometedor futuro laboral para poder pasar más tiempo con sus hijos. Obviamente, es una elección. Dancausa eligió y pasó con sus hijos menos tiempo del que le hubiera gustado, pero no se arrepiente. "Yo le diría a una mujer con hijos que las carreras laborales son muy largas, que lo fundamental es poder elegir y no rendirse nunca. Y aunque dediquemos menos tiempos a los hijos, no vamos a dejar de ser un ejemplo para ellos. Sabrán valorarlo".

Norton cree que una buena flexibilidad a la hora de organizar el trabajo, el apoyo de los compañeros, saber pedir ayuda cuando se necesite y sentirse parte de un proyecto ayudan a combatir la desigualdad en el mundo de la empresa. "Las empresas sólo retendrán el mejor talento, en especial el femenino, si son capaces de hacerle partícipes del proyecto". 

Todas son optimistas pero reconocen que aún se está lejos del objetivo ideal, Sirva como ejemplo otra estadística: en 2015 el 93,3% de las excedencias que se solicitaron para el cuidado de los hijos fueron solicitadas por mujeres. Aún hay que cambiar mentalidades y actitudes en sociedades como las occidentales, donde aún perviven muchos tics machistas, como reconoce Rafael Fontana. La propia Dancausa contó una anécdota que refleja bien el camino recorrido pero también lo que queda por recorrer: "Mi familia siempre nos apoyó mucho a mi hermana y a mi, pero en casa de mis padres siempre éramos ella y yo las que recogíamos la mesa después de comer".