Publicado: 25.11.2016 13:08 |Actualizado: 25.11.2016 14:03

España, el país más antisocial de la OCDE en la salida de la crisis

Un informe del organismo internacional destaca que la desigualdad aumenta en España, que ha crecido el número de trabajadores pobres y que la redistribución de la riqueza se ha estancado desde 2010. Además, los beneficios de las empresas aumentan pero los salarios no suben: de hecho, los trabajadores españoles peor pagados son los que han sufrido mayores bajadas.

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Cola del paro en una oficia del Servicio de Empleo de la Comunidad de Madrid. REUTERS

Cola del paro en una oficia del Servicio de Empleo de la Comunidad de Madrid. REUTERS

jorgeotero99

MADRID.— "La salida de la crisis será social o no será". Corría el año 2009 cuando José Luis Rodríguez Zapatero, entonces presidente del Gobierno, respondía así a las críticas de Mariano Rajoy. Siete años después esa frase se ha convertido en una profecía. Pese a la recuperación económica de la que tanto alardea el Gobierno del PP, todos los datos y estadísticas confirman una y otra vez que de la crisis aún no se ha salido como vocean algunos o que, de haberlo hecho, ha sido por la vía más injusta y dolorosa: la desigualdad aumenta en España, la redistribución de la riqueza se ha estancado, los beneficios de las empresas aumentan pero los salarios no suben y, para terminar, son los más desfavorecidos los que más sufren las secuelas de la recesión.

Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) (PDF en inglés), un organismo que reúne a los 34 países más ricos del mundo, publicado este jueves viene a confirmar lo que ya sospechan muchos ciudadanos, que la realidad no es tan idílica como la pinta el discurso triunfalista del Ejecutivo de Rajoy y que el reparto de los esfuerzos para superar la crisis ha sido muy injusto.



La OCDE afirma en su informe que entre 2010 y 2014 fueron los trabajadores españoles con los sueldos más bajos los que más sufrieron lo que el Gobierno y empresarios llaman eufemísticamente "moderación salarial" y la calle llama bajada de salarios. Los recortes fueron superiores al 10%. En toda la OCDE, sólo los trabajadores portugueses peor pagados sufrieron recortes mayores que los españoles.

La desigualdad de ingresos se mantiene en un nivel récord en la mayoría de países de la OCDE, pero en España este grave problema económico se ha acentuado hasta el extremo de colocar al país en la cabeza de las estadísticas de desigualdad económica. ¿Las razones? La OCDE lo explica: "Los niveles persistentemente altos de desempleo de alta duración, la caída de los salarios reales, y la persistente segmentación del mercado laboral". 

"En España, los niveles persistentemente altos de desempleo de alta duración, la caída de los salarios reales, y la persistente segmentación del mercado laboral se han traducido en una disminución abrupta de los ingresos laborales"

"Todo ello, pese a la fuerte creación de empleo estimulado por la reforma de 2012, se ha traducido en una disminución abrupta de los ingresos laborales", añade la OCDE, que recuerda que en España esa reducción salarial, al cebarse con los que menos ganan, ha conducido a un gran aumento de la proporción de trabajadores pobres. En ese aspecto sólo nos superan Chile y Turquía entre los países de la OCDE.

El problema, sin embargo, no es exclusivo de España: ese aumento de la desigualdad ha sido la tónica dominante en todo el mundo. La OCDE detalla que en los países desarrollados entre 2007 y 2010 la renta real media de los hogares reculó una media del 2,1%, con una caída más marcada en los más pobres (-5,3%) que entre los más favorecidos (-3,6%). Desde entonces, la mayor recuperación en los ingresos más elevados (+2,3%) y la débil mejora en los otros (+1,3) ha agudizado las desigualdades.

Pero la recuperación de la situación económica no se ha traducido en una disminución de la disparidad entre los hogares más ricos y los más pobres, más bien al contrario: la OCDE cuenta que en 2013 y 2014 las rentas más bajas siguieron por debajo de sus niveles de antes de la crisis, mientras que los salarios más altos y los medios recuperaron gran parte del terreno perdido. 

La OCDE se sirve para su análisis del coeficiente Gini, igual a 0 cuando todo el mundo dispone de los mismos ingresos, y a 1 cuando una sola persona los concentra. La media de la OCDE se situó en 2014 en 0,318, una milésima más que en 2007 (0,317), y la cifra más alta desde mediados de los 80. España está por encima de la media de la OCDE con un coeficiente de 0,346, rodeada por Grecia (0,343) y Letonia (0,353). En 2007 España tenía un coeficiente de Gini de 0,324. Es uno d elos 

La reducción salarial ha conducido a un gran aumento de la proporción de trabajadores pobres

La desigualdad, sin embargo, no es el único problema. La OCDE alerta en su informe de que la redistribución de la riqueza se ha estancado en nuestro país desde 2010: "Aumentó al principio de la crisis, pero a partir de 2010 se estancó a pesar de la gran desigualdad que existe".

En este sentido, los expertos siempre han señalado las carencias del modelo económico español y su baja capacidad redistributiva. Un buen sistema fiscal y buenas ayudas sociales son los pilares para luchar contra la desigualdad, pero España no puede presumir ni de una cosa ni de la otra. De hecho, España siempre ha estado por encima de la media de la OCDE en los índices de desigualdad, incluso antes de la crisis. 

Crecen los beneficios empresariales, no los salarios

El informe de la OCDE se publicó el mismo día que se conocieron los datos de Contabilidad Nacional del tercer trimestre de 2016 y la estadística de la Central de Balances del Banco de España, que da cuenta de los resultados empresariales. La economía española sigue creciendo a buen ritmo, el 0,7% en el tercer trimestre, pero basta con cruzar los datos para darse cuenta de que ese crecimiento es, desde el punto de vista económico, insano e injusto: en lo que va de 2016 el beneficio de las grandes empresa ha crecido un 13%, pero los salarios apenas han variado. 

Ante este escenario, el Gobierno apenas ofrece alternativas. Rajoy se reunió también el jueves con sindicatos y patronal y lo que destacó todo el mundo es que el presidente marcó dos líneas rojas en lo que se refiere al diálogo social: se puede hablar de todo mientras se cumplan los compromisos con Bruselas y no se toque la restrictiva reforma laboral de 2012. Así será difícil un aumento significativo de los salarios, sobre todo de los más bajos.