Publicado: 09.03.2016 07:56 |Actualizado: 09.03.2016 08:14

Santana: "Mis rivales no quieren que obtenga los avales porque saben que puedo ganar el Congreso"

El candidato más joven (40 años) a la Secretaría General de UGT apuesta por primarias para elegir a los dirigentes y consultas a todos los afiliados sobre los acuerdos importantes. 

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El secretario general de UGT Canaria, Gustavo Santana, candidato a suceder a Méndez al frente de la UGT.-JAIRO VARGAS

El secretario general de UGT Canaria, Gustavo Santana, candidato a suceder a Méndez al frente de la UGT.-JAIRO VARGAS

@JairoExtre

MADRID.-  40 años, secretario general de UGT en Canarias y el candidato más joven para recoger el testigo del eterno Cándido Méndez al frente de la UGT. Gustavo Santana (San Bartolomé de Tirajana, Gran Canaria, 1976) ha irrumpido en el 42º Congreso Confederal con pocas opciones de lograr los avales necesarios (25% de 601 delegados) para competir, pero con un saco de propuestas rompedores en la organización. Desde primarias a consultas a todos los afiliados, este trabajador social recuerda a Manuel Fernández López Lito, cuando tras perder en el 95 contra Méndez ase arrogó la victoria de las ideas. Santana ya está orgulloso de haber obligado a sus dos rivales a "hablar de cosas que nunca se hubieran tratado".



¿En qué situación se encuentra UGT?

Tiene que introducir cambios en este Congreso. Debe hacer una interpretación próxima a los cambios de la sociedad y qué cambios tenemos que introducir para adaptarnos a esa trasformación. Debe, en resumen, intentar hacer atractiva la herramienta y tener influencia, sindical, social y política. Hemos pasado del capitalismo al neocapitalismo financiero internacional. Es una nueva fase de la trasformación. La situación sólo puede empeorar, y para eso se necesita un sindicato fuerte que pudiera estimular la trasformación en otro sindicato. No sólo en España, sino en Europa.

¿Méndez no ha dejado un sindicato fuerte en 22 años?

La crisis ha provocado cambios de forma tan acelerada que nos obligan a ir un paso más allá de lo aprobado en el último congreso. No es sólo responsabilidad de Méndez; lo que ratificamos en los congresos se hace de forma colectiva. Cortamos la voz de diferentes departamentos, entre ellos, les quitamos la voz a los jóvenes. Así es difícil ser atractivo para un sector que está sufriendo de forma singular la crisis. Eso es sólo un ejemplo. Se necesita una apertura real a sectores como jóvenes o mujeres, decirles que en nuestra casa tiene cabida. Y tiene que ser en este congreso, no va a haber muchas más oportunidades. Nuestra candidatura ofrece las mejores condiciones en este sentido. No vamos a estar para transiciones ni para pedir tiempos muertos en uno o dos años. Esta es la responsabilidad suprema de los delegados de este Congreso.

¿Cómo valora la gestión de Méndez?

La estela de Cándido es una buena estela y se merece un reconocimiento en este Congreso, pese a sus luces y sus sombras. Más que por la acción sindical, los últimos años del sindicato han estado marcados por varios escándalos.

¿Se ha actuado con contundencia?

En algunos casos ha faltado agilidad de respuesta para poder suspender de militancia a los compañeros afectados en un expediente judicial. Suspensión porque hay que garantizar, hasta que haya sentencia, los derechos de militancia, pero es importante preservar también la imagen del sindicato y la imagen del propio afiliado.

¿Qué propone para que no se repita?

Proponemos que los afiliados tengan el poder de solicitar voluntariamente la suspensión de militancia, algo que no está en los estatutos y creo que será una de las propuestas nuestras que se va a aprobar. Tenemos que ser implacables en la conducta, desde el ámbito ético y moral. Yo nunca hubiera cogido una tarjeta de crédito que, aunque no sea delito, técnicamente no es correcto. Por otra parte, hay que publicar los salarios de los cargos orgánicos de esta casa y los bienes. No hay que tener miedo. Yo lo he hecho en el portal de UGT Canarias. Mayor transparencia, mayor agilidad de respuesta en casos de mal uso de recursos públicos y más derechos a los afiliados, esas son la variables para introducir en este congreso.

¿Tiene ya atados los avales para presentar candidatura?

No, pero no me causa ansiedad. Mis compañeros intentan que no logre el 25% de avales necesario porque saben que si los consigo, probablemente, ganaría este Congreso. Según ellos, mi candidatura no tiene muchas posibilidades, pero es la más posibilista. Cuando presentarnos la candidatura posibilitamos un debate hasta ahora inédito, empezamos a recorrer los territorios y los otros candidatos tuvieron que hacerlo. Posibilitamos que el Congreso empiece y culmine pensado en la UGT, no en quién va a ocupar los puesto. Si no hubiéramos introducido ideas como profundizar en la democracia interna, en hacer primarias o rebajar los avales, hoy no se estaría hablando de eso. Y sí se está haciendo.
Visto los apoyos de los otros dos candidatos y la dificultad de que la suya salga adelanta.

¿Por qué no aceptó la oferta de integrarse en la Àlvarez?

Porque creemos en nuestra candidatura y creemos que el que se tiene que integrar es Àlvarez en la nuestra. Aquí hay un componen que es el relevo generacional, que no será fundamental, pero en este ciclo se nos antoja determinante. No nos hemos presentado para pillar un cacho en el Ejecutiva Confederal. Eso lo hubiera aceptado hace dos meses y no habría iniciado esta aventura. Si no consigo ni avales ni estar en una candidatura, soy más valioso estando en el Comité Confederal que en la Comisión Ejecutiva Confederal.

¿En qué se diferencia su candidatura de las otras dos?

A ellos les falta definir su idea de democracia interna del sindicato. No de los derechos de participación, son cosas diferentes. Yo hablo de darle el voto a los afiliados, no sólo a los delegados. Cuando pidamos opinión, se lo tendremos que pedir a toda la afiliación. Si el acuerdo del Sistema Público de Pensiones de 2011, que pensábamos que era buen acuerdo, lo hubiéramos llevado a consulta a las bases nos hubieran dicho que no estaban de acuerdo. A lo mejor tendríamos que haber convocado una huelga general. Eso no puede volver a pasar. Sobre las primarias, quien me dice con su teoría peregrina que somos un sindicato y no un partido político, se le olvida decir que también somos una organización con un millón de almas que quieren tener opinión propia. Aquí las decisiones las han tomado ocho.

Saliendo de lo interno, ¿cuál debería ser el principal caballo de batalla de UGT hoy?

Hay que ser capaz de influir lo suficiente sobre los poderes políticos para que se deroguen las dos reformas laborales.

Entonces no está satisfecho con las propuestas aceptadas por Pedro Sánchez

Puedo entender que hay complejidad para componer un Gobierno con este Congreso de los Diputados. Pero no creo que haya elementos que, con la cultura empresarial de nuestro país, tengan encaje en la oferta del pacto que tiene con Ciudadanos. Ese nuevo modelo de contrato, revestido de estabilidad, no deja de ser temporal. Por mucho que queramos hacer un nuevo Estatuto de Trabajadores con más contratos estables, los empresarios españoles seguirán usando la herramienta para despedir, deprimir salarios y vulnerar la negociación colectiva. Esa es la cultura empresarial de España. Si se le tiene que decir que no a un partido de izquierdas, no hay que tener miedo, sea PSOE, IU, Podemos o quien sea. El pacto PSOE-Ciudadanos no me suena bien porque sé que vamos a seguir reproduciendo el mismo sufrimiento actual.

¿Qué debería hacer UGT para lavar su imagen?

Necesita un cambio integral, no puede ser parcial. No sólo es la reducción de seis a tres federaciones. Tenemos que cambiar el modelo y dar un relevo generacional. Si no, sería un error histórico. No puede ser que nos hagan los planes de futuro unos compañeros que en cuatro años están fuera del sindicato. Mi generación también quiere gestionar el sindicato.