“Ellos pensaban que nosotros éramos muchos, y estaban acojonados”. El búnker del franquismo se amurallaba. Quería estrangular, en la agonía del régimen, cualquier disidencia. Más si venía de dentro.
El “ellos” que rememora el teniente coronel retirado Rafael Tejero eran esos guardianes de las esencias puras, rancias, de la dictadura. El “nosotros”, los magros 150 oficiales y suboficiales que se comprometieron con la Unión Militar Democrática (UMD), la camarilla de resistencia antifranquista asilada dentro del Ejército y fundada en septiembre de 1974 por Julio Busquets en Barcelona, José Fortes en Galicia y Luis Otero en Madrid.
Tejero y sus compañeros celebran los 30 años de su autodisolución en 1977, justo después de las primeras elecciones. Tendrán una comida-homenaje hoy en un hotel de Madrid, organizada por el Foro Milicia y Democracia (FMD), una asociación cívico militar integrada por juristas, historiadores, periodistas, diplomáticos, militares... El problema, dicen, es que sabe a poco.
Los úmedos –como se les llamó– defendieron la democracia, pero la democracia no les ha defendido. Ha tenido 30 años. Sufrieron expulsiones del Ejército, juicios en tribunales de honor, arrestos menores, destinos forzosos, negativas de ascenso... La amnistía de 1977 no les llegó. Sólo en 1987 se les devolvió el grado y se les reintegró en las Fuerzas Armadas. Y hoy, en 2007, tienen ya un asidero legal. Mínimo: la referencia explícita a la UMD en el preámbulo de la Ley de la Memoria Histórica, pinzada entre todos aquellos colectivos que “en distintos momentos, lucharon por la defensa de los valores democráticos”.
Democracia "«cicatera"
Punto final. PP y PSOE se opusieron a que el articulado de la norma recogiese los derechos de los úmedos, como propuso IU-ICV: “Se ha sido siempre cicatero y roñoso con nosotros. Nunca quisimos aceptar prebendas o recompensas. Queríamos restitución, y hemos tenido olvido”, lamenta Fernando Reinlein, teniente coronel en la reserva, fundador de la asociación –echado del Ejército por ello– y autor del libro La UMD, treinta años después. La Transición uniformada.
“¿Cómo se llama el acoso en el trabajo? ¡Mobbing! ¡Eso padecimos!”. Tejero no se amarra la lengua. “Parecíamos unos apestados, unos delincuentes. Tenían miedo, miedo. ¡Si me arrestaron por acudir al Congreso a la aprobación de las Reales Ordenanzas de 1979!”. Y eso que sólo buscaban relevar el “Ejército político, inservible, lleno de los estómagos agradecidos a Franco”. Es eso que Reinlein llama “echar agua a la pólvora de los golpistas”.
“La contribución fue ejemplar”, admite el ponente popular de la Ley de Memoria, Jorge Fernández Díaz. “En eso estamos de acuerdo, no en romper nunca la disciplina del Ejército, como en su momento dijo [el vicepresidente del Gobierno Manuel] Gutiérrez Mellado. El fin no justifica los medios”. “El PP desbarra. Cae muy bajo citando a Mellado”, contrapone el portavoz socialista de Defensa, Jesús Cuadrado. “Confunde el prohibido asociacionismo militar de la democracia con la UMD. Con todo, hemos avanzado mucho. Ahí está el preámbulo de la ley”. Joan Herrera (IU-ICV) resopla: “Llegamos hasta donde pudimos. No pudimos con la cerrazón”.
“¿Sabes qué quiero ahora?”. Tejero ríe. “¡Mis fichas y las de los que estuvimos detenidos! Ver qué decían en sus informes aquellos hijos de puta”.
1. La fundación // La UMD nace en septiembre de 1974, al calor de la Revolución de los Claveles de Portugal. Pretende facilitar la llegada de la democracia y la despolitización del Ejército. Llegan a sumarse entre 150 y 200 militares.
2. Represión y autodisolución // El régimen actuó con dureza en cuanto se enteró, al cabo de un año. Condenó a los cabecillas de la UMD, expulsó a otros tantos y amedrentó a los militares comprometidos. Muerto Franco, la democracia no les devolvió a los cuartes con la amnistía de 1977. La UMD se autodisolvió ese año, tras los primeros comicios democráticos del 15 de junio.
La UMD fue uno de los grandes grupos de disidencia antifranquista, ya que lucharon pacíficamente dentro de una de las instituciones más importantes del Régimen como fue el Ejército, jugándose su honor y su carrera militar entre otras cosas. A algunos militares nunca se les devolvió lo que se jugaron un día por la democracia en España"
Artur, permite que te diga que eso es llamar pan a lo que tú crees que es pan y llamar vino a lo que tú crees que es vino. Nada más.
No hay cosa peor que el integrismo y los foros suelen estar llenos. Unos pretenden que los militares son los guardianes de las "esencias" patrias y otros que los militares son casi basura. Pues resulta que por lógica, ni lo uno ni lo otro. Las esencias se guardan ellas solas y en el ejército hay de todo, como entre los arquitectos, médicos, fontaneros, abogados.... Sólo a gente inmadura o desinformada se le ocurre decir la tontería de que habría que disolver el ejército. Hay que recordar que no estamos en el país de Oz y que de momento es imprescindible.
Udes. –al menos para mí- se merecen todo mi respeto, pero no dejan de ser militares y si se presenta machacar al pueblo lo hacen. Ahora mismo aquí en España hay policías y otros guardianes que si se presenta ir contra en pueblo NO LO DUDAN y se entiende que tenemos una policía democrática, pues son puramente fascistas y pro-franquistas por lo tanto cuanto más lejos mejor, no cabe la menor duda de que también hay poseedores de mi respeto pero todavía son pocos. Esto creo que se llama al pan, pan y al vino vino.
Leo aquí algún comentario que parece más propio de algún amiguete de Fernando VII que de alguien que viva en estos tiempos. Ciertamente, es de vergüenza el trato que estos militares han recibido por parte del PSOE y de la democracia, hay que ponerse en su piel para sentir el pavor que cualquiera sentiría al ser militar y ponerse en contra de Franco, cuando aún vivía, y ser capaz de superarlo. Con respecto a alguno de esos comentarios, quiero confirmar que en verdad había algo más que marqueses apoyando a Franco en el golpe de estado, pero conviene recordar un dato: Franco fusiló a bastantes más generales que el bando republicano, simplemente por no unirse al golpe. Y esto es historia que está en los libros, no una opinión.
Recuerdo para los obsesos, no por la disciplina, sino por la obediencia, que tanto las Ordenanzas como las leyes internacionales condenan la estricta obediencia a las órdenes si son ilegales. La excusa de: Yo obedecía órdenes no sirve legalmente. Además, me repugna esa idea de que si llevas uniforme estás ciego, sordo y mudo, y la moralidad la juzga sólo el superior al mando. Esa es la herramienta para empujar a los indecisos en caso de que se dé un golpe de estado: hay que obedecer al superior al mando, sin plantearse dudas o críticas a las órdenes. Conozco el paño y no cuela.
Leo post que destilan un odio, como el de los jefes militares que pretendían matar a oficiales de la UMD cuando estaban reunidos y cargarlo luego en la cuenta de ETA. Los "úmedos" pusieron fin al franquismo, la existencia dentro de las FF.AA. de militares no franquistas, la posibilidad de que acabaran dando un golpe a la portuguesa, fue lo que empujó a los dirigentes franquistas a transigir y negociar el fin del franquismo. En cuanto al paraca, que le den, los listillos eran los profesionales del 23-F que fueron incapaces de hacer un golpe de estado.
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