Ayer murieron dos trabajadores, que se suman a otros seis de los días 2 y 3 de enero
Los accidentes laborales siguen siendo una lacra en este inicio de 2008. Ya han fallecido ocho personas en su puesto de trabajo en los tres primeros días laborables del año.
Ayer fueron dos. El patrón de una embarcación, de 45 años, falleció mientras estaba cargando hielo en su barco, en el puerto de Ondarroa (Vizcaya). En las tareas utilizaba una grúa, y los rodillos de la máquina le aplastaron la cabeza. Otro hombre murió al caer a un molino de la fábrica de Reyenvas, en Alcalá de Guadaira (Sevilla), dedicada a la transformación de materiales plásticos. El cuerpo tuvo que ser rescatado por los bomberos.
Pero el jueves fue el día más trágico, ya que perecieron cuatro trabajadores en dos accidentes en Sant Fruitós de Bages (Barcelona) y Villamediana de Iregua (La Rioja), mientras que otro perdió la vida en Ayamonte (Huelva).
En Sant Fruitós, dos operarios de la empresa Bages Polits, dedicada al tratamiento y recubrimiento de metales, inhalaron tricloroetileno, un compuesto altamente tóxico. Los trabajadores, de 19 y 35 años, entraron en contacto con los gases mientras traspasaban el producto de un depósito a otro. Ocho personas de una fábrica próxima que intentaron reanimarlos tuvieron que ser descontaminadas con duchas de agua. Los bomberos, que acudieron con siete vehículos, acordonaron y ventilaron las instalaciones de la planta, en la calle Lleida de Sant Fruitós.
Accidente en un puente
Otras dos personas murieron en las obras de un puente que unirá Villamediana de Iregua y Logroño. Los dos trabajadores, de 35 y 37 años, se encontraban subidos a una cesta desde la que fijaban las vigas del puente. Una de las vigas se desprendió y golpeó la cesta. Uno de los trabajadores murió en el acto, mientras que el otro pereció ayer en el Hospital San Pedro de Logroño.
Otro joven de 20 años que realizaba trabajos de fontanería en una obra perdió la vida el miércoles al caerse de la altura de una tercera planta del edificio, debido a que la red de protección no soportó el peso, según UGT.
El mismo día, el responsable de Autobuses La Vianesa, en Viana (Navarra), fue arrollado por un autobús al que estaba revisando su alumbrado. El hombre tenía 60 años.
Luego dirán que el trabajo es salud. Con estas cifras tan abultadas de muertes laborales pocos trabajadores tendrán ganas de volver al tajo después de las vacaciones o de buscarse un trabajo en caso de que no lo tengan. La gente, sin embargo, no suele morir mientras trabaja en una oficina o en un despacho. Son, sobre todo, trabajadores de la construcción, de fábricas o del campo. También suceden accidentes en los traslados por carretera. Las medidas de seguridad en los puestos de trabajo deben ser cada día más precisas, pero en demasiadas ocasiones se olvidan o se carece de ellas por comodidad. Por desgracia, es un tributo laboral de difícil solución. Sólo cabe, como en los accidentes por carretera, de aspirar a que desciendan con severas normas.
No entiendo la costumbre de 20 minutos y de Público de usar continuamente la palabra tajo, que queda francamente vulgar en un artículo. Parece mentira que un periodista sea incapaz de distinguir entre el lenguaje hablado y el escrito, y lo que es propio o no en cada uno de ellos...
Más inspecciones y ya de paso que éstas incluyan controles de alcoholemia y más cosas a los que antes de subirse a un andamio se soplan 5 solysombras tras echarse un porro, y que eso sea motivo de despido procedente. Lo que está claro es que si no se puede conducir bebido, tampoco se puede trabajar bebido y/o fumado.
Se niegan a cumplir las condiciones de seguridad que los supervisores exigen, y cuando se les recrimina y amenaza con echar a la calle lloriquean y dicen que tienen familia que cuidar. Que empiecen por cuidarse ellos mismos. Los sindicatos siempre echan la culpa al empresario. En el 99,99% es sin embargo el propio trabajador quien se lo ha buscado con ganas. No me dan ninguna lástima.
Yo a eso le llamo terrorismo capitalista. Los criminales son los que crean las condiciones para que se produzcan esa muertes: precariedad laboral, necesidad perentoria del jornal, sindicalismo amarillo (a marroncete mierda) leyes del embudo, politicos que solo responden ante los empresarios y una corona lustrosa que rubrica.
¡Ah| y una IZQUIERDA desaparecida.
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