La doctrina de la Iglesia permite el perdón, previo arrepentimiento, en caso de pecado. No consta que el obispo Uriarte y otros miembros de la Iglesia que han colaborado activamente en todos los procesos de diálogo con ETA se hayan arrepentido de lo que hicieron.
Y ni siquiera lo consideraron rechazable, como hizo ayer la cúpula católica.
Esa participación de miembros de la Iglesia católica en las conversaciones con ETA ha sido constante y decisiva, sin que hayan sido censurados o desautorizados nunca por la jerarquía. Incluso, ha habido multitud de intentos desde la Iglesia para abrir procesos de diálogo que no llegaron a fructificar, cuando ni siquiera había una tregua o alto el fuego de ETA decretados.
Contactos del Gobierno Zapatero
En 1998, el Gobierno de Aznar accedió a la petición de ETA de sentarse a negociar. En esas conversaciones ejerció como intermediario y luego como árbitro o notario el entonces obispo de Zamora y hoy de Guipúzcoa, Juan María Uriarte.
En el último proceso de paz, protagonizado por el Gobierno de Zapatero la Iglesia ha tenido un papel mucho más limitado, pero su cúpula, empezando por el Vaticano, fue puntualmente informada por el Ejecutivo, según fuentes oficiales.
El 5 de abril de 2006, Benedicto XVI dijo en la Plaza de San Pedro: "Os invito a rezar para que todos intensifiquéis vuestros esfuerzos por consolidar los horizontes de paz que parecen abrirse en el País Vasco y en toda España, y a superar los obstáculos que puedan presentarse". El diálogo con ETA se abría entonces y no hubo, por tanto, condena alguna desde la Iglesia católica. Sólo hubo aliento.
Antes de iniciarse esas conversaciones, han servido de buzón o intermediario de ETA ante el Gobierno el cardenal vasco-francés, Roger Etchegaray, presidente del Consejo Pontificio de Justicia y Paz con Juan Pablo II, y hombre cercano a Benedicto XVI y la comunidad de San Egidio, entre otros miembros de la Iglesia.Uriarte intercedió también ante el Gobeirno en 2007 para que se permitiera que Ignacio de Juana saliera de la cárcel para que acabara su huelga de hambre.En 2002, una pastoral de los obispos vascos que hablaba de diálogo y criticaba la Ley de Partidos provocó un duro enfrentamiento con el Gobierno de Aznar.
Las reuniones de Uriarte
La intervención más activa fue la de Uriarte cuando, después de múltiples gestiones, reunió en Suiza el 19 de mayo de 1999 a los enviados de Aznar -Ricardo Martí Fluxá, Javier Zarzalejos y Pedro Arriola- y a los de ETA, Mikel Antza, Belén González Peñalba y Vicente Goikoetxea.
El obispo se comportó como un verdadero árbitro y notario, equidistante y neutral. Según las actas de la reunión, exigió a Aznar un compromiso por escrito y en ningún momento puso límites para que no se hablara de política. "¿Qué actuaciones de una parte y otra pueden favorecer salidas? ¿Qué es lo que el Gobierno debería hacer para favorecer una dinámica de encuentro?", preguntó Uriarte a los enviados de Aznar y los de ETA en la reunión.
Se hace imprecindible poner sobre el tapete la historia de ETA. Hay que desenmascarar a estos hipocritas y fariseos de obispos.Es necesario que alguien cuente la historia con todo detalle, para que se se sepa que ETA nació en un seminario vasco, que ha contado con el apoyo de la iglesia católica vasca y que se concozca toda la verdad de los vinculos de ETA con la iglesia vasca.
LA Iglesia como Institución es una caterva de hipócritas y corruptos abrazados al abuso de poder. Estuvieron callados, intrigando en la oscuridad, hasta que descubrieron, junto al PP, que se podían manifestar y montarla como la izquierda: por eso están a la que salta. La única manera de que vuelvan al redil o sigan gritando por gritar, sin más consecuencias que sus gorgoritos de eunucos, es que pierdan las elecciones por muchos votos en una histórica unión de todas las izquierdas.
¿Por qué misteriosa razón a los curas se les ocurre condenar el diálogo con la banda terrorista que ellos instigaron en Euskadi, ahora que falt poco para las elecciones y no lo hicieron antes? Están haciendo campaña contra un gobierno democráticamente elegido, están condenado opciones políticas mayoritarias y legitimamente democráticas y están alineándose claramente a favor de aquellos que van a darles privilegios, poder y cuantiosas subvenciones. Sus aspiraciones son tan terrenales como las de cualquier otro colectivo, pero la propaganda que realizan es bastante más fanática.
Y una cosa más: el colmo de esta gentuza es decir que la laicidad amenaza la democracia. ¿Mande? Pretender imponer una forma de vivir que, para empezar, ni los "legisladores" ni los vagos mentales que los siguen practican (qué fácil es que me den un pliego donde ponga qué está bien y qué está mal porque así ya no pienso yo). Como dicen los anuncios de esa revista cristiana: ¿no existe un católico que folle con condón? ¿No existe un católico que haya abortado? ¿No existe un católico que se haya divorciado? ¿No existe un católico que sea un maltratador? ¿No existe un católico que vierte su odio y agrede y manipula en lugar de poner cristianamente la otra mejilla y viene a escribir a este foro?
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