El obispado catalán cede ante Roma y acepta que las obras vayan a Barbastro
El obispado de Lleida ha tirado la toalla y más de cien obras de arte sacro de su museo están más cerca que nunca de ir a parar al de Barbastro-Monzón. El administrador diocesano de Lleida, que es el obispo de Tortosa y aspirante al arzobispado de Valencia Javier Salinas, aceptó el lunes dejar en manos del nuncio del Vaticano en España un conflicto que hace más de diez años que dura. Salinas, en una actiud que indigna en Lleida y que nada tiene que ver con la del anterior obispo Siuraneta, se comprometió a "devolver" las obras en un plazo de treinta días. Tanto el nuncio como los obispos concernidos entendieron que las obras son de la Iglesia y que sólo a ella le corresponde administrarlas.
Pero la Generalitat no lo ve igual y se muestra contraria a disgregar la colección, sometida a la ley catalana de patrimonio. Alega además que sólo deberán salir si el patronato del museo, del que forma parte el obispado pero también el Govern, da el visto bueno.
El inicio el conflicto se remonta a los años 90, cuando el obispado de Lleida se dividió en dos fases. Barbastro era una diócesis "poco viable" y se le agregaron 111 parroquias, la mayoría de ellas catalanohablantes que pertenecen a la Franja de Ponent o Franja Oriental. La anexión se hizo para "cuadrar" fronteras episcopales y administrativas.
Decretos del Vaticano
A partir de ahí empezó el conflicto, que el lunes Salinas dejó en 88 de las 113 obras reclamadas. El Vaticano ordenó su "devolución" en dos decretos, uno del exnuncio Lajos Kada (salpicado por la corrupción) y otro del prefecto para la Congregación de los Obispos, Giovanni B. Re.
Contra ellos, Lleida ha presentado en los últimos años 23 recursos que han sido rechazados por el Tribunal de la Signatura Apostólica y el de la Rota. Hasta ahora la parte catalana ha entendido que Roma ni tan sólo ha valorado sus argumentos. Ante tal "indefensión" el asunto ha sido llevado por entidades a la Justicia civil porque, pese a ser un asunto de obispados, los tribunales del Vaticano -un estado feudal sin separación de poderes- "no dan garantías".
Asociaciones civiles catalanas sostienen, además, que en Roma hay trato de favor a Aragón "gracias al Opus" y recuerdan que Escrivá de Balaguer era de Barbastro.
Aragón siempre ha mantenido que Lleida debía obedecer la Justicia vaticana porque el Concordato da rango de ley a sus sentencias y se ha mostrado contraria a sacar el asunto del ámbito canónico.
Las partes admiten que las obras tienen "valor relativo". De hecho no más allá de una decena cuelgan de las paredes del Museu.
El resto están almacenadas o destinadas a culto. Llegaron a Lleida y su museo a finales del siglo XIX. El obispo Messeguer las reunió a partir de compras o intercambios con sus parroquias para impedir que los curas las vendieran. Es lo que pasó, por ejemplo, con el retablo de Villanueva de Sigena, comprado por 500 pesetas igualando la oferta de un anticuario. Años antes la pieza salía de la Seu Vella de Lleida, que Felipe V convirtió en cuartel en 1707.
Estas obras si no huviesen sido recogidas,compradas o como quiera llamarse al saber donde estarian ahora,lo es es escandaloso es que a dia de hoy el arte sacro siga en manos absolutas de la iglesia,todas estas riquezas son el fruto de la explotacion inhumana a la que fueron objeto todos nuestros antepasados por parte de la iglesia,mientras mataban de hambre al 99% de la gente se hacian estas obras de arte para decorar sus aposentos,ahora que todos vivimos mas humanamente y la humanidad se "supone" que ha avanzado deberia pasar a propiedad publica todo el arte sacro y dejar que los de las sallas dejaen de manejar a sus anchas la riqueza que pertenece a la gente en general.
Tan solo queria correjir a mi paisana Ribagorzana parar decir que en Aragón el idioma catalán lo habla muy poca gente, pero no así lo que nosotros conocemos como "chapurreaú" también descenciente del latín al igual que el catalán y el español pero que varia según la zona, pero lo que es el catalán lo habla muy poca gente dentro de Aragón.
Hace falta ser muy hipócrita, para intentar defender lo indefendible. Han intentado retrasar todo lo posible la devolución recurriendo y recurriendo, hasta el último cartucho. En todos les han negado la propiedad. Que devuelvan de una vez lo que no es suyo.
Ladrones.
Los políticos catalanes que se empeñan en no devolver las obras de arte propiedad de las parroquias aragonesas son los mismos que permiten que en los libros de texto, por supuesto en catalan, se diga que el pico Aneto está en Catalunya. Afortunadamente no es tan fácil mover montañas como cuadros, santos o retablos... Por cierto. El P. Aneto no está en Cataluña, ni ninguna de sus aristas, ni ninguno de los valles que le rodean. Y las obras de arte aragonesas son y serán aragonesas, aunque las secuestren.
Las obras pertenecen a las parroquias aragonesas y los que se empeñan en no devolverlas deberían leer un poco más (mejor no a Ferran Casas)y aprender un poco de historia sin manipular. El museo de Lerida las recogió, protegió, incluso "compró" alguna, con buen criterio para evitar que se estropearan o fueran robadas cuando en Aragón no había medios o infraestructuras para hacerlo. Pero sobre todo, y esto es lo importante, porque entonces esas parroquias pertenecían a la diocesis de Lerida. Ahora no es así. Y por eso se pide que las obras regresen a sus dueños, a sus parroquias o a la diocesis de Barbastro-Monzón, a la que ahora pertenecen, y que ahora sí tiene todos los medios para poder acogerlas con todas las garantías. Y no estaría mal que los políticos catalanes dejaran de referisrse a "La franja de ponent" como un territorio conquistado. Lo que ellos así llaman, es Aragón y sus vecinos tienen conciencia de ser aragoneses. Se habla castellano y catalan sin ningún problema. Igual que en Suiza se habla aleman, francés e italiano.
A ver si nos enteramos: Las obras referidas no están en Lleida en calidad de depósito. Existen 40 kilos de documentos declarados ante notario por el obispo Ciuraneta, que acreditan la compra de muchas de esas obras por parte del obispo Messeguer en el s. XIX. Toda esta documentación jamás ha sido tenida en cuenta por el Vaticano. Por tanto Roma nunca ha juzgado, sino que en un estilo autenticamente inquisitorial se ha limitado a prevaricar o decretar, pero no a juzgar con equidad. Y para colmo, muchas de esas obras procedían en origen de la Seu Vella de Lleida, desmantelada por Felipe V para convertirla en cuartel.
Lo que ocurre realmente es que cataluña intenta anexionarse política cultural y económicamente esta zona, que los catalanes llaman franja catalana de ponent, aunque lo de catalana de momento inteligentemente lo omiten. Es para que nos entendamos un intento de absorción similar al que ha hecho el Pais vasco con respecto a Navarra. Pero les ha salido mal,y sólo les queda la pataleta de apoderarse de estas obras de arte, que no les pertenecen, ni por mucho que se opongan los políticos de la generalitat les pertenecerán nunca. A nadie le deseo unos vecinos así.
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