"Faltan ayudas laborales y económicas para salir"
Cristina, camarera. Nacida en Europa del Este fue víctima de una red de explotación sexual de la que logró escapar
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Cristina no se llama Cristina, pero tiene tanto miedo a que la mafia que la tuvo explotada como prostituta la localice que prefiere ocultar su verdadero nombre. Su lugar de origen lo deja en un genérico "Europa del Este". Tiene 23 años y ahora, tras denunciar a sus captores y pasar por un piso de acogida de una ONG, trabaja como camarera en una cervecería de Madrid.
¿Cómo cayó en las redes de la mafia?
Llegué en enero del año pasado desde mi país, tenía una amiga en España que me puso en contacto con unos hombres. Yo sabía que iba a ejercer la prostitución, pero creía que de una manera libre. Al llegar a Madrid, estos hombres me metieron en un piso, me pegaron y me violaron. Después, me dijeron que tenía que trabajar en la calle, en la Casa de Campo. Cuando quise salir, la mafia no me dejó.
¿Qué hizo entonces?
Ocho meses después, una noche conseguí escaparme gracias a un cliente. Él me acompañó a comisaría a denunciar y la policía me puso enseguida en contacto con una ONG que trabaja ayudando a mujeres como yo que han sido explotadas sexualmente.
¿Los mafiosos fueron capturados?
Sí, gracias a mis descripciones hubo algunas detenciones y se abrió una investigación. Pero sé que algunos siguen en la calle.
¿Ha vuelto a verles o han amenazado a su familia?
Una vez uno de ellos estuvo esperando en la puerta del piso de acogida de la ONG donde estuve viviendo tras salir de la red, pero yo nunca le llegué a ver. Me lo contaron unas trabajadoras sociales. Mi familia está en mi país y no sabe nada de lo que me ha pasado. Temo por ellos.
¿Cómo fue su proceso de regularización?
En mi caso fue rápido, en el piso de acogida de la ONG estuve sólo seis meses y después obtuve la tarjeta de residencia. Lo conseguí en poco tiempo porque mi país es miembro de la Unión Europea y eso facilita las cosas.
¿A qué se dedica ahora?
Tengo sólo estudios básicos y experiencia como camarera en mi país. Me ha costado mucho encontrar trabajo, al final lo conseguí en un bar.
¿Cree que las mujeres que han sido víctimas de una mafia reciben la ayuda suficiente?
A nivel moral sí, por parte de las ONG, claro. Pero no a nivel ecónomico ni laboral. Cobro 700 euros al mes y con eso no puedo vivir. Nadie me ha ayudado a encontrar trabajo y es difícil, sobre todo porque tengo mucho miedo a que me encuentre la mafia y eso me cohibe a la hora de relacionarme.
¿Cómo sale adelante entonces?
Tengo un novio, español, al que conocí en una discoteca. Trabaja en un taller de coches, vivimos de alquiler. Él gana 1.500 euros. Si estuviese sola, ¿qué iba a hacer? Al final, la prolongación en el proceso de salir adelante genera dependencia: del novio, del Estado, de las ONG. Se genera una relación de dependencia y no de autonomía.
1 Comentario
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Ayer vi a la presidenta de Hetaira en la television diciendo que todas las prostitutas que están en la calle están ahí voluntariamente. Que la trata de blancas solo se da en los club de carretera. Eso no concuerda con la historia de Cristina. Por otro lado, bien por el hombre que se preocupó por su situacion y la ayudó a escapar.

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