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El nuevo juez del 'caso Gürtel' reconoce su comida "sin zonas ocultas" con Granados

El ministro de Justicia, Francisco Caamaño opina que 'no es bueno' estar siempre 'formulando imputaciones o conjeturas'

A. GUTIÉRREZ / A. VÁZQUEZ

El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), Francisco Javier Vieira, ha admitido que, el pasado lunes y durante su almuerzo a solas con el consejero de Presidencia y Justicia y secretario general del PP madrileño, Francisco Granados, habló sobre el caso Gürtel, pero se aferró a que sólo abordó cuestiones procedimentales. Como informó ayer Público, Vieira, que presidirá el tribunal juzgador si el caso llega a juicio, comió con Granados en el restaurante Solchaga un día antes de que el TSJM asumiera la investigación sobre la trama corrupta vinculada al PP. Entre los presuntos sobornados, aparecen tres militantes del PP que gozan de aforamiento por su condición de diputados autonómicos, motivo por el que el juez Baltasar Garzón se inhibió en favor del Tribunal Superior.

Los socialistas, vapuleados por el PP desde que Garzón y el entonces ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, coincidieron en una cacería y una cena a comienzos de febrero, se lanzaron ayer en tromba contra Granados y la 'doble moral' del PP. '¿Entiende que [el almuerzo del lunes] supuso una ruptura del principio de independencia judicial o es que el PP tiene carta blanca para hacer lo que le apetezca?', se preguntó el portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso. El líder madrileño del PSOE, Tomás Gómez, resumió en una frase la posición de su partido 'Granados sólo tiene dos opciones: dimitir o dimitir'. Las portavoces del PSOE e IU en la Asamblea de Madrid, Maru Menéndez e Inés Sabanés, también pidieron la dimisión del número tres de Esperanza Agurire.

Pero ni el PP, que persevera en su ofensiva judicial contra Garzón, ni el presidente del Alto Tribunal madrileño observan el menor rastro de similitud entre la cacería de febrero y el almuerzo del lunes. 'No hubo ninguna zona oculta en la conversación', respondió ayer Vieira al ser preguntado si tal almuerzo no resulta estéticamente extraño tras la tormenta desatada por la montería de Garzón y Bermejo.

El miércoles, un portavoz del TSJM negó a este diario que el caso Gürtel hubiera sido objeto de conversación en la comida, celebrado fuera de la agenda pública de ambos cargos públicos. Ayer, Vieira rectificó: contó a Granados dijo a los periodistas tras un acto público aquello 'de lo que se podía informar, de cómo estaba el proceso, de cuáles eran las posibilidades abiertas'.

Por la tarde, un portavoz del Tribunal Superior confirmó a Público que el de Granados es el único encuentro que, desde su toma de posesión el pasado 13 de febrero, ha mantenido Vieira con otra autoridad fuera de un despacho oficial. ¿Por qué, entonces, eligió verse en un local privado con Granados? 'El presidente adujo su portavoz tenía mucho interés en ver al consejero de Justicia para tratar de las medidas que hay que poner en marcha y de las inversiones que tiene que hacer la Comunidad, y se empeñó en invitarlo a comer porque las agendas de ambos eran muy apretadas'. Hablaron, por tanto, de inversiones a cargo de la Comunidad y del caso Gürtel, el mayor quebradero de cabeza con que ha topado el PP madrileño.

Preguntado sobre si Vieira considera que pudo obrar con imprudencia al entrevistarse con quien compagina su cargo público con el de número dos del PP en Madrid, la respuesta del portavoz fue no. 'Se habló de cuestiones de procedimiento que son del conocimiento común de todos', argumentó.

Miembro de la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura (APM), el magistrado había negado por la mañana que el almuerzo con Granados hubiera revestido un carácter excepcional: 'De reservado, absolutamente nada; de secreto, absolutamente nada, sino enmarcado en mis obligaciones como presidente del Tribunal Superior', alegó. Y entre esas obligaciones, añadió, figura la de 'tener una relación cordial con aquellas personas que tienen relación con la Justicia'. El próximo día 16, Vieira se entrevistará de nuevo con representantes de la Consejería madrileña de Justicia. Posiblemente acudirá Granados, dijo el TSJM. Esa reunión abrirá en la sede judicial las 'comidas de trabajo' que Vieira ha decidido instaurar, serie en la que, según su portavoz, fue 'pionera' la de Granados, cuyo importe abonó el tribunal madrileño.

Mientras, en la Asamblea de Madrid, la socialista Maru Menéndez y la portavoz de IU, Inés Sabanés, exigían al PP que aplique a Granados la misma vara de medir que usó con Bermejo, su sucesor al frente del Justicia guardaba las distancias. En un desayuno informativo organizado por Europa Press, el ministro Francisco Caamaño sostuvo que son los comensales del almuerzo 'los que deben responder'.

Sobre el paralelismo entre la cacería y la comida, el titular de Justicia dijo: 'Creo que no es bueno mezclar lo uno con lo otro, haciendo conjeturas que no tienen por qué darse'. Caamaño pronunció estas palabras antes de que Vieira confirmase que habló con Granados sobre el caso Gürtel.

Varios juristas consultados ayer por Público censuraron ayer la decisión de Francisco Javier Vieira de hablar con Granados sobre el caso Gürtel. El portavoz de la asociación de jueces Francisco de Vitoria, Marcelino Sexmero, sostuvo que la charla fue “un tanto imprudente” y el almuerzo, “una actuación que no debiera haber hecho”.

Su homólogo de Jueces para la Democracia, Miguel Ángel Gimeno, opinó así: “Que se hable de un tema sub iúdice, que además está en su tribunal, es muy excepcional, por usar un adjetivo amorfo, y la imagen de la justicia no queda muy reforzada”. “Por una cuestión estrictamente ética”, Antonio García, portavoz de la mayoritaria APM, a la que pertenece Vieira, rehusó pronunciarse.

¿Contamina a Vieira lo ocurrido? “Por supuesto”, responde el catedrático de Derecho Constitucional de la UNED Antonio Torres del Moral. “Debería abstenerse”, opina. Su colega de la Universidad del País Vasco Javier Corcuera suscribe su opinión, aunque la matiza. “Da la sensación de que debiera abstenerse, pero no me atrevo a ser contundente”. Para Corcuera, lo fundamental es que el almuerzo pone en solfa “lo de que la mujer del César debe ser honrada y parecerlo”.

El prestigioso penalista sevillano Francisco Baena Bocanegra coincide con Corcuera hasta en su recurso a la máxima cesariana. Y aventura que “puede haber un indicio de contaminación”. Francesc de Carreras, catedrático de Constitucional de la Autónoma de Barcelona, no cree que Vieira tenga la obligación legal de apartarse. “Otra cosa es que él, por prudencia y porque llueve sobre mojado, decida inhibirse. Yo quizá sí lo haría”, informa David Miró.

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