Puja por los escenarios del exilio
Una asociación de hijos de republicanos pide ayuda para comprar la estación francesa de Borredon, donde en 1939 fueron deportados hasta 16.000 españoles, de los que 81 murieron
La estación de Borredon es hoy un restaurante en venta junto a una vía que une el sur con París.asociación mer
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Por la pequeña estación de ferrocarril de Borredon (Montalzat, Francia) —hoy un restaurante— pasaron en siete días del lluvioso marzo de 1939 cerca de 16.000 republicanos españoles. En el traslado murieron 81 deportados en penosas circunstancias. No pudieron soportar el hacinamiento en un vagón de ganado, las enfermedades, el hambre o los seis kilómetros a pie hasta el campo de concentración como lo llamaron las autoridades francesas de Septfonds. La asociaciónMER (Mémorie de lEspagne Républicaine) pretende ahora, 70 años después, comprar el edificio, por 150.000 euros, y evitar que el sufrimiento de aquel exilio caiga en el olvido.
La asociación, formada por descendientes de exiliados, prevé aportar 20.000 euros, de los que de momento sólo ha conseguido reunir la mitad. El resto depende del compromiso social de las entidades a las que van a acudir: la Administración de Francia y España. El presidente de MER, José González, acudirá al futuro cónsul español en Toulouse (está pendiente de nombramiento) para pedir al Gobierno 10.000 euros para el proyecto. La fecha límite es el próximo 15 de septiembre, cuando se celebre la subasta de la instalación.
Procedentes de Argelès
Las autoridades civiles y militares francesas de la época "prefirieron la discreción de la estación de Borredon, perdida en el campo, para no animar los movimientos de simpatía que habrían podido ocurrir en la travesía de Caussade", recuerda el hijo del jefe de la estación entre 1935 a 1947, Jean Albouy.
Los deportados procedían del campo mediterráneo de Argelès sur Mer, cerca de la frontera. La llegada de la II Guerra Mundial trajo la entrega de muchos republicanos por parte de los colaboracionistas franceses a las autoridades nazis. El Ejército francés encerró a los españoles tras una alambrada.
A 30 kilómetros de la estación yacen los restos de Manuel Azaña
El pasado 8 de mayo, el Gobierno galo, a través del secretario de Estado de Defensa, Jean-Marie Bockel, envió un mensaje a la Asociación de Descendientes del Exilio en el que reconocía el "injusto trato" dado a los republicanos. El reconocimiento llegó acompañado de un compromiso para crear un memorial sobre el campo de internamiento de Rivesaltes.
La antigua estación de Borredon pertenece hoy a un matrimonio francés en proceso de divorcio. "Son bastante comprometidos y nos dan preferencia para la compra", explica José González. La asociación prevé crear un centro de recuerdo que cumpla tres objetivos: memoria, educación y cultura. "Queremos apelar al turismo histórico inteligente que se puede hacer en la zona", añade.
Cada año, entre el 5 y el 12 de marzo, acuden al lugar decenas de simpatizantes republicanos para honrar a los deportados. Una placa recuerda en francés el suceso: "Huyendo del franquismo llegaron a la estación de Borredon para ir a pie al campo de internamiento de Septfonds en construcción". Allí les esperaban barracones y hierba, donde durmieron al raso con el frío insoportable de la región francesa del Midi Pyrénées.
Sólo a 30 kilómetros está el municipio de Montauban. En un humilde espacio de su cementerio, casi siempre con decoración tricolor, yacen los restos del que fuera presidente de la II República, Manuel Azaña.
"Vosotros no caísteis"
En la actualidad, unos paneles describen la historia del campo de Septfonds, a seis kilómetros de Borredon. Al lado de esa cárcel, al aire libre que los españoles bautizaron como Sefón, se conserva el "cementerio de los españoles". Los 81 jóvenes que no soportaron las duras condiciones descansan allí desde hace 70 años. Algunas de las lápidas guardan mensajes republicanos, como la de Jesús Fraile Sacristán, decorada con el poema de Rafael Alberti Vosotros no caísteis: "¡Muertos al sol, al frío, a la lluvia, a la helada, / junto a los grandes hoyos que abre la artillería, / o bien sobre la yerba que de puro delgada / y al son de vuestra sangre se vuelve melodía!".
Una ruta por los lugares del exilio republicano
La Asociación Mémorie de l’Espagne Républicaine cree que la estación de Borredon debe formar parte de una ruta turística por el sur de Francia que recorra los lugares del sufrimiento del exilio republicano de 1939. Cerca de medio millón de personas huyeron de la persecución franquista. Los lugares emblemáticos de esta ruta son la tumba de Antonio Machado, en Collioure; la de Azaña, en Montauban; el castillo de Elne, que sirvió de maternidad, o los campos de internamiento de refugiados.
6 Comentarios
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..y mientras aqui, en España, pagando 50.000. 70.000. 90.000 euros por la "COMPRA" (compra y venta de personas, igual que en tiempos de la ESCLAVITUD)de un jugador de futbol. Asi somos los españoles.
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Sres de cualquier bando que sufrieron la guerra, ¡¡basta ya!! de tratar de sacar partido a lo que por desgracia . . . . . fue. Hasta cuando va a durar esta guerra?? que culpa tenemos las generaciones actuales de aquella salvajada ???
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A mí no me hace falta ninguna estación ni restaurante para recordar a las miles de victimas que dejo el franquismo. Otra cosa es que para que las generaciones venideras lo sepan se lo recuerden con una placa,estatua ó similar.Vamos que me parece una pasada el ir comprando todas las estaciones,puertos,campos,etc por los que pudieron pasar los miles de refugiados que dejó el golpe de estado del 36.
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Pues nada que pongan el dinero los millones de bisnietos traumatizados que dice el Publico que hay. Pero que lo pongan de su dinero nada de dinero publico que si no no sirve para superar el trauma.
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Me parece muy bien que se compre.
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Recuerdo... Siendo muy pequeña escuché muchas veces a mi padre con los compañeros que se reencontraron en la cuenca minera del exilio, hablar del campo en el que habían permanecido del 7 de marzo al 30 de diciembre 1939. Ellos lo llamaban "Sefón" pues, con los años había brotado un idioma mestizo entre aquellos españoles no afrancesados. De verdad, yo no entendía nada. Sólo escuchaba, escuchaba y callaba. Hablaban del frío,del hambre, los malos tratos, las enfermedades, los guardas, de hombres hechos bestias y de amistades, del campo de Judas... En sus recuerdos no mencionaban la estación (estoy segura de que no sabían ni cómo se llamaba) ni demasiado de la caminata entre dicha estación hasta el campo. Tanto habían caminado ya antes... Pasaron los años... Un día, casualmente, inesperadamente, por una carretera que llevaba a España, se me plasmó una placa, con una flecha. Indicaba " Cimetière des Espagnols", decía "Cementerio de los españoles". Estábamos en Septfonds. ¿ Septfonds ? ¡ Sefón ! ¿ Sería posible ? TODO me volvió a la mente. Mi padre, los compañeros, lo contado, lo no-dicho. Ya habían muerto todos. La emoción que no puede expresarse. Las tumbas de los allí fallecidos. Una rosa en cada una, el nombre de cada uno, y todos tan jóvenes, me llamó la atención el nombre de uno, ¡ qué cosa ! aún me acuerdo, Jesús Fraile Sacristán veintipiquillo años de edad y, a la entrada, el hermoso poema de Rafael Alberti : "Vosotros no caísteis ". Magnífico homenaje en aquel lugar perdido del recuerdo. Por eso, YO no le doy importancia a la venta o no-venta de la estación ("cuyo local sirve de lugar turístico, con cocina, sala de espectáculo, apartamento, 19 camas en un wagón de lujo"...¿ Memoria histórica ?...) El recuerdo está, permanece, VIVO, en aquel cementerio, en aquel lugar, con aquel texto, aquella placa. Allí, así, indudablemente, sencillamente, siguen vivos los españoles que pasaron por Septfonds

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