Una multitud llenó Santa Maria del Mar para despedirle
Barcelona, la ciudad que vio nacer a Vicente Ferrer, dio este miércoles su último adiós al filántropo catalán más internacional. Centenares de ciudadanos acudieron al funeral público celebrado en la basílica de Santa María del Mar para recordar a Ferrer, un hombre que echó raíces en India hace más de 50 años, pero cuyo mensaje y labor siguen vivos en las conciencias y corazones de muchas personas.
La respuesta masiva de los barceloneses hizo que media hora antes de inciarse el funeral la catedral barcelonesa ya no pudiera dar cabida a más gente. Y si en el funeral de estado oficiado en Anantapur algunos echaron en falta una mayor representación oficial, especialmente en Catalunya, Santa Maria del Mar vio desfilar este miércoles a la case política catalana en pleno: el president José Montilla, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu y destacados dirigentes de todos los partidos estuvieron presentes. Los duques de Palma y la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, completaron la comitiva.
La ceremonia, religiosa, corrió a cargo de la Fundación Vicente Ferrer, y estuvo marcada por la austeridad que caracterizó la vida del ex jesuita; una gran imagen de Ferrer rodeado de niños y una ofrenda floral fueron los únicos elementos dispuestos en el altar.
La entrada en el templo de la viuda, Anne Ferrer, y el sobrino de Ferrer, Jordi Folgado, arrancó un sentido aplauso de los asistentes, que se repitió en distintos puntos del oficio. El rector de la catedral, trabajadores y voluntarios de la Fundación, y Anne Ferrer intervineron en un acto muy sentido, con referencias constantes a la generosidad y al carácter infatigable de Ferrer.
Como dijo su viuda, "Vicente no tiene ninguna intención de descansar en paz". El pensamiento cristiano del ex jesuita fue también protagonista, reluciendo en la lectura sus textos de reflexiones sobre el hombre, la humanidad, Dios, y el mundo.
Ferrer dejó escrito: "Nadie muere: sólo hay dos caminos, el aquí y el allí". "Que se preparen los que trabajarán allí contigo", le replicó un voluntario.
Si Rouco acude a todos los fastos de la gente adineradad,no me extraña que no haya hecho estado de presencia, en el funeral de quien no solía codearse, como el si que hace un día si y otro también,con los que ellos mismos se autodenominan como gente guapa.Jesús el verdadero, el que jamás soño a su muerte, estar expuesto en altares repletos de riquezas, tampoco se codeo con la gente guapa de su tiempo.¡Que pena que en su nombre estos señores recamados en oro, hagan su proselitismo en nombre de quien en vida, los hubiera combatido, como lo que son, lobos con piel de cordero, sepulcros blanqueados y adoradores del lujo, y del buen yantar.¡No! Jesús ,fue otra cosa, algo mucho más parecido a Vicente Ferrer, que a Don Rouco Varela.
A Vicente no le hubiera gustado nada este rifi-rafe ni estas comparaciones con la Iglesia Católica. Él sólo pensaba en la forma de hacer el bien y desde luego no se comparaba con los demás, no tenía tiempo. Su forma de denunciar la escandalosa
realidad de la pobreza era no denunciarla, sino trabajar para evitarla.
Son pocos,admirados pero no ayudados,muchos tachados de izquierdistas o terroristas,que dejan su mundo feliz para adentrarse en el mundo real (somos 6 mil mills y solo mil mills viven el primer mundo)y ayudar con lo que tienen su mente y sus manos.Volquemonos más en los que quedan,no maltratemos a las ONGs,ayudemos al voluntariado.DEP Vicente de la India.
Santa Maria del Mar es una iglesia preciosa construida por el pueblo de la Barceloneta. En la misma época la monarquia y el clero construyeron la Catedral de Barcelona. Es importante no confundirlas, porque el acto en tiene distinto significado en un lugar o en el otro.
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