El Ayuntamiento de Málaga intenta desalojar un popular espacio cultural
El edificio de la calle Nogales número 11, en Málaga, se enfrenta a una orden de desalojo que amenaza con finiquitar una experiencia vanguardista de autogestión cultural y revitalización de espacios públicos abandonados. El Ayuntamiento de Málaga (PP) pretende recuperar el inmueble, de titularidad municipal y ocupado sin permiso por los colectivos sociales del centro cultural La Casa Invisible, para lo que ya cuenta con una orden judicial que se hará efectiva en un plazo de tres meses.
Contra esta pretensión no sólo está la oposición municipal y la Diputación Provincial, sino decenas de artistas e intelectuales firmantes de un manifiesto que reivindica "el reconocimiento del inmueble como espacio de uso social y cultural" frente al "modelo de exhibición y consumo". El dramaturgo Darío Fo, la escritora y periodista Naomi Klein (autora de No logo, libro de cabecera del movimiento anti-globalización), el filósofo Santiago López Petit, el urbanista Jordi Borja, el ensayista Amador Fernández Savater y los músicos Kiko Veneno, Amparanoia y Albert Pla son algunos de los firmantes.
Más que un centro social o cultural al uso, La Casa Invisible es desde hace dos años un lugar de convivencia y participación que disfruta de una superficie de unos 2.000 metros cuadrados. En sus cuatro plantas hay talleres de danza, una tetería con sala de proyecciones, sala de conciertos y espacios para conferencias o seminarios. Estos se canalizan en ocasiones a través de la Universidad Libre Experimental, definida como "una agencia de producción de saberes-arma (...) capaces de morder la realidad".
Los sociólogos Carlos Taibo y Antonio Negri, y el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel declarado admirador del centro, han colaborado esporádicamente con La Casa Invisible, que ha contado en sus actividades divulgativas con presencias tan significativas como la de Richard Stallman, el influyente gurú del software libre.
"Se trata de otro modelo, alejado del tutelaje de instituciones públicas o privadas, en el que la ciudadanía puede autoorganizar y canalizar los flujos creativos como quiere", explica Santiago Fernández, responsable de comunicación de La Casa Invisible. Lo social está también en la esencia del proyecto. Una asesoría jurídica gratuita se ocupa de aquellos que son víctimas de "abusos y carencias de protección".
El pleno municipal rechazó el jueves, gracias a la mayoría absoluta del PP, una moción contraria al desahucio. Público ha intentado sin éxito recabar la postura del Gobierno local. No obstante, sus argumentos al respecto han sido reiterados públicamente. La causa de falta de acuerdo, según su versión, es que los colectivos de La Casa Invisible "no quieren que el proyecto sea eminentemente cultural, ni constituirse en fundación, ni que la Junta ni la Diputación participen", según Javier Ferrer, coordinador gerente municipal.
"El inmueble ha sido ocupado de forma ilegal y este Ayuntamiento debe proceder a su desalojo", dijo el alcalde, Francisco de la Torre, en una entrevista a un medio local. Santiago Fernández, portavoz del centro, afirma que, aunque el movimiento okupa está "en el ADN" de la iniciativa, esta ha conseguido ampliar horizontes e implicar a la ciudadanía. "Entendemos la cultura como algo participativo y colaborativo", explica.
El modelo que afirma defender el Gobierno local es el de la antigua fábrica rehabilitada del Hangar, en Barcelona, un espacio donde participan el Ministerio de Cultura, la Generalitat, la Diputación y el Ayuntamiento.
La Casa Invisible es una gran iniciativa ciudadana. Por supuesto que con sus contradicciones, cosas susceptibles de mejora, y vínculos con la "ilegalidad" por ser una "okupa", como dice PacoM. Sin embargo, es demagógico decir que La Casa Invisible supone abogar por la okupación como método de legalización de la expropiación de los inmuebles con titularidad pública. La okupación es el mecanismo social que refleja la insostenibilidad y la incongruencia de nuestro modelo urbanístico y la falta de espacios REALES de participación ciudadana. Ver La Casa Invisible como una okupa solamente es tener serios límites mentales. A PacoM le diría que se preocupe por conocer la cantidad y calidad de actividades que se han desarrollado durante estos dos años y pico, y que luego hablamos si quiere. Que conozca más sobre la Casa y pare de sufrir. Y que, después de conocer lo que allí se ha hecho, critique si quiere. LA CASA INVISIBLE SE QUEDA!!!
La relación de las personas que se citan ha sido directa de forma puntual, participando y colaborando en la realización de jornadas de formación, discusión y eventos culturales, e indirecta a modo de apoyo por lo interesante del proyecto.
¿Acaso hay que nacer malagueñ@ para apoyar e interb¡venir en cosas que te interesan y te merecen la pena? ¿Acaso en Málaga sólo viven malagueñ@s? ¿Qúe pregunta absurda se está planteando?
La okupación de un espacio público ha sido el medio a través del cual poder abrir una iniciativa tan grande y abierta como la Casa Invisible. Cuando los partidos se llenan la boca pidiendo implicación ciudadana, participación activa, jóvenes emprendedores, málaga cultural 2016...ésto es lo que hace la gente que participa en La Casa Invisible y sin ningún tipo de ayuda, sino con autoorganización. Los edificios públicos están para ofrecerse a la ciudadanía. Si no hay espacios así hay que crearlos y los gobiernos deben apoyarlos y buscar las vías para la permanencia de los mismos.
No mezclemos las cosas, nadie está hablando de okupar tu casa, ¿a quien le interesa?
El ayuntamiento reconoció en el último pleno que el caso de La Casa Invisible va más allá de un caso de okupación, es un proyecto que les interesa enormemente decían.
¿Prefieres una ciudad donde la gente no se mueva, donde la gente no sepa crear sus propias cosas, donde no exista la variedad cultural y el pensamiento crítico que es lo que nos hace crecer, madurar, tener la cabeza un poquito más abierta?
¿Cuál es o ha sido la relación de esos "intelectuales" que se citan con La Casa Invisible"? ¿Cuántos de ellos son malagueños y saben a qué se dedican? ¿Apoyan todas sus iniciativas?
¿O es que estamos abogando por la "okupación" como método de legalización de la expropiación de los inmuebles con titularidad pública? ¿Lo podríamos, entonces, ampliar a los privados?
Cuando la razón se duerme... se justifica todo en función de "una ideología".
Curioso que nadie se centre en la "legalidad de la okupación y se evite hablar de "licencia para okupar".
Así nos va... con determinados "intelectuales".
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