Un 84% de la población cree que la norma promete más de lo que ha ofrecido
Un 84% de los españoles considera que la Ley de Dependencia ha generado demasiadas expectativas, pero muchas de ellas no se cumplen. Esa es una de las conclusiones más significativas que se extraen de un estudio de la Fundación Caser, un foro de estudio de la dependencia formado por miembros de las administraciones, directivos de entidades bancarias y expertos en dependencia.
No obstante, la encuesta, elaborada a partir de 2.300 entrevistas en toda España, también pone de manifiesto que el 33% de los encuestados valora la mejora que supone el Sistema de Atención y Ayuda a la Dependencia (SAAD). Además, un 44% de ciudadanos considera que la Ley es un ejemplo de innovación social.
La población general es más benevolente que la dependiente a la hora de puntuar las ayudas del SAAD: le da un 5,6 sobre un máximo de 10, mientras que los usuarios del sistema sólo le conceden un 3,8.
Respecto al modo en que se está implantando el sistema, más del 75% de los entrevistados percibe de manera negativa "la falta de entendimiento entre el Estado y las comunidades autónomas, y su efecto dilatorio para implantar el sistema".
Un 50% de los entrevistados considera un acierto la delegación de estas competencias
Pese a este amplio porcentaje de encuestados que denuncia las desigualdades derivadas del hecho de que sean las comunidades las que apliquen la norma, un 50% de los entrevistados considera un acierto la delegación de estas competencias.
Según esta encuesta, tres de cada cuatro familias cuentan con una persona dependiente a su cargo. Además, el 52% de los cuidadores tiene algún tipo de parentesco con la persona dependiente. En su mayoría, un 80%, son mujeres.
Estas cifras ratifican los datos oficiales: un 51% de las prestaciones son ayudas económicas a los familiares para que cuiden de sus dependientes. La ley establece que esta prestación sólo se debería conceder en casos excepcionales.
Vivo en Castilla-La Manchza 9 meses esperando y llame hace poco para ver como iba la cosa y me dijeron que estaban haciendo efectivas las ayudas a quienes se les envió la carta de aceptacion y valorancion de ayuda en Febrero....no digo más...sin dinero ya se sabe
Ahora ya no me toca en directo, a mi familia, sino por conocimiento de otra persona, en este caso, en Castilla y León. El hecho de que se abuse tanto de la medida excepcional de justificar una ayuda económica por medio de la figura de un cuidador en la familia es el resultado de que la ayuda domiciliaria que las "tablas" asignan a los niveles y grados de dependencia debe estar elaborada por economistas y no por personas expertas (con experiencia) en cuidados de ancianos y dependientes (Por cierto, ¿las hay?). Es tan escasa e irreal, que la gente solicita el cambio por una prestación económica. ¿En que se emplea luego la prestación? Como hay familiar cuidador, parecería que no hay que preguntar más, ¿verdad?. La realidad es que lo que se hace con ese dinero, al menos cuando hay un poco de interés real, es pagar a un inmigrante (suele ser una inmigrante) un dinero en negro, para que sea esa persona la que realmente haga de cuidadora y no el supuesto cuidador, que no es que se desentienda, pero no puede dedicar todo el tiempo necesario. ¿Un fraude? Sí, pero consentido, al ver que la asistencia domiciliaria que se puede ofrecer es irreal. Castilla y León, comunidad con la población envejecida, añade algo más de dinero al asignado desde el Estado, el problema es que no está claro nunca cuándo empezará a pagar.
Pues sí, es PURA DECEPCIÓN. Lo digo porque me arde la cabeza de ver a mi tío con una pierna recién amputada y luchando por su vida para, después de 7 meses de papeleos en Cantabria, despachar la supuesta ayuda con atención domiciliaria de dos horas y media al día para una persona atenazada por el Parkinson y con diabetes que no puede ni sentarse, postrado en una cama y a la que hay que dar de comer a la boca y ayudarle para todo. Lo chocante es que el hombre siempre tiene una buena palabra y una sonrisa para nosotros. Si yo viviera en Cantabria y no en una comunidad autónoma vecina, estarían recibiendo entre él y una de sus hermanas una ayuda superior a 700 euros al mes justificada en que yo podría aparecer como su cuidador. De chiste. Nos ha sido imposible convencer a la jefa del SAAD de Cantabria de que cambien la asistencia domiciliaria (algo más de 3 horas al día para DOS dependientes que no pueden andar) por una ayuda económica para soportar una pequeña parte del coste del servicio que una persona profesional les presta desde hace meses todos los días de la semana. Me responden que les ofrecen, a dos de los tres hermanos que conviven, una residencia de ancianos a sabiendas de que quieren vivir lo que les quede de vida en donde han vivido desde niños los tres hermanos. La Comunidad Autónoma de Cantabria quiere gastar mucho más dinero del que nos permitiría a todos darles una vida digna donde quieren vivirla. ¡Es que son espléndidos!, dirá alguno con chunga. Es una pura contradicción, un auténtico despropósito. Así que seguimos como estábamos. La única explicación que encuentro es que los dirigentes socialistas que llevan el SAAD en Cantabria están empeñados en decirles a los ancianos dónde y cómo tienen que vivir y, de paso, dar la razón a los que aseguran que no respetan la libertad de las personas. Si eres soltero y viejo, a la residencia. Todo el proceso sólo ha servido para acumular montañas de papeles y justificar así los sueldos que quienes prestan la Asistencia Social y de los empleados del SAAD. LAMENTABLE. Y que nadie se confunda, que no soy un trol del PP, ni mucho menos. No sé si es peor no hacer nada como en Madrid o hacerlo tan mal como en Cantabria.
¿Hacen este estudio directivos de la banca? y que saben estos tipos de hacer estudios sociales, a caso se pone un trabajador social ha realizar estudios sobre hipotecas... si en lugar de dar el Psoe dinero a la banca lo diera para causas sociales como la ley de dependencia seguro que funcionaba mejor
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