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El 28-N también se lleva por delante a Puigcercós

El presidente de Esquerra anuncia que abandonará su cargo tras el congreso que el partido celebrará en 2011

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Joan Puigcercós anunció que abandonará en otoño del próximo año la presidencia de Esquerra Republicana. Así, ERC seguirá el camino del PSC y Puigcercós, el de José Montilla. Renovación ideológica y relevo en la dirección de los independentistas. A los procesos de los dos partidos sólo les separan dos semanas, las que ha tardado el presidente de ERC en tomar una decisión que, cada día que pasaba, más le insinuaban los dirigentes territoriales y ya decían sin tapujos altos cargos como Josep Lluís Carod-Rovira o Ernest Benach.

El anuncio tomó a muchos por sorpresa durante la reunión del consell nacional de la formación. Puigcercós llevaba dos semanas hablando con las agrupaciones del partido y percibiendo su enfado. De ahí que dejara sobre cada una de sus mesas el compromiso de abandonar la dirección si de aquí al congreso de otoño de 2011 no conseguía cimentar el partido y consensuar una candidatura única. Puigcercós perdió la confianza en su propia promesa y abrió el melón de su relevo apenas dos años y medio después de auparse a la presidencia de ERC, después de batir a cuatro candidaturas. Desde entonces ha sufrido dos escisiones en la formación, la fuga del 30% de los militantes y la pérdida en el plazo de cuatro años de 11 de los 21 diputados que tenía en el Parlament.

Han sido sobre todo los resultados del 28 de noviembre los que han forzado su decisión. Fue por ello que dos días después de las elecciones planteara la moción de confianza que se votó. El anuncio de su retirada, al filo del mediodía, convirtió la votación en un simple aval para que continúe al frente del partido hasta el congreso extraordinario y serene los ánimos internos, muy encrespados con las formas y el discurso independentista tomado en plena crisis económica.

Puigcercós recibió el apoyo del 80% de los miembros del consell nacional

Puigcercós recibió el apoyo del 80% de los miembros del consell nacional de la formación antes de presentarse ante los periodistas y, sin admitir preguntas, asegurar que su decisión le dota ahora de 'más libertad para poder trabajar por el partido y tener un relevo tranquilo'. Su objetivo, a partir de ahora, es centrarse en el debate de investidura del futuro presidente de la Generalitat, la preparación de los comicios locales y el debate sobre el partido y su liderazgo que se abrirá hasta octubre del próximo año.

Pese a las consecuencias que han tenido los resultados electorales del 28-N, el número dos de ERC, Joan Ridao, aseguró que en las autonómicas se habían 'salvado los muebles' y que el retroceso que ahora padece la formación se inició en 2006. Ridao pidió 'una reflexión' para cambiar 'la dinámica interna', a la que culpabilizó del enfado de la gente con ERC: 'No gestionamos bien los debates internos y no somos capaces de hacer relevos tranquilos'.

En los próximos 12 meses, Puigcercós intentará, según dijo, consensuar la próxima dirección de ERC. Tendrá que lidiar con cuatro frentes, si bien su renuncia permitirá allanar el camino y existe la convicción en el partido que hay que unificar la formación. Su sector, que controla la sede de la formación, será una de las que tendrá que abrirse a ceder terreno después de que otros sectores abandonaran el partido. De forma residual queda el que maneja Ernest Benach, en Tarragona, y será esencial el papel que jugará la federación de Barcelona, presidida por el candidato a las elecciones municipales de Barcelona, Jordi Portabella. Por último, Jaume Oliveras, con gran peso en el territorio, deberá dar su visto bueno.