El Gobierno frena el debate sobre el burka
De la Vega dice que "aún es pronto" para saber cómo regulará la ley su uso
Una mujer con burka en una calle de El Vendrell, ayer.miquel guillot
El fenómeno del burka, prácticamente inexistente en España se han documentado menos de diez casos en los últimos años, ha encadenado en las últimas semanas una oleada de reacciones políticas que alcanzaron su cota máxima el martes, cuando el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, anunció que el Gobierno prohibiría el uso del burka y el niqab en los espacios públicos. La ley no admitirá el uso de prendas que "no permitan la identificación de un sujeto o afecten a la dignidad del ser humano", especificó.
Ayer, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, limó las palabras del titular de Justicia al asegurar que "aún es pronto" para determinar cómo la pendiente reforma de la Ley de Libertad Religiosa tratará esta práctica. De la Vega recordó que "no es una cuestión por la que exista problema en España", porque "el uso de esta prenda es muy minoritario".
La polémica surgió hace varios meses a nivel local en ayuntamientos catalanes. En la mayoría, no hay constancia de que alguna de sus vecinas utilice burka. Catalunya celebrará elecciones municipales y autonómicas en otoño y las iniciativas han sido etiquetadas como "electoralistas" y "populistas".
Moción en el Senado
En el Senado, el PSOE presentará la semana próxima una alternativa a la moción registrada ya por la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho. La portavoz socialista, Carmela Silva, denunció el comportamiento "grave, demagógico y populista" de Sánchez-Camacho, por la forma "vergonzosa" en que presentó su texto, "dos horas después" de que Judith Alberich, senadora del PSC y alcaldesa de Cunit (Tarragona), decidiera retirar una iniciativa similar, vista la polvareda que había levantado incluso entre las propias filas socialistas. La idea era evitar un debate apresurado sobre el asunto, dijo Silva.
En Melilla, la portavoz del PP en la Comisión de Igualdad en el Senado, María del Carmen Dueñas, diferenció el caso del burka con el pañuelo islámico o hiyab, que "se vive con naturalidad".
Dignidad de las mujeres
"Cuando hablamos del burka, del niqab, de los velos integrales, no sólo hablamos de las dificultades de identificación y, por tanto, de problemas de seguridad, sino también se atenta contra la dignidad y la igualdad de las mujeres", compartió la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, durante su comparecencia en la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados.
La ministra opinó que el debate "no es fácil, es complejo, como lo demuestra que es un tema que está abierto en varios países de la Unión Europea". Para Aído, afrontar ese debate sin reflexión puede ocasionar "más problemas de los que se pueden solucionar". "No hay que anteponer la improvisación a la reflexión", señaló, partidaria, en cuanto al burka, de que haya una regulación general para un problema que, recordó, es "minoritario".
3 Comentarios
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ya esta bien de buscar excusas y que cada uno/a elija su indumentaria sin coaciones sociales (MARIDO) o politicas (VECINA DEL QUINTO) y por supuesto estoy en contra de utlizar a las mujeres como objetos... ahora te vistes asi ahora te vistes asa... ahora haces lo que yo digo porque lo mando yo que mi opinion vale mas que la tuya y el siguiente paso? - dejen la indumentaria femenina en paz y que cada cual vista como le salga de moño!!!. ESO SI ES DEMOCRACIA y no el lavado de cerebro mediatico que sufren algunos/as
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La mujer de la foto lleva un niqab y no un burka. ¿Quién ha visto un burka por las calles del Estado español? Los periodistas deberían informarse e informar mejor. Lo triste es que estáis haciendo caso a los políticos que quieren empezar a ganar votos y os estáis hacieno eco de un problema inexistente. Otra cortina de humo y por un momento, dejamos de hablar de los casi 5 millones de parados, de la mala gestión de la crisis, de los culpables-banqueros, de los numerosos casos de corrupción...eso sí, poco a poco vamos perfilando el chivo expiatorio. La sociedad española no está preparada para abrir este debate y menos, en tiempos de crisis. El gobierno ha manifestado en diferentes círculos que la ley de Libertad Religiosa no es una prioridad para esta legislatura, pero hay que empezar a rascar los votos de los reaccionarios y echar globos sonda. Lo triste es que cosas como un trozo de tela o la altura del minarete crean estados de opinión sobre un colectivo. Somos nosotros, los occidentales, los que hemos de quitarnos el velo y ver más allá, hemos de correr la cortina de prejuicios, estereotipos y desinformación masiva. ¿De verdad el mayor problema de la musulmana es el niqab?
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Es muy interesante hacer un repaso de los últimos acontecimientos. Hace apenas dos meses miles de tribunas y artículos analizaban la situación de una inmigrante musulmana en un centro escolar. Llevaba un pañuelo en la cabeza y se negaba a renunciar a él. En pocos días creció un debate que parecía tener como final la prohibición del pañuelo islámico en los centros escolares. El gobierno y su stablishment mediático acusó el golpe. Empezó con sus habituales tanteos "es un problema difícil", "hay que respetar a las personas", todo ello aderezado con multitud de gráficos sobre las diferentes indumentarias musulmanas...Las consignas de rigor que antaño frenaban cualquier debate con la descalificación de racismo no entorpecieron la indignación general por el abuso que supone la exhibición permanente de un hiyab en el colegio. El gobierno se planteó entonces salvar al hiyab, cambiando los términos del debate y desplazando el problema del hiyab al burka. Una encuesta -decían sus mamporreros- señala que los españoles toleran el hiyab pero rechazan el burka. Tras ese peculiar movimiento, diferentes ayuntamientos, partidos y personalidades empezaron a cuestionar la existencia del burka en nuestra sociedad. Atrapado otra vez en su habitual estupidez el gobierno empezó a marear la perdiz con declaraciones de diferentes ministros apoyando su prohibición. A finales de esta semana supimos que el PSOE no piensa vetar el burka. Las razones son curiosas: dice que ya está prohibido por el código penal, que no es un asunto relevante y que hay que respetar las culturas ajenas aunque estas sean una afrenta a los derechos fundamentales.

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