La Justicia bendice que la virgen siga en los cuarteles
El Tribunal Superior de Madrid se opone a la retirada del icono de un puesto de Córdoba
Virgen del Pilar.ÁNGEL MUNÁRRIZ
El primer intento de sacar las imágenes religiosas de los cuarteles de la Guardia Civil ha chocado contra la Justicia. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha desestimado el recurso de dos agentes que pretenden que la Virgen del Pilar, patrona del cuerpo, sea retirada de una zona de tránsito habitual del cuartel de Almodóvar del Río (Córdoba). Los dos guardias civiles ya habían agotado sin éxito la vía interna, que iniciaron en 2005. Toda la cadena de mando de la Guardia Civil desatendió su petición aludiendo siempre a la tradición.
La sentencia, a la que ha tenido acceso Público, evita entrar en el fondo del asunto. El fallo se basa en la "falta de legitimación" del agente que formalmente presenta el recurso, ya que ahora no trabaja en Almodóvar, sino que está destinado en la cárcel de Córdoba. Pero sí cita como fundamento la oposición a la retirada de la imagen que hizo el Abogado del Estado, que en este caso fija la posición de la Administración porque ejerce como servicio jurídico de la misma.
En su contestación a la demanda de los dos agentes, el Abogado del Estado considera "disparatada" la demanda y afirma: "La petición de retirada de la Santísima Virgen [sic] evidentemente conllevará la lesión de los legítimos derechos e intereses de quienes libremente practican la religión católica".
Los dos agentes apelan en su reclamación a dos artículos constitucionales: el 14.1, que señala que "no puede prevalecer discriminación por razón de religión"; y el 16.3, que establece que "ninguna confesión tendrá carácter estatal". Los guardias que prefieren mantener el anonimato tienen interpuesto otro recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), aunque temen que emita un dictamen parecido, según fuentes próximas a los demandantes. Los guardias civiles no presentarán recurso de casación contra la sentencia del TSJM, fechada el 19 de enero de 2010 pero que no les fue remitida hasta el 26 de julio.
3 Comentarios
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La iglesia católica es el sustrato filosófico esencial del actual régimen neofranquista. No hace muchos días asistíamos anonadados a la recepción bajo palio de los borbones en la catedral de Santiago, al más puro estilo de las viejas ceremonias franquistas, donde el funcionario real pedía a un santo la superación de la crisis, en presencia de los capitostes del régimen, incluido el ministro socialista de fomento, que presidía el comité de recepción, nombrado por un decreto acordado en el consejo de ministros. Por eso no es extraño que se desestime una demanda de laicidad, absolutamente normal en cualquier otro pais democrático. Lo disparatado es la unión sacrosanta entre la iglesia y el Estado y la peste a franquismo por todos los recobecos del mismo.
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Totalmente de acuerdo con Sor Dalmira, el franquismo no se fue, sigue vivo gracias a una Constitución de la que se alaba su ambigüedad, que no es más que un coladero para que el franquismo perviva en las instituciones. Si el estado no es confesional en la escuela pública, juzgados, y cuarteles no deberían tener símbolos religiosos, pero sí se persigue al burka y al pañuelo musulmán, esto no es más que confesionalidad permitida y asumida.
Como en el caso de los toros, se agarran a la sacrosanta tradición para seguir "inasequibles al desaliento", con "las filas prietas". Y el gobierno permitiéndolo, por miedo a la derecha.
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¡Mierda de país! ¡maldita justicia!

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