El laicismo, opción cristiana
La jerarquía eclesiástica y las organizaciones católicas conservadoras se han conjurado contra el laicismo, recurriendo a todos los medios a su alcance, incluidas las movilizaciones de la ciudadanía en alianza con el PP y la ocupación del espacio público para desestabilizar la democracia. A su vez, boicotean cualquier iniciativa que vaya hacia el Estado laico.
El cristianismo no debe de adoptar una actitud beligerante
La estrategia antilaicista episcopal comienza con un peligroso juego que consiste en establecer una distinción entre laicismo y laicidad. Se trata de una operación lingüística nada inocente que califica negativamente al laicismo como religión de sustitución y lo presenta como enemigo de las creencias religiosas.
Dos ejemplos. El cardenal Tarsicio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, define erróneamente el laicismo como "hostilidad contra cualquier forma de relevancia pública y cultural de la religión, en particular contra todo símbolo religioso en las instituciones públicas". El cardenal Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal Española, va más allá y afirma que "el Estado moderno en su versión laicista radical desembocó en el siglo XX en las formas totalitarias del comunismo".
Los mismos sectores eclesiásticos elogian la laicidad y se refieren a ella con adjetivos como "sana", "positiva", "inclusiva". En dicha valoración coinciden políticos conservadores como el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, y el Papa Benedicto XVI. Estamos ante una trampa del lenguaje político-religioso para que la Iglesia católica recupere el protagonismo en la esfera política, en el terreno moral, en el plano cultural, en el ámbito educativo y en la cohesión social, y para la presencia o la permanencia de los símbolos católicos en el espacio público.
Jesús de Nazaret fue un judío laico, crítico de la jerarquía religiosa
¿Es verdad que el cristianismo resulta incompatible con el laicismo y tiene que adoptar una actitud beligerante frente a él? Decididamente no. El laicismo y la secularización no son males a combatir por los cristianos, sino que se encuentran en la entraña misma del cristianismo. Este surge como religión laica y se desarrolla como tal durante sus primeros siglos, donde no aparece el más mínimo atisbo de confesionalidad de las instituciones civiles y menos aún de legitimación del orden establecido.
Jesús de Nazaret, su fundador, fue un judío laico, crítico con el Estado teocrático y las autoridades religiosas legitimadoras del Imperio romano. Lo que pone en marcha no es una iglesia aliada con el poder, sino un movimiento igualitario de hombres y mujeres, cuya traducción histórica es una sociedad justa. Hasta el siglo IV, el cristianismo defendió la más radical separación entre la Iglesia y el Imperio. Los cristianos se negaron a adorar al emperador y no reclamaban privilegios del Estado. Su vida no se distinguía del resto de los ciudadanos, como reconoce la Carta a Diogneto, importante documento cristiano del siglo III.
Esta idea es ratificada 17 siglos después por el Concilio Vaticano II (1962-1965), que se muestra partidario de la secularización, entendida como autonomía de las realidades terrenas, y de la separación entre Iglesia y Estado. Como afirma el teólogo alemán Baptist Metz, la secularización "es un acontecimiento originalmente cristiano" y una exigencia fundamental del cristianismo. Sin este, quizá no hubiera sido posible la democracia, cree el filósofo de la religión Marcel Gauchet, quien define certeramente al cristianismo como "la religión de la salida de la religión".
6 Comentarios
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Me gusta mucho su artículo, pero creo que se olvida de algo esencial en el debate español sobre la religión y el laicismo: éste es un debate político que se enmarca dentro de la pérdida de privilegios del antiguo régimen y nada tiene que ver con lo teológico. Así igual que hemos visto en el la columna de Vizcaíno como la caverna ataca la retirada del chapiri, por la misma razón, se ataca al laicismo (que nada tiene en contra de lo religioso) desde los rincones afines al tardofranquismo, uno de ellos la iglesia española, sin duda.
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Por primera vez disiento de su opinión querido Tamayo. Si bien coincido plenamente en su análisis final de qué es el cristianismo en concordancia con Metz y Gauchet (concluyendo que el cristianismo no es una religión como tal, que originalmente no crea estructura religiosa, ni se relaciona con el poder más que para enfrentarsele), disiento de su opinión sobre laicismo y laicidad.
Laicismo es el feroz e irracional (o me atrevería a decir que demasiado racional) rechazo a toda posible concepción religiosa en el ser humano, que ridiculiza o desvirtúa cualquier creencia en Dios. Y eso está presente en nuestra sociedad y compartimos este mundo con múltiples mensajes que lo demuestran y tanto Ud. como yo tenemos buenos amigos que desgraciadamente piensan así.
Laicidad es lo que buscamos. Al menos un estado laico (si es que no fuera posible eliminar también al estado) que es quien nos "ampara" y "representa" a tod@s, tengamos las creencias o no que tengamos. Y para eso no puede mantener estrecha relación con ninguna religión en concreto, pero tampoco puede discriminar por el hecho de que un ciudadano o ciudadana haga pública sus creencias.
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Si el motivo es electoral es un error de bulto. Mi voto, al igual que el de muchísimos votantes del PSOE lo perderán. No creo que hayan ganado ninguno de los católicos mas extremistas...
Este tema tiene muchísima más trascendencia entre el electorado de izquierdas del que al parecer le dan. Espero que rectifiquen.
Este es el momento de avanzar y hacer cumplir el Art, 16 de la Constitución hasta sus últimas consecuencias.
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El principal problema que tenemos aquí es que en España se identifica ser cristianos con ser de derechas. Y esa identificación se hace tanto fuera como dentro de la Iglesia.
Hasta que no nos libremos de esto, si es que conseguimos librarnos, seguiremos con el victimismo de las autoridades eclesiásticas.
Y la Iglesia de Jesucristo no puede ir de víctima. La Iglesia es semilla y testimonio, es esperanza y es lucha, pero nunca puede ser aliada del poder, ni del capitalismo, ni del clasismo. La Iglesia es opción por los pobres, nunca división entre la "gente de bien" y "la chusma".
Soy cristiana de izquierdas, y estoy por un estado laico donde nuca se utilice a la la Iglesia para atacar al prójimo.
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El pricipio del laicismo está vinculado a la secularización del cuerpo político y social, eliminando toda pretensión de querer imponer en la vida colectiva los postulados de una autoridad sagrada . La principal consecuencia del principio laicista es la exigencia de la separacióln legal del Estado y las iglesias.
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DEFENDAMOS LAS RAICES CRISTIANAS DE EUROPA LAICA: El cristianismo se inició como un movimiento laico. La Epístola apócrifa de los Hechos de Felipe, expone al cristianismo como continuación de la educación en los valores de la paideia griega, que tenía como propósito educar a la juventud en la virtud (desarrollo de la espiritualidad) y la sabiduría (cuidado de la verdad), mediante la práctica continua de ejercicios espirituales (cultivo de sí), a efecto de prevenir y curar las enfermedades del alma. El educador utilizando el discurso filosófico, más que informar trataba de inducir transformaciones buenas y convenientes para si mismo y la sociedad, motivando a los jóvenes a practicar las virtudes opuestas a los defectos encontrados en el fondo del alma, a efecto de adquirir el perfil de humanidad perfecta (cero defectos) __La vida, ejemplo y enseñanzas de Cristo coincide cien por ciento con el objetivo axiológico de la filosofía griega. Y por su autentico valor propedéutico, el apóstol Felipe introdujo en los ejercicios espirituales la paideia de Cristo (posteriormente enriquecida por San Basilio, San Gregorio, San Agustín y San Clemente de Alejandría, con el pensamiento de los filósofos greco romanos: Aristóteles, Cicerón, Diógenes, Isócrates, Platón, Séneca, Sócrates, Marco Aurelio,,,), a fin de alcanzar la trascendencia humana (patente en Cristo) y la sociedad perfecta (Reino de Dios). Meta que no se ha logrado debido a que la mitología del Antiguo Testamento, al apartar la fe de la razón, castra mentalmente a sus seguidores extraviándolos hacia la ecumene abrahámica que conduce al precipicio de la perdición eterna (muerte espiritual)__ Es tiempo de rectificar retomando la paideia griega de Cristo, separando de nuestra fe el Antiguo Testamento y su religión basura judeo cristiana que han impedido a los pueblos cristianos alcanzar la supra humanidad. Pierre Hadot: Ejercicios Espirituales y Filosofía Antigua. Editorial Siruela. http://www.scribd.com/doc/33094675/BREVE-JUICIO-SUMARIO-AL-JUDEO-CRISTIANISMO-EN-DEFENSA-DEL-ESTADO-LA-IGLESIA-Y-LA-SOCIEDAD

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