Pánico al volante
220.000 conductores, el 4% del total, sufren amaxofobia, miedo a llevar el coche. El padecimiento tiene su origen en las dudas sobre la propia capacidad y afecta más a mujeres y principiantes
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"No es un simple temor, es pánico absoluto al coche. El mío lo he tenido que regalar", cuenta Laura, de 38 años, diagnosticada de amaxofobia, miedo a conducir. Un problema psicológico que afecta de forma severa a 220.000 conductores (el 4% del total). Ese porcentaje sube hasta el 22% (5, 6 millones) si hablamos de haber sentido en mayor o menor grado ansiedad alguna vez frente a un coche. A esta conclusión ha llegado un estudio de la FundaciónAttitudes, en colaboración con la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y avalado por la propia Dirección General de Tráfico. La encuesta ha sido hecha a 2.070 personas con carné de conducir.
Palpitaciones, sudores, tensión muscular... Es un suplicio al que muy pocos tratan de poner remedio, a pesar de que los expertos señalan que es relativamente sencillo recuperarse.
"Al final tuve que regalar mi coche, tenía pánico", cuenta una afectada
Los motivos que empujan a estos conductores a tales padecimientos a los mandos de un automóvil son variados, aunque comparten una misma raíz: la falta de confianza en su propia competencia para controlar la situación. "La incapacidad para prever lo que va a pasar es muy característico de los que sufren ansiedad", afirma el director de Investigación de Attitudes, Jordi Fernández.
Este catedrático de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha puesto de manifiesto con su trabajo que el pánico al volante es realmente común, y que muchos de los afectados terminan abandonando la conducción, o reduciendo su uso a casos extremos. En la encuesta, las preguntas giraban en torno a "cuándo te has sentido nervioso al conducir: ¿en grandes ciudades?; ¿por la noche?; ¿cuando viajas con niños?; ¿en la autopista?".
Hay algunos que siempre. Es el caso de Adele, de 32 años, que pasó de sentirse "un poco intimidada" al coger el coche a abandonar su uso. "Dos años después de sacarme el carné, me perdí con el coche camino del aeropuerto. Lo pasé muy mal y desde entonces fui perdiendo la costumbre de conducir. Le tenía miedo porque no sentía que controlara mucho la situación", cuenta.
Pocos piden ayuda, pese a que es un problema fácil de resolver
Episodio traumático
La ansiedad se evidencia desde el mismo momento en que se obtiene el permiso. Más adelante, suele aparecer un episodio traumático que aleja por completo al sujeto del coche. El pedagogo Alberto Velado, formador vial de la confederación de autoescuelas (CNAE), considera que el perfil de estas personas es muy similar, aunque se manifieste con manías concretas muy diversas: "Hay gente que experimenta el miedo por la velocidad de circulación de las grandes vías, otros por las estrecheces de las callejuelas; también los hay que lo pasan mal al ir acompañado o al revés, los que se inquietan por ir solos", asegura Velado, y añade: "Pero siempre está detrás el mismo miedo a no controlar, a no ser capaz de afrontar imprevistos".
Adele asegura sentirse "capaz" de ponerse a los mandos de un automóvil "en caso de necesidad". Y se siente más cómoda circulando por las tranquilas calles de Algorta (Getxo, País Vasco) que por las avenidas madrileñas. "No me intimida que los demás conductores sean agresivos confiesa Adele, sino causarles algún inconveniente; tener una cola de coches esperando a que yo termine de aparcar".
Adele sólo se siente capaz de coger el coche "en caso de necesidad"
El presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), Antonio Cano Vindel, define esta situación como una "ansiedad de evaluación social": "Lo que temen no es rozar el coche, ni siquiera temen por su seguridad. La inquietud surge porque los demás están observando y van a ver que lo haces mal. Para algunos conductores es como hablar en público", relata Cano.
El estudio deja claro que es un miedo que aparece desde el momento en que se coge un volante por primera vez. Experimentan grados altos de ansiedad el 27% de los conductores que se examinaron más de dos veces del práctico para obtener el permiso, frente al 19% de los que aprobaron a la primera. Y se cura con los años: la proporción de ansiosos pasa del 26% entre los que tienen menos de cinco años de permiso al 16% de los conductores que llevan más de 30 años en la carretera.
"Cuando tenía 18 años rememora Laura, en la tercera clase práctica, otro coche nos abordó y se incrustó en el mío. Mi familia me insistía en que olvidara el susto, que si lo dejaba en ese momento no iba a conducir nunca". En su caso, le atemoriza que los demás "van como locos", pero también sus propios despistes. "La confianza en uno mismo es muy importante, por eso creo que es un problema que se da más en mujeres que en hombres; nosotras tenemos la autoestima más baja que ellos", aventura.
"La confianza en uno mismo es muy importante", dice Laura, amaxofóbica
Un problema de género
El estudio de Attitudes muestra que el 26% de las mujeres encuestadas reconoció que el coche les generaba niveles altos de estrés, frente al 18% de los hombres. El catedrático de Psicología Jordi Fernández advierte de que esa disparidad también puede deberse a que "a ellas les cuesta menos reconocer que se sienten ansiosas".
Por su parte, Velado asegura que las mujeres acuden "mucho más" que los hombres a reforzar sus conocimientos del manejo del vehículo. "Los machos españoles no pueden decir que tienen miedo. Ellas, además, son como esponjas cuando les enseñas algo. Ellos ya lo saben todo, no asumen que acuden a una academia a aprender", afirma este pedagogo. Una lectura de género que se ratifica con otro dato: el 49% de las mujeres con aversión a conducir cede el volante a su pareja, frente al 10% de los hombres que reconocen el mismo estrés.
Adele es de esas mujeres que se han atrevido a acudir a clases de reciclaje, cinco años después de manifestarse sus temores: "Son útiles, básicamente son iguales que las normales. Lo malo es que sigo sin coger el coche sola, y así no voy a recuperar el hábito".
Tan sólo uno de cada cien españoles optan por tratarse correctamente este tipo de episodios de ansiedad. La mayoría se limita a dejarlo pasar, a abandonar la conducción o incluso afrontar sus miedos automedicándose. "Los ansiolíticos destaca Cano funcionan reduciendo esa activación de las alertas que aparece con la ansiedad. Pero cuando se está en la carretera lo menos aconsejable es estar demasiado relajado. Se tarda más en reaccionar, por estar medio adormilado, y se abre la posibilidad de cometer más errores, provocando nuevas situaciones de riesgo".
Según el presidente de SEAS, el consumo de ansiolíticos multiplica por cinco el riesgo de accidentes. Un consumo que es mayor entre las mujeres y que se hace coincidir con la conducción, según su experiencia. "Se reducen los síntomas del estrés, pero no las causas, que no son más que una interpretación errónea de la realidad", define Cano.
El tratamiento que recomiendan los expertos es el de aportar información y entrenamiento para desarrollar las habilidades necesarias para leer correctamente la situación. "Aportamos técnicas para que poco a poco se gane confianza y se pierda el miedo. Al que teme pasar por lugares estrechos, le enseñamos trucos para medir mejor la distancia, por ejemplo. Al final, el 90% o el 95% de la gente que acude a resolver su problema termina conduciendo con normalidad", calcula Velado.
Lo más sencillo: coger el coche en las circunstancias más favorables con calles vacías, trayectos conocidos y con el apoyo del entorno, que debe reforzar su confianza.
Cómo recuperarse de los temores a coger el coche
1. Reflexión
El conductor debe pensar en las razones que le motivan para coger el coche, pensar en positivo: libertad de movimientos, ahorro de tiempo, independencia... Se deben evitar las distracciones cuando se conduzca y realizarlo en las circunstancias más confortables. Evitar las prisas, planificar el recorrido y no dejarse intimidar por los otros conductores es fundamental.
2. Práctica
A pesar de los temores, no debe aparcarse el coche sino practicar todo lo posible, aunque sea en pequeños trayectos que resulten familiares. Puede ser de gran ayuda contar con lugares "seguros" para detenerse a descansar en caso de bloqueo.
3. Ayuda de los demás
El entorno del conductor que sufre debe reforzar su confianza, no burlarse ni menospreciar el problema. Animarle a coger el automóvil, tener paciencia, elogiar y respetar su forma de conducir. Los consejos del copiloto sólo ayudan cuando el conductor los demanda: las advertencias gratuitas despistan y abruman.
14 Comentarios
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¿Por qué es una necesidad perentoria el tener coche..como si fuese un medicamento? ¿Por qué no fomentar el uso de un transporte público eficiente y barato? Parece que si no tienes coche o no conduces estás excluido socialmente y no digamos en el tema laboral...No tengo coche y bien a gusto que estoy, sin traumas de ningún tipo y ahorrándome impuestos, el seguro, reparaciones, combustible o problemas con energúmenos y potenciales homicidas en las carreteras
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#1 Dherzinsky
Eso esta muy bien si vives en una ciudad, pero no todos vivimos en ciudades, ni tenemos transportes públicos ni por asomo eficientes.
Por otro lado y comentando la noticia, los que padecen amaxofóbia es mi opinión lo mejor es que no conduzcan, por el bien de todos, creo que es tan peligroso un conductor inseguro como un zumbado.
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Seamos sinceros, el 100% de los conductores sufre algún tipo de ansiedad o pánico independiente de su forma de conducir, ya sea temeraria o excesivametne precavida.
La razón: miles de muertos y otros tantos miles más de heridos cada año por culpa de los accidentes de tráfico. Esta es una cifra descorazonadora que se asemaja más a la de un conficto armado que a otra cosa. Esta es una más de las facturas que el capitalismo hace pagar al ser humano para mantener su ritmo. Todo esto no se evitaría del todo, pero si se disminuiría notablemente aumentando las alternativas de los sericios públicos de movilidad. Además de asumir una tolerancia cero a los infractores retirando carnets de conducir y enviando a prisión.
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Soy sincero: jamás he sufrido nada de eso al volante. El que lo sufra tiene 2 opciones: coger el bus o quitarse el miedo.
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#1 Dherzinsky
Que cachondo "un transporte público eficiente y barato", no vivo en un pueblo precisamente y casi no puedes ir a cenar con autobús porque se termina a las 10:30, ya no te digo volver, barato... no mucho aunque si funcionara no me quejaría, y la velocidad pues deficiente.
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"Por otro lado y comentando la noticia, los que padecen amaxofóbia es mi opinión lo mejor es que no conduzcan, por el bien de todos, creo que es tan peligroso un conductor inseguro como un zumbado".
El artículo habla de gente con baja autoestima que padece "palpitaciones, sudores, tensión muscular...". No me parece tan grave. No veo por qué un conductor con estos problemas puede ser tan peligroso "como un zumbado". Claro, si sufre ataques de ansiedad graves podría ser un problema, pero esto es aplicable a mucha gente entonces(no sé, ¿enfermos cardíacos?) y no sólo a los que sufren este temor a conducir. Depedenrá de los grados. Y desde luego, comparar a personas inseguras pero escrupulosas en la conducción con los locos del volante que hay por ahí me parece perfectamente ridículo. Está claro que si hay gente con baja autoestima es porque el mundo está lleno de gente prepotente que va por la vida pisando a los demás.
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A mi no me da miedo conducir, me da miedo como conducen los demás animales. Yo voy en tren, metro o bus y que otros se maten oye.
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En ciudades pequeñas con pocos autobuses se puede usar bicicletas.
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#6 toscabardina
Las opiniones son opiniones, no tienes que estar de acuerdo con la mía como yo en este caso no lo estoy con la tuya. Para mi un conductor inseguro es tan peligroso como uno que va haciendo el cabra, pero en hacer el cabra supongo que también habrá grados.
Para mi un conductor inseguro es el que hace maniobras erráticas, cambia de carril de manera inexplicable, va a velocidad anormalmente reducida en autopistas y vías interurbanas, el que no sabe que alumbrado lleva puesto (Deslumbrado a todos con sus antinieblas traseros), el que desconoce que el coche tiene una parte a su derecha (Y va casi por el arcén), el que frena continuamente y sin venir al caso o ante la curva mas inocente, el que se bloquea en una rotonda y no sabe salir, o peor, el que frena en el medio de la rotonda. Para mi esto es un pequeño ejemplo de lo que yo considero un conductor inseguro, ¿Crees que personas así deberían conducir o quizás es ridículo?
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A mí no me da miedo conducir, y cuando tengo que hacerlo lo hago, pero LO ODIO CON TODA MI ALMA.
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Suscribo lo dicho por toscabardina.
Los dos extremos son peligrosos, tanto el pánico absoluto como la seguridad absoluta. Pero me parece mucho más grave e incomprensible que se pueda conducir sin sentir la más mínima inquietud que no que ésta se exagere más de la cuenta en algunos casos. Debería haber cursos para curar a los que van despreocupados al volante.
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Un término más que se han sacado los profesionales de la psicología y que no le veo mucho sentido porque creo ese nombre abarca sin duda, muchos cuadros difernets que sí, pueden desembocar en un ataque de pánico. pero un dolor de cabeza puede estar provocado por un tumor cerebral o por abuso de vino.
Lo sé, porque 1-2 veces me ha pasado eso tras llevar 3/4 de millón de Km conducidos sin grandes problemas y ningún accidente. ¿Por qué? Bueno, era una autovía desierta, sin problemas, buenas condiciones, noche solitaria... pero eso, soledad extrema tras una conversación tensa y malas noticias familiares acumuladas durantes semanas o meses. Y de pronto a uno le parece que le va pasar algo. No obstante, la experiencia hace mucho, se controla aunque se pasa mal, y al acercarse al destino, la cosa se calma.
Pero muchas de estas personas pues simplemente desconfían de los demás mucho, como norma cotidiana, al volante o sin él, y es cierto que mucha gente es temible cuando se sube al coche, y las experiencias personales no se cambian así como así. Otros son tímidos, por ejemplo, de aquellos que en gimnasia no se ateven a saltar el potro, ni suben la cuerda, etc. En general, temor a realizar algo sin pensar demasiado, cosa necesaria muchas veces en la vida, por ejemplo en el amor, o el en sexo o al especular en la bolsa, sin duda, como cada uno lo vea.
Y mil cosas más. Cada uno es un mundo y por tanto, ese es un cajón de sastre. Creo que conducir un coche moderno en condiciones buenas es un placer durante unos 150 Km seguidos, para mí no más, y es una habilidad útil socialmente, pues siempre alguien se pone malo y demás, y se agradece que lo lleven. Pero las rondas de las ciudades grandes son un infierno. Para quien padece esto, mucho más, pero no olvidemos que hasta el formidable Aquiles tenía un punto vulnerable y además, pues bueno, quizá hoy es menos necesario el coche salvo para presumir, porque cuesta una pasta y ya hay muchos servicios para el que no quiere conducir.
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En cuanto a los grados de quien va "haciendo el cabra": esos grados existen, sí, y están definidos en el código penal con distintos grados de multas y sanciones. Quien conduce mal entra en el código penal: si comete infracciones, va castigado. Que lo haga por exceso de confianza o por exceso de prudencia es indiferente. Si es eso lo que querías decir, estoy de acuerdo contigo.
Pero nada de lo que dices es descrito en el artículo. En el artículo no hablan de gente que comete infracciones. Hablan de gente que sufre la tensión, no de gente que conduce mal (se nombra sólo el caso de una persona que se pierde en una ocasión en el recorrido al aeropuerto). Es que ni siquiera entiendo qué relación tiene tu comentario con el artículo.
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En Madrid hay una autoescuela que hace tratamiento de Amaxofobia, trabajan expresamente en ello una psicóloga-Formadora de seguridad vial y un instructor de seguridad vial. Aquí os dejo su web para quien desea más información:
916546333, e-mail: amaxofobia@autoescuelachaparral.com
Espero os sirva de ayuda a los que lo necesitáis.

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