Así se vivieron las últimas elecciones de la II República

Un 16 de febrero de hace 75 años se celebraron las últimas elecciones democráticas de la República. Meses después, el 18 de julio de 1936, el golpe de estado dio paso a la Guerra Civil, a cuyo término se impuso el largo periodo de silencio del franquismo. Aquellos comicios dejaron tras de sí un clima enrarecido. Así se vivió, y así lo contaron los periódicos

PUBLICO.ES Madrid 16/02/2011 18:41 Actualizado: 16/02/2011 21:33

6 Comentarios

 

Media: 4.24

Votos: 17

6 Comentarios
  • Perreo
    #1 Vota Vota

    5 i Perreo 16-02-2011 19:50

    la derecha para justificar el golpe de estado culpan al Frente Popular de pucherazo.

    La propaganda franquista se agarra a un clavo ardiendo. Si no aparecen las actas de las elecciones de 1936 hubo pucherazo. Si no las han visto, tampoco pueden afirmar alégremente que fueron amañadas(si no aparece el arma del delito...).

    De todas formas, tiene poca importancia que no aparezca ese documento; seguramente si apareciera el BOE donde el Frente Popular hubiese publicado las actas seguirían diciendo que los datos allí reflejados eran falsos.

    Cuando ha habido un pucherazo en unas elecciones de cualquier país, se ha conseguido porque el infractor tiene a las autoridades de su parte, como por ejemplo en Iran. Mahmud Ahmadineyad, ganó unas elecciones estando el en el poder , y la oposición se quejó de pucherazo. En 1936 acusan a la oposición de pucherazo, el mundo al revés.¿Como se come eso? Pues de ninguna forma porque no tiene, ni pies, ni cabeza.

    Es gracioso el gobierno republicano de derechas consigue neutralizar una revolución en Asturias, y no consigue garantizar unas elecciones limpias. ¿Quién se cree eso? Pues la derecha carca, el franquismo aborregado por los Pío Moa y adláteres.

    Stanley G Payne un hispanista venerado actualmente por la derecha, coincide con otros muchos historiadores como Ugh Thomas, Broué y Témine, Bolloten, Catell, Malefakis, Abella, Aróstegui, Tussell, , Carr, Fusi, Juliá, Tuñón de Lara, Viñas y otros, admiten la victoria republicana de la izquierda. Incluso Seco Serrano.

    Más sobre la guerra civil en en nuevo blogg que he creado

    http://badajozylaguerraincivil.blogspot.com/

  • Perreo
    #2 Vota Vota

    4 i Perreo 16-02-2011 19:55

    Pero hay no queda la cosa, Ramón Serrano Suñer, el cuñadísimo, afirmaba en su libro MEMORIAS. ENTRE EL SILENCIO Y LA PROPAGANDA, LA HISTORIA COMO FUE, que la rebeldía estaba jurídicamente entre los autoproclamados nacionales que montaron una parodia de justicia una justicia al revés. Otro escritor franquista Ramón Salas Larrazábal en HISTORIA DEL EJERCITO POPULAR (4 volúmenes), nos decía que: en 1936 el estado no estaba secuestrado ni inválido.

    El 18 de julio de 1936 fue un acto ilegal e ilegítimo. Ilegal porque no estaba en las competencias de los jefes de división del Ejército declarar la ley marcial. Ilegítimo porque tanto el resultado de las elecciones(cuya limpieza se cuestionó solo a posteriori) como el Gobierno de la nación surgido de ellas habían sido sancionados jurídicamente , y políticamente aceptados por la propia oposición parlamentaria, tal y como quedó reflejado en el mismo libro de sesiones por boca del líder más destacado de ella, José María Gil Robles, que no lo cuestionó entonces pudiendo haberlo hecho. ¿Tan tonto era? Este hecho desmonta los inútiles intentos posteriores, que aún persisten, por cuestionar el resultado electoral y el Gobierno surgido del mismo como importante justificación para su rebeldía anticonstitucional. Por consiguiente, no puede argumentarse en modo alguno que el gobierno republicano en julio de 1936 hubiera sucumbido a una ilegalidad e ilegitimidad que hiciera inevitable la ilegalidad y la ilegitimidad de la oposición para defenderse.

    En la prensa de derechas de la época no aparece ninguna denuncia de pucherazo, es decir ni Gil Robles se quejó ni el ABC decía nada al respecto, por lo que queda desmontada totalmente la teoría de unas elecciones fraudulentas, tampoco se puede justificar el golpe de estado por el asesinato de Calvo Sotelo, ya que eso fue una contestación al asesinato del tte. Castillo por pistoleros falangistas. Los culpables fueron arrestados por el gobierno de la República.

    http://badajozylaguerraincivil.blogspot.com/

  • Brikinhos
    #6 Vota Vota

    2 i Brikinhos 16-02-2011 23:41

    me ha gustado este informe, sólo por conocer un cachito más de nuestra historia. Ojalá aquella democracia hubiera perdurado hasta nuestros días

  • Perreo
    #5 Vota Vota

    1 i Perreo 16-02-2011 22:08

    Santos Juliá expone en un artículo publicado en El País el 25 de junio una tesis sobre la naturaleza de la Guerra Civil española que puede resumirse en la frase con que el propio periódico la sintetiza: Las matanzas en el bando antifranquista durante la Guerra Civil no fueron de los republicanos, sino de los partidarios de una revolución social que, de haber triunfado, también hubiera supuesto el fin de la República. La tesis no es nueva. Es la de los sublevados que pretendían que su objetivo era prevenir una imaginaria insurrección comunista, la de la carta colectiva de los obispos o la del revisionismo neofranquista de nuestros días. No es de extrañar que la caverna de Intereconomía haya reaccionado con voces de júbilo para celebrar el regreso del hijo pródigo a la verdadera fe.

    Tengo demasiado respeto a Santos Juliá como para despachar este asunto de la manera simplista en que lo hace Intereconomía; pero no puedo evitar la expresión de algunas discrepancias. Lo que había en España el 18 de julio de 1936 era un régimen democrático empeñado en una política reformista, definida así en el pacto del Frente Popular: La República que conciben los partidos republicanos no es una República dirigida por motivos sociales o económicos de clases, sino un régimen de libertad democrática, impulsado por razones de interés público y progreso social. Los partidos obreros habían aceptado estos límites por unas razones que Martínez Barrio expuso claramente en 1937: El pacto del Frente Popular fue una necesidad política y moral, tanto para los partidos republicanos como para las organizaciones obreras. Advertían aquellos la rápida desintegración de las esencias del régimen y el peligro, cada vez más cercano, de que la Constitución del año 31, violada con reiteración, fuera abolida definitivamente. Los partidos obreros observaban, a su vez, que el terreno legal donde la derecha quería colocarlos les traería desastre idéntico al sufrido por las clases trabajadoras en Alemania y Austria.

    Aunque hablasen de revolución para azuzar los miedos de la derecha, los militares y sus asociados se sublevaron en realidad contra la democracia republicana. Lo dicen sus primeros textos internos, como el de Mola, que proclama: Es lección histórica, concluyentemente demostrada, la de que los pueblos caen en la decadencia, en la abyección y en su ruina cuando los sistemas de gobierno democrático-parlamentario, cuya levadura esencial son las doctrinas erróneas judeo-masónicas y anarco-marxistas, se han infiltrado en las cumbres del poder. Lo que debía hacerse era un corte definitivo, un ataque contrarrevolucionario a fondo, de modo que en el futuro nunca debe volverse a fundamentar el Estado ni sobre las bases del sufragio inorgánico, ni sobre el sistema de partidos (...), ni sobre el parlamentarismo infecundo y nocivo. De forma más expresiva lo decían los militares de su entorno, que, como nos cuenta su secretario en la primera versión de sus recuerdos, sostenían que hay que echar al carajo toda esta monserga de derechos del hombre, humanitarismo, filantropía y demás tópicos masónicos, lo que ejemplificaban con la limpia que hay que hacer en Madrid entre tranviarios, policías, telegrafistas y porteros.

    Cuando se analiza la violencia inicial del levantamiento, se puede ver que se trata sobre todo de asesinatos preventivos, movidos por el deseo de desarticular hasta sus raíces la sociedad republicana. Se mata a alcaldes y concejales, a sindicalistas o a maestros de escuela. ¿Cómo explicar de otro modo el asesinato en los primeros días de tantos maestros de escuela? ¿O el hecho de que hubiese tantas víctimas en provincias que votaban tradicionalmente a las derechas y donde el movimiento había triunfado sin resistencia? No eran víctimas de una guerra civil que no existía aún cuando sus muertes fueron decididas, sino de un proyecto de exterminio colectivo.

    En un balance sobre la violencia roja y azul que aparecerá próximamente, José Mª García Márquez ha reconstruido la realidad de los asesinatos del verano de 1936 en la provincia de Sevilla. Se trata de hombres y mujeres que murieron sin dejar rastro, no porque fuesen víctimas de actos incontrolados, sino porque hubo una voluntad deliberada de ocultación. Una de las aportaciones más interesantes de su investigación es la certeza de que las autoridades de la revuelta tenían exacta noticia de cada muerte que se producía.

    Esta primera oleada salvaje de los muertos en los descampados y en las cunetas, realizada cuando no había motivo alguno que pudiera legitimarla, es la que revela con más claridad la naturaleza y el sentido de esta violencia fundacional. Después empezó una Guerra Civil que desbordó el proyecto político republicano y dio paso a una situación nueva, en que el análisis de la violencia de ambos bandos debe hacerse sin duda con algunas de las cautelas que preocupan a Santos Juliá. Pero la suposición de que la crisis del proyect

  • Molinera roja
    #3 Vota Vota

    1 i Molinera roja 16-02-2011 21:22

    protanista de las eleciones fue el padre de Cristina Almieda

    Muchos políticos de la izquierda española están ligados con familias preponderantes durante el Régimen de Franco. Tenían una buena posición social, lo que les permitió adquirir estudios superiores al contrario que buena parte de la población. Entre aquellos privilegiados está Cristina Almeida Castro (Badajoz, 1943). Militante del Partido Comunista, Izquierda Unida, Nueva Izquierda y PSOE. Diputada y Senadora en varias legislaturas. Ha sido también candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid en 1999 por el Partido Socialista. Abogada del Ilustre Colegio de Madrid de 1967, se dedicó a la política muy lejos de su ciudad natal.

    Este hecho le ha permitido ocultar el pasado de su familia. De buena posición social, el clan Almeida estaba compuesto por políticos derechistas, periodistas, abogados o procuradores en los tribunales. El padre de Cristina, Manuel Almeida Segura, fue redactor del diario Hoy de Badajoz (periódico que era entonces de la propiedad de la Editorial Católica), propagandista de Acción Popular durante la II República, conspirador contra el régimen republicano, corresponsable de la represión en esa ciudad, legionario voluntario durante la Guerra Civil, militante de Falange Española y Vicepresidente de la Diputación Provincial de Badajoz en la inmediata posguerra.

    La Memoria Histórica promovida por los grupos de la extrema izquierda, y aplaudida por la considerada «izquierda moderada», la «izquierda progresista» o la «izquierda centrista», ha tenido como objetivo la criminalización del Partido Popular. A éste se le ha motejado de «franquista», de «cómplice de los crímenes del franquismo», etc. Estas acusaciones precisamente son realizadas por hijos y nietos de prebostes de franquismo y desde partidos políticos como el Partido Comunista o el PSOE. Partidos éstos que especialmente trabajaron para derruir el régimen republicano para instaurar su particular «dictadura del proletariado».

    A media mañana del 14 de agosto de 1936 estaba a punto de entrar en la ciudad de Badajoz el contingente de tropas dirigidas por el Teniente Coronel Juan Yagüe Blanco. El avance hacia el Guadiana por el curso del Rivillas de los Regulares de la Agrupación del Teniente Coronel Carlos Asensio Cabanillas fue guiado por «el nativo Almeida» según narra Juan José Calleja (Yagüe, un corazón al rojo, Barcelona, Juventud, 1963, p. 104). El «nativo Almeida» era Antonio Almeida Segura, oficial de la Marina Mercante, «sagaz conocedor del paso». Esta circunstancia supuso que penetraran los regulares por la Puerta de la Trinidad de la capital pacense, cruzando el foso del citado Rivillas, y esquivando el fuego que se hacía desde las murallas. Badajoz, como plaza fuerte del suroeste peninsular, poseía un sistema amurallado estrellado que le convirtió en una plaza inexpugnable en los siglos anteriores.

    Tras esta argucia temeraria, la Sección del Teniente Espinosa logró llegar hasta la Puerta de Carros gracias a las indicaciones de Antonio Almeida. Seguidamente, los regulares liberaron a los detenidos derechistas de la prisión provincial. «El momento fue de una emoción indescriptible». Éstas fueron las palabras del periodista del ABC de Sevilla Manuel Sánchez del Arco (El sur de España en la reconquista de Madrid, Cádiz, 1936, p. 87). Esta información está corroborada por una de las muchas declaraciones de militares contenidas en la Causa 397/1936 contra el Coronel del Regimiento de Infantería Castilla nº 3 de Badajoz, por auxilio a la Rebelión en los meses de julio y agosto de 1936. Dicha causa fue sobreseída y se encuentra en el Archivo del Tribunal Militar Segundo de Sevilla. En la declaración del Teniente de Infantería Patrocinio Carretero Polo seis días después de la toma de Badajoz, el 20 de agosto de 1936, se lee:

    «El día 10 [de agosto de 1936] recibió la orden del Coronel por conducto del Capitán antes citado de marchar a su domicilio en situación de disponible siendo relevado de todo mando de tropa hasta el 14 que al sentir cerca la Columna [de Yagüe] salió a la Puerta de Palmas presentándose al Comandante Serrano Montaner de Regulares y pidiéndole una sección para correr a libertad a los oficiales y guardias que se encontraban detenidos en el Cuartel de San Agustín, así como el elemento civil que estaba en la Cárcel Provincial lo que no pudo efectuar por haberse adelantado en unos minutos el Sr. Almeida».

    Antonio Almeida libertó de la Prisión a su hermano Manuel. Éste estaba detenido por ser enlace civil con los guardias civiles que se sublevaron contra el Frente Popular en Badajoz el 6 de agosto de 1936. Manuel Almeida Segura era redactor del diario Hoy de Badajoz, fundado en 1933 y perteneciente a la cadena de la Editorial Católica. Pero su detención por el Frente Popular no fue por ejercer estas actividades conspiratorias, sino que se dejó ver en su labor, y fue apresado por su condición de propagandista de Acción

  • Molinera roja
    #4 Vota Vota

    0 i Molinera roja 16-02-2011 21:25

    sigue.........

    Manuel Almeida había destacado como orador en numerosos mítines organizados por Acción Popular en la campaña electoral de febrero de 1936. El diario Hoy de Badajoz desplegó todos sus medios para dar a conocer a los lectores los discursos de los numerosos propagandistas. Especial relevancia tuvo el acto electoral de fin de campaña en la capital pacense, celebrado en el Teatro López de Ayala el 15 de febrero. Hubo una conexión en directo con el despacho de José María Gil-Robles dirigido a todas las organizaciones de España. Uno de los oradores en este acto fue Manuel Almeida.

    El Hoy del 16 de febrero destacó parte del discurso de Almeida Segura en el López de Ayala de Badajoz: «Las banderas del socialismo son de odio, destrucción y sangre», «las de Acción Popular son de amor y paz, son las de España» o «si veis que la fuerza pública no es suficiente para guardar el orden, poneos a su lado». El mensaje de Manuel Almeida ante los simpatizantes de la Candidatura Contrarrevolucionaria fue de la siguiente literalidad:

    «¡Estad tranquilos, el triunfo es nuestro! Nadie ni nada nos lo arrebatará. Somos los más y los mejores. Si contra nuestros votos se opusiera la violencia, la venceríamos con la violencia, si contra nosotros se alzaran las pistolas las venceríamos con las pistolas.

    «Quisiera recoger vuestros aplausos para ofrendarlos a ese hombre enviado por Dios para aplastar la revolución. Vuestros vítores me recuerdan de aquel grito lanzado por un español modesto cuando España fue invadida por los franceses. Pienso que vivimos los mismos días aciagos. Ahora, como entonces, surgió un hombre que ha gritado con energía: España está en peligro y hay que salvarla.

    «Frente a España está la revolución, el marxismo destructor que quiere hundirla. Fijaos bien: Las banderas que levantan los socialistas son de odio, de destrucción, de sangre y de exterminio; las nuestras las de Acción Popular, son las de amor, de paz, de la tranquilidad, son las de España.

    «Ellos amenazan con la muerte, con la revolución. Lo ha dicho el propio Largo Caballero al afirmar que si triunfa la candidatura de izquierda pasado mañana harán la revolución.

    «Pero no temáis, porque cuando quiera hablar de ir a la revolución al pueblo, el obrero le dirá: Sí, vamos a la revolución, pero vosotros, los cabecillas, id delante, y entonces no habrá revolución.

    «Nosotros, en vez de amenazas, decimos a los que nos consideran enemigos, que el día 17, triunfante nuestra candidatura, abriremos los brazos para perdonaros todos los insultos, todas las calumnias, todos los escarnios. Habrá, eso sí, una clase de españoles a los que no podremos perdonar. A los que mañana, cobardes o traidores, no acudan a votar, jamás les perdonaremos. Nadie ha de quedarse sin cumplir con su deber; a los que abstengan les harán votar los jóvenes de Acción Popular por las buenas o por las malas».

    procedencia http://historiademonesterio.blogspot.com/2008/08/hace-unos-meses-publiqu-en-historia-en.html

Cargando...

Cargando