La política económica
El PSOE deberá ofrecer una política económica alternativa muy distinta a la actual
En el campo de la política económica, el problema es agudo. Es difícil que el PSOE denuncie la política económica que ha aplicado en el Gobierno durante los últimos dos años, pero a la vez una continuidad de esa política le lleva irremediablemente a situarse en la derecha y a que toda renovación se quede en faena cosmética.
Hasta ahora, los renovadores -es decir, de boquilla, todos- han proclamado que la política debe imponerse sobre la economía y que los objetivos sociales -el bienestar, la seguridad, la protección de los derechos de la gente- deben ser prioritarios. Pero no pueden sostenerse ya tales proclamas en contradicción con políticas económicas que hacen justo lo contrario y que se rigen por principios por completo contradictorios con los que se proclaman, cuando lo prioritario son los objetivos económicos y estos son marcados desde fuera de la política, según los intereses del sistema dominado por el capital financiero, en el que este se considera intocable; cuando se dice que el sistema debe ser reformado, pero no sólo no se hace realmente nada para ello, sino que se hace todo para consolidarlo.
El problema es que no estamos en 2008, cuando emergió la crisis y se hizo patente que sus causas se enraizaban en el propio sistema y hasta los gobernantes de derechas tomaron conciencia de ello y de que era necesario reformar el sistema, al menos en los mecanismos perversos que se habían ido desarrollando en las últimas décadas y que lo dominaban por completo y determinaban su dinámica. Ya no estamos en aquel momento, en el que se podía creer y hacer creer a la población que esa reforma era posible y que se iba a realizar.
Aquel momento ilusorio pasó y enseguida se hizo patente quién se imponía realmente y determinaba lo que se iba a hacer, y todos los gobiernos, los neoliberales y los socialdemócratas, se plegaron ante el poder del capital financiero, que hablaba por boca de las instituciones económicas internacionales y enviaba sus mensajes a través de los mercados.
El Gobierno socialista español se plegó también a ello y suscribió las políticas que le marcaban, quizás porque no supo o porque no pudo hacer otra cosa. Pero transmitió además que esas eran las políticas que había que hacer, que esas eran las políticas correctas. ¿Cómo decir ahora que en aquella encrucijada se tomó la dirección equivocada, que hay que hacer lo posible por rectificar y buscar el modo de volver a un camino más correcto, aunque para ello haya que atajar por vericuetos llenos de dificultades y peligros? ¿Cómo hacerlo sin renegar de todo lo que se ha hecho, sin denunciar las líneas políticas que se han asumido, representadas por los pactos suscritos al dictado de ese directorio que Merkel y Sarkozy formaron?
Si el PSOE sigue manteniendo que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de 2010, el Pacto por el Euro, la reforma de la Constitución y el MEDE representan su política económica y son el camino correcto para salir de la crisis, nada habrá cambiado, por mucho que se adorne con bonitas palabras sobre solidaridad y enérgicos discursos de condena de la especulación.
Cuando esa política, de descarnada defensa de los intereses del capital financiero y de insensibilidad con la gente, se impuso y no hubo fuerza social capaz de enfrentarse a ello y evitarlo, el PSOE, a diferencia de otros partidos socialdemócratas, tuvo la desgracia de hallarse en el Gobierno y verse forzado a ser, a la vez, actor formal y pasivo, verdugo político y víctima social. A posteriori es fácil ver que, si las circunstancias de aquella coyuntura hacían imposible la resistencia, Zapatero debió dimitir y explicarlo a la población antes que asumir un giro que no sólo contradecía las ideas que representaba, sino que conducía a Europa por el camino equivocado, a la recesión, al sufrimiento de la mayoría y a una mayor dominación del capitalismo financiero. Si hubiera pasado a la oposición entonces, habría gobernado antes el Partido Popular pero el Partido Socialista no habría perdido cuanto perdió -y no sólo en votos- en los meses que siguieron. Y quizás habría podido encabezar una concertación de la izquierda europea para oponerse a la deriva neoliberal y ofrecer una alternativa progresista; quizás pudo haber marcado -dos años antes- el comienzo de una movilización internacional que hoy es imprescindible y sigue pendiente.
La ruptura de la continuidad, sin embargo, ha sido servida por los electores, y en este sentido la derrota electoral es una oportunidad para el PSOE. Sin ella, continuando en el Gobierno, no podría hacer hoy otra cosa que mantenerse en el carril por el que ya había avanzado un trecho demasiado grande y perseverar en el error. La derrota electoral, con lo que supone de mensaje de los ciudadanos, y su ubicación en la oposición, con lo que significa para su papel político, de crítica, de resistencia, de propuesta de alternativas, ofrecen la ventana de oportunidad para cambiar.
Para que su discurso no se quede sólo en palabras, el PSOE tendrá que ofrecer una política económica alternativa, muy distinta de la que ha ejecutado hasta ahora, aunque no ajena a los análisis y las críticas de muchos de sus militantes, a quienes ha enmudecido, en estos últimos años, la solidaridad con su Gobierno. No podrá hacerlo en este debate, demasiado inmediato, pero se verá en él si el partido quiere caminar hacia ello.
9 Comentarios
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El PsoE solo sabe hacer política económica neoliberal desde el momento en que el ministro de economía es consensuado con la gran Banca, y de eso ya hace unas cuantas decadas .
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Estoy emocionado, es una de las mejores críticas a la traición del PSOE a la política económica socialdemócrata y los valores de justicia social y solidaridad fiscal que deberían ser básicos en todas sus políticas.
Es la razón por la que muchos que les votamos en el pasado esta vez no hemos podido tragar.
Se plegaron a la presión de los poderes económicos neoliberales.
Se olvidaron de "reformar el capitalismo"
Y si no lo recuperan durante el 38 Congreso, el cambio de nombres no servirá para nada.
En este momento solo me fio de IU a la espera de que el PSOE rectifique
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Buen artículo. Esto es lo que se llama "dejar de marear la perdiz". Y es lo que tienen que hacer los que sigan siendo de izquierdas (es decir, opuestos al neoliberalismo) en el PSOE. Su cómplice silencio durante el gobierno Zapatero debe transformarse en una propuesta como la que plantea José Luis Zárraga.
Nada se puede esperar de los dos actuales candidatos. El ex-ministro de la porra y la ex-ministra de la guerra del gobierno de los incumplimientos.
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Enhorabuena por el artículo, no se puede decir mejor. Quizás añadir, desde mi punto de vista, que las fuerzas de izquierdas a nivel europeo inicialmente y globalmente después, han de primar la creación y consolidación de una banca pública con fines sociales que contrarreste a la privada y al sistema financiero tal como lo conocemos hoy. Financiar a los gobiernos, la primera vivienda a precio tasado, la economía productiva y programas de este tipo serían los fines de la banca pública y del sistema financiero público. La banca privada que siga haciendo sus negocios y si quiebra que quiebre con todas las consecuencias para accionistas, inversores, directivos e incluso impositores.
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Lo que, creo, puede resumir todo, es una cita muy antigua, pero siempre vigente: "Por sus hechos, los conoceréis".
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Ya va siendo hora de que el PSOE recupere el marxismo para la definición de su partido, a la que no tuvo que renunciar con el Sr. Felipe González. Que todos estos señores que defienden el neoliberalismo en el PSOE se vayan y se haga un PSOE verdaderamente de izquierdas que sea capaz de aglutinar a toda la izquierda plural posible en torno a la socialdemocracia de verdad, el comunismo, el republicanismo (de verdad y no de boquilla), el ecologismo, el feminismo, el ecosocialismo, el europeismo, anticapitalista y que apueste por un Estado federal republicano socialista con participación ciudadana como modelo de Estado.
Quizás en un primer momento no consiga mucho respaldo pero con el tiempo se convertiría en una opció increible de gobierno. Se trataría de hacer algo parecido, aunque salvando las distancias, a lo de Die Linkie en Alemania, siendo capaz de agluitnar a todos los sectores de la izquierda plural.
POR UN FRENTE POPULAR ANTE LA HEGEMONÍA DE LA DERECHA Y DE LOS MERCADOS!!
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Dice el articulista que Zapatero "... habría podido encabezar una concertación de la izquierda europea para oponerse a la deriva neoliberal y ofrecer una alternativa progresista; quizás pudo haber marcado -dos años antes- el comienzo de una movilización internacional que hoy es imprescindible y sigue pendiente".
Sólo me creo la parte donde dice que hoy sigue pendiente esa necesaria movilización internacional, alternativa al liberalismo imperante pero no que la pudiera haber encabezado Zapatero. Bastante se rieron de él con lo de la Alianza de las Civilizaciones y cuando Leire Pajín dijo la tontería de la conjunción de astros (de Zapatero y Obama cuando éste salió elegido)
No sé a qué profundidades del abismo habrá que llegar para que la gente (la más próxima la europea y la española) empiece a votar como Dios manda. Ojalá antes de pasar a mayores (las dictaduras de izquierda o derecha) los partidos socialdemócratas europeos sean capaces de implementar esa alternativa.
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Creo que más claro es imposible describir la situación creada en el PSOE por el Sr.Zapatero. Supongo que si él lo lee, se le debe caer la cara de verguenza por lo que ha hecho a un partido centenario, llevarlo a la ruina política por unas cuantas elecciones, pues ni Rubalcaba ni Chacón (por ambos tenía simpatías y me hubiera gustado en otras circustancias que se hubieran convertido en sucesores de aquel ) pueden sucederle al ser colaboradores directos de esta situación. Es necesario que aparezca una nueva cara que aglutine las verdaderas ideas de una gente de izquierdas que ahora mismo sólo tiene su referencia en IU.
Repito soberbio artículo, al pan, pan y al vino,vino
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EL PSOE de la democracia nunca funcionó como un partido que correspondia a las siglas, simplemente actuaron como en el franquismo los sindicatos, al servicio y controlados por la clase dominante vencedora del golpe del 36.
La transición no fue más que un paripé para que la comunidad internacional nos admitiera en su seno y poder lavar algo de nuestro negro pasado.
En un pais tan atrasado política y económicamente, que un gobierno que presume de izquierdas pero hace política de derechas, haya permitido el desbarajuste que supuso la burbuja inmobiliaria diseñada en su dia por Aznar, Rato y Cia., dio como resultado lo que se esperaba, a través de un proceso especulativo y altamente inflacionario el resultado final es, que el rico se hizo mucho más rico y el pobre mucho más pobre.
No hay más que ver como se disparó la venta de coches de alta gama con 5 millones de parados.

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