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El pulso entre Quiroga y Alonso en el PP vasco abre otra crisis interna a Rajoy

ANA PARDO DE VERA

La ratificación de Arantza Quiroga como presidenta del PP vasco en el Congreso Extraordinario que el partido celebrará entre el 7 y el 9 de marzo con la asistencia de Mariano Rajoy se verá irremediablemente empañada por la crisis que atraviesa la formación en este momento y que ha trascendido el ámbito autonómico para instalarse como un nuevo dolor de cabeza en la calle Génova, que acaba de resolver tarde y con heridas aún abiertas la cuestión del liderazgo del PP andaluz.

Quiroga trabaja en la formación de su nueva ejecutiva para la etapa que quiere abrir en el PP vasco bajo su liderazgo pleno, además, con un discurso que suponga la ruptura definitiva con la época de sus antecesores (Jaime Mayor Oreja o María San Gil, que no acudirán al cónclave, según fuentes de su entorno) y la apuesta por el trabajo conjunto con PNV y PSE. La presidenta del PP vasco, sin embargo, ha decidido prescindir de su número dos hasta ahora -que heredó del líder anterior, Antonio Basagoiti, en mayo de 2013-, el alavés Iñaki Oyarzabal, hombre de la máxima confianza del presidente del PP de Álava, Alfonso Alonso.

El portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, sin embargo, no es un oponente cualquiera a la hora de establecer equilibrios de poder, aclaran en el Partido Popular, por mucho que Quiroga ostente el liderazgo de los conservadores en Euskadi y contase con los apoyos de Gipuzkoa y Bizkaia, su principal respaldo en este pulso para hacerse con la potente cuota de poder alavesa.

Oyarzabal 'tiene que tener un papel preponderante en el futuro', ha advertido AlonsoAlonso es uno de los hombres fuertes del PP nacional, muy cercano a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y al propio Rajoy. Él es parte participante en la estrategia de desplegar contundentes gestos de apoyo hacia Quiroga del presidente y la vicepresidenta antes y durante la Convención Nacional de Valladolid hace dos semanas frente a las furibundas críticas al PP vasco de su anterior cúpula y las asociaciones de víctimas de ETA. Prescindir de Oyarzábal (miembro del Comité Ejecutivo Nacional del PP), mantienen las fuentes consultadas, no parece 'la jugada más inteligente'. Quiroga querría en su puesto de secretario general a los vizcainos Nerea Llanos, parlamentaria autonómica y presidenta de la comisión organizadora del Congreso extraordinario, o al presidente del PP provincial, Antón Damborenea

Sin embargo, por otra lado, los conservadores razonan que es lógico que Quiroga trabaje por asegurarse el control absoluto del PP vasco en un momento de cambio; 'sin tutelas ni tu tía', que diría Manuel Fraga, y dijo, por ejemplo, Juan Ignacio Zoido del que sería el liderazgo del PP andaluz, con cuestionado éxito a tenor del papel de Javier Arenas en la candidatura de Juan Manuel Moreno. En Euskadi, lograr el equilibro sin mantener a Oyarzabal parece complicado, sobre todo, porque Alonso no está dispuesto a dar su brazo a torcer y así lo advirtió el martes en los pasillos del Congreso. Oyarzabal es una 'referencia política indudable' en el partido y 'tiene que tener un papel preponderante en el futuro', advirtió el dirigente conservador.

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