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El 53% quiere que se reforme la Constitución

El deseo de cambiar el texto ha crecido un 8% en tres años. La Justicia recibe la peor nota

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Si los partidos políticos tenían dudas de qué opinaban los españoles sobre una eventual reforma de la Constitución, aquí tienen la respuesta: sí, la desean. Hasta un 52,7% de los ciudadanos respaldaría los cambios en la Carta Magna, y sólo un 27,5% prefiere “dejarla como está”. Lo dice el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), apoyado en 2.484 entrevistas, realizadas entre el 3 y el 9 de noviembre y hecho público dos días antes del 30 aniversario del texto de 1978.

Los datos resultan más significativos si se comparan con los que arrojó el barómetro autonómico de diciembre de 2005, la última vez que el CIS preguntó por la Constitución. Entonces, el 45% de los españoles veía la necesidad de su reforma, frente al 35,4% que se oponía. Es decir, crece en ocho puntos la tendencia de tres años atrás. En 2003, cuando la Carta Magna cumplió 25 años, la institución no incluyó una cuestión tan explícita.

No se aprecia coincidencia, sin embargo, en los aspectos susceptibles de reforma de la Constitución. En 2008, el 11,5% considera que debe afectar a la Justicia. Un 8,8% estima que “hay que actualizar” la Carta de 1978, “adaptarla a los nuevos tiempos”. Para un 6,5% sería importante tocar el sistema autonómico y la Monarquía como forma de gobierno. Sólo un 5,4% señala como prioritario modificar la prevalencia del hombre sobre la mujer en el acceso al trono.

Son réplicas espontáneas de los encuestados. En 2005, el CIS exigía a los sondeados facilitar un máximo de tres respuestas. Entonces, en pleno furor del debate por el Estatut de Catalunya, un 14,4% juzgaba preciso reformar los textos autonómicos, y un 14,9%, la sucesión a la Corona.

A pesar del deseo de reforma, los españoles aprueban la Constitución. Un 43,4% aprecia que “garantiza la libertad” y un 18,8% que se aprobara por consenso. Además, se confiesa muy o bastante satisfecho con ella un 53,4%. Dato que se halla en consonancia con este otro: un 75,7% de los españoles cree que la Transición “constituye un motivo de orgullo para los españoles”. Un 9,4% lo rechaza. Mayor consenso aún (88,5%) suscita el apoyo a la democracia como sistema “preferible a cualquier otra forma de gobierno”.

El CIS pregunta asimismo por la valoración de las instituciones. El Ejército recibe la mejor nota (5,96), seguido de la Policía (5,85) y la Monarquía (5,54). Más abajo quedan los ayuntamientos (5,29), los gobiernos autonómicos (5,07), el Defensor del Pueblo (5,03) o el Ejecutivo central (4,79). Cierran la lista los tribunales de Justicia, con un claro suspenso: 3,74. Es más, para el 87,7% los juzgados funcionan entre regular y muy mal.

Los ciudadanos ven a la Justicia aquejada de todos los males. El 40% cree que faltan medios materiales, que los jueces no se preocupan de que sus sentencias sean ejecutadas y que no se les exigen responsabilidades si no cumplen con sus obligaciones. La mayoría (40,3%) sí cree en cambio que los jueces son imparciales.

Las últimas preguntas se refieren al rey. El 77% opina que ayudó a dar estabilidad a la democracia, y el 45,9% está convencido de que sin don Juan Carlos la Transición “no habría sido posible”. Sin embargo, la posición del monarca se diluye en la España de hoy. Más de un tercio de los ciudadanos (34,4%) ve “poco o nada” importante su papel de árbitro.


¿Para qué sirve el Senado?

Más del 75% de los españoles ve las Cortes como instituciones claves del sistema. Dato paradójico, porque hasta un 30,4% no sabe para qué sirve el Senado, y casi un 20% desconoce qué hace el Congreso. Sólo un 31% entiende que el rol básico de la Cámara baja es hacer leyes. Apuntala este desconocimiento el hecho de que un 42,3% acierta el nombre del presidente del Congreso, José Bono. Javier Rojo, el líder del Senado, es identificado por un 9,2%.

Justicia poco clara

La situación se repite con la Justicia. Más del 50% de los sondeados no sabe qué funciones ejerce el Tribunal Constitucional o el Consejo General del Poder Judicial. La propia Constitución es una incógnita: un 59,7% confiesa conocerla “muy poco o casi nada”.