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Los que no tienen de todo

Los colectivos más desfavorecidos exponen a Zapatero sus necesidades

OLIVIA CARBALLAR

Ocurrió en el mismo escenario que cuatro años atrás, en Ferraz, donde el ya mítico 'No nos falles' resonó entre la multitud en alusión al recién elegido presidente del Gobierno. Cuatro años después -allí, en la sede del PSOE-, fue el mismo recién elegido presidente -por segunda vez y más curtido- quien se adelantó al grito exigente de sus seguidores: 'Gobernaré para todos, pero antes que nada para los que no tienen de todo'. Y tronó el aplauso. Fue la noche del 9-M. Hace justo una semana.

Pues bien, aquí están los que no tienen de todo (o una parte de ellos) para recordarle, por si acaso, las necesidades que les seguirán impidiendo vivir bien durante, al menos, 1.460 días más si no cumple con su promesa.

Son los cuatro años que hay por delante. Para que no haya excusas. Para que no sea por falta de tiempo. Para que los que no tienen de todo vean subsanados errores pasados y obtengan soluciones a los problemas presentes. Señor presidente, comienza la cuenta atrás.

Una muestra a escala

Una joven de 28 años que aún vive con sus padres porque no puede alquilar una casa. Una mujer maltratada durante 11 años que aún tiene miedo a su agresor. Un ecologista cansado de pedir que se reduzcan las emisiones de CO2. Una inmigrante que no tiene papeles ni apenas fuerzas para sobrevivir. Un padre divorciado privado de ver a su hija. Y un estudiante que quiere que le escuchen, porque es uno más.

Todos se sientan con Público y exponen sus peticiones como si tuvieran delante al jefe del Ejecutivo. Alguno sonríe escandalosamente pensando en la posibilidad de un cara a cara con el ZP de carne y hueso. Pero vuelve a ponerse serio al segundo, cuando se le viene a la cabeza el problema que tiene a diario.

Seis personas y seis necesidades. Seis voces y seis votos. Apenas una muestra a escala de los sectores más necesitados de la sociedad. Faltan muchos. ¿Por dónde empezar?

Asignaturas pendientes

El compromiso del Gobierno con las mujeres se extiende también a esta nueva legislatura. El objetivo número uno: eliminar la discriminación salarial con respecto a los hombres. Ardua tarea. Y no es la única.

Conciliar la vida laboral con la familiar no es mucho más fácil. Junto a ello, los sindicatos reclaman medidas para acabar con la siniestralidad laboral y lograr el pleno empleo. Las víctimas de accidentes de tráfico también exigen la atención del presidente.

Y las mujeres que piden la despenalización del aborto. Y las amas de casa que tienen dificultades para llenar la cesta de la compra. Y los pacientes que siguen atados a largas colas de espera. Y los discapacitados que aún no disfrutan de la Ley de dependencia. Y... todos los que no tienen de todo.

Ana vivió el terrorismo dentro de casa: 11 años bajo el yugo de su marido

Ana Bella todavía tiene miedo de su marido. Se casó con 18 años y huyó con 29 y cuatro hijos a una casa de emergencia. Durante más de una década fue maltratada física y psicológicamente.

Sigue guardando el dolor porque 'nunca cicatriza', pero ahora tiene fuerzas para pedir y luchar por quien aún no se ha decidido a salir corriendo. 'Hay que tener más valor para dormir junto a tu agresor que para huir, por eso animo a todas las mujeres a que se vayan', explica Ana, de 34 años.

Tiene al presidente Zapatero sentado frente a usted. Adelante: 'Yo le diría que por qué se suspendió la campaña el día que ETA asesinó a Isaías Carrasco y no dos días antes cuando un hombre había matado a su pareja. Ambas cosas son terrorismo; y el nuestro está dentro de casa', dice sin pelos en la lengua.

¿Cree positiva la Ley de violencia de género? 'La Ley orgánica de medidas de protección integral contra la violencia de género', corrige Ana. 'En primer lugar, tengo que decir que la ley no cambia, los que tenemos que cambiar somos nosotros.

Aunque, una vez dicho esto, creo que la ley está bien pero necesita más recursos económicos', afirma. Según esta joven de Mairena del Aljarafe (Sevilla), es necesario crear más juzgados específicos de violencia de género.

Considera también imprescindible adjudicar más viviendas sociales a las víctimas. 'El trabajo está muy mal pagado, apenas ganas unos 800 euros para pagar el alquiler y sacar adelante a los niños', destaca. Y hay que concienciar a los empresarios: 'Es muy difícil que hagan un contrato a una mujer a quien le molesta el marido o que llega llorando', lamenta mientras enlaza el asunto con la penosa situación en la que vive una mujer inmigrante a la que acaba de dar su ayuda.

Ana, que creó una fundación para ayudar a las víctimas, asegura que le han llegado quejas sobre el 016, el teléfono de ayuda a las víctimas. 'Muchas veces está comunicando'. Pide también una asistencia psicológica gratis en intervalos más cortos. Y más puntos de encuentro para recoger a los hijos. 'Yo me tengo que desplazar a Sevilla y eso supone más gastos'. ¿Una última petición al presidente? 'Que publique las fotos de los maltratadores como las de pederastas'.

 

Desde que se divorció, Domingo se ha pasado tres años sin ver a su hija

Su hija tiene 10 años. Pero sólo ha vivido con ella siete. Durante los tres años restantes, ha tenido que conformarse con el recuerdo o con los escasos cinco minutos cada 15 días a través de un portal.

Aun así, Domingo González se siente un privilegiado: 'Muchas ex parejas se llevan a los niños al extranjero'. Él vive en un pueblo de Sevilla. Cuando atiende a Público, está a punto de recoger a su hija. Su matrimonio terminó hace casi una década.

Domingo representa a la Confederación Estatal de Madres y Padres Separados. Se considera progresista y de izquierdas y por eso, precisamente, cree que el Gobierno no puede dormirse en los laureles.

Sus exigencias a Zapatero son rotundas: Primero. Otorgar la custodia compartida sin necesidad de que haya un acuerdo previo entre ambas partes. Para ello sería necesario modificar el artículo 92.8 del Código Civil. Catalunya tomará esta fórmula de modo preferente cuando no haya acuerdo entre los padres.

Segundo. Separar los bienes gananciales de la custodia compartida. 'Son cosas distintas, los niños no son bienes, y está claro que el que se queda sin la casa tiene menor poder económico.

¿Por qué no soy tan capaz de criar a mi hija como la madre?', se pregunta Domingo. Y añade: 'Sin dinero en medio, disminuirían las denuncias falsas'. Y tercero. Hacer que quienes denuncien en falso cumplan la misma pena con la que hubiera sido castigada la otra parte de haber sido verdad.

El niño, por encima de todo

Domingo cuenta que su hija también sufrió el síndrome de alienación parental [manipular a los hijos para que rechacen al progenitor que no tiene la custodia]. Cuenta en su blog -custodiacompartidasap.blogspot.com-que su hija no lo quería ver, ni tocar. 'Caí en una depresión y bajé de peso hasta los 60 kilos', asegura. Incluso pensó en quitarse la vida. Pero la rabia le pudo más y decidió concentrarla en la lucha contra la discriminación.

'Más feminista que yo no hay nadie', recalca. Por todo ello, Domingo y su colectivo piden al Gobierno 'sentido común' para poner fin a la 'locura social'. Con una condición inexcusable: el niño, por encima de todo. 'Tienen derecho a tener un padre y una madre, o dos madres o dos padres'.

 

Esta paraguaya pide más flexibilidad para los inmigrantes

Norsi , paraguaya de 47 años, vive en Madrid inmersa en la penumbra de la inmigración irregular. Viuda y con cinco hijos, le gustaría arreglar sus papeles durante la legislatura que ahora comienza. Al Gobierno le pide más flexibilidad y ayudas para regularizar la situación de 'los que hemos venido a trabajar'.

Está convencida de que con el PSOE será más fácil que con el PP: 'Me alegré mucho cuando me enteré de que Zapatero había ganado. Es un tipo muy sensato'.

En Paraguay, trabajaba de asistente del alcalde de Asunción, la capital. Llegó a ser candidata a diputada por el Movimiento Encuentro Nacional, pero la economía de su familia la obligó a emigrar. Ahora hace cinturones por 500 euros al mes y cuida a una anciana con Alzheimer. 'En la empresa me han prometido un contrato, pero el tiempo pasa y los papeles no llegan'. 

 

Poner el medio ambiente por encima del dinero es la regla de este ecologista

Isidoro Albarreal teme que El Algarrobico no se vaya a demoler. Y cree que es una pena: 'Como no lo tiren, esto dará pie a que la gente se suba al carro del ‘yo también construyo', lamenta este ecologista concienciado.

¿Qué ha hecho el Gobierno por el medio ambiente? 'No se está haciendo nada, es una política de escaparate', dice Isidoro, coordinador de Ecologistas en Acción en Sevilla. El próximo mes se cumplirá el décimo aniversario del desastre de Aznalcóllar. 'No aprendemos de lo que ha pasado antes', asevera.

Su reclamación al Gobierno es directa y clara: primar la protección del medio ambiente por encima de los beneficios de las empresas, reducir las emisiones de C02 e incentivar las energías alternativas. 'Queremos que no se autoricen proyectos contaminantes como la mina de Las Cruces, en Sevilla, o la refinería en Extremadura', exige.

 

Trabaja de vigilante para costearse los estudios y el alquiler

'Me gustaría que la Universidad fuera realmente pública: igual que no pago 20 euros cada vez que voy al médico, sería bueno no tener que abonar 2.000 euros de tasas como me ha pasado este año'. Fabio Cuevas, de 24 años, estudia quinto curso de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid.

Quiere acabar ya y por eso se ha matriculado de todas las asignaturas que le quedaban (algunas en tercera convocatoria, lo que sube el precio).

Hace cinco años decidió independizarse. Necesitaba un trabajo que le permitiera pagarse el alquiler, la comida, las tasas, y sobre todo, que le diera tiempo a estudiar.

Por eso trabaja de vigilante de seguridad en el Museo Antropológico. Gana unos 1.200 y le llega más o menos. 'Mi madre siempre me dice que sólo sabe de mí a final de mes'. Respecto a las becas, pide más información: 'Cuando las ves, ya estás fuera de plazo'.

 

Carmen, mileurista de 28 años, todavía vive con sus padres

'Tengo 28 años y con la ayuda de 210 euros para el alquiler podría independizarme y me quedaría dinero incluso para ocio. Pero dentro de dos años esa subvención me la quitan porque habré llegado a los 30 y entonces las cuentas comenzarán a descuadrarse un poco'.

Carmen Silva es mileurista, vive con sus padres y cree que la vivienda -junto a la precariedad laboral- es el mayor problema de los jóvenes. ¿Y comprar? 'Uff, no llego ni poniendo la hipoteca a 50 años', dice.

Para Carmen, el problema se resolvería en gran medida erradicando la especulación urbanística. Éstas son las sugerencias que hace al Gobierno: sancionar a las familias que tengan más viviendas que hijos o a las personas que superen la posesión de determinados metros cuadrados; y elevar los salarios, más que dar cheques.

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