La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha apoyado la decisión que tomó ayer el juez de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez de rechazar la declaración de una mujer que se negó a quitarse el burka . "Nuestro ordenamiento jurídico establece que las personas que declaran como testigos tienen que ser perfectamente identificables y, por tanto, entiendo perfectamente la acción que se tuvo en ese momento", declaró.
La titular de Igualdad también confesó que recibe "críticas" e incluso "amenazas", debido a la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, después de visitar Ayuntamiento de León para suscribir un convenio de colaboración dirigido a las mujeres, con el título de 'Dando valor a lo invisible'.
Aído calificó estos hechos como algo "curioso", ya que la intención de la ley, según la ministra es "reducir el número de abortos" en España. En este sentido, la ministra valoró las medidas destinadas a prevenir embarazos no deseados, que su departamento abordará en la futura ley de plazos.
En relación a las subvenciones que el Ministerio de Cultura pretende otorgar a las directoras de cine español, la ministra reconoció que "es curioso que se levante un debate en un tema como éste, cuando no ha sido así con otras medidas de discriminación positiva". Aído añadió que la ministra de Cultura "lo que ha hecho es cumplir estrictamente con lo que establece la Ley de Igualdad efectiva entre mujeres y hombres".
Finalmente, la responsable de Igualdad se refirió al estudio publicado esta semana por el INE que establece que la brecha salarial entre hombres y mujeres en España alcanza el 25%. La ministra anunció que "a través de distintas inspecciones, se procurará que se eviten este tipo de situaciones en las empresas".
Una aclaración con respecto a la discriminación positiva, que veo que muchos no entienden: Estas medidas, a pesar de su nombre, no están destinadas a discriminar ni a favorecer a nadie, sino a COMPENSAR la situación de inferioridad que sufren algunos colectivos con respecto a otros por motivos de género, raciales, religiosos, políticos, etc.
Es muy posible que las directoras de cine, por el hecho de ser mujeres, tengan, por ejemplo, menores oportunidades para encontrar productores que financien sus películas.
Todos sabemos que la discriminación femenina sigue existiendo todavía. Las diferencias de salario con respecto a los hombres que señala Aído son una clara muestra de ello. Es posible que en parte sea culpa nuestra, que no nos reivindiquemos con firmeza. Mi jefe, que era un listo, sí que prefería contratar mujeres. “Trabajan más que los hombres y exigen menos”, decía el c.a.b.r.ó.n.
Es asombroso que un caso como el de la señora del burka –que podría haber estado encuadrado en el apartado de “Insólitos”, si este diario lo tuviera- haya levantado tantas polémicas. No es más que una anecdotilla con final feliz, de la que, en todo caso, podría extraerse la moraleja de cómo la tolerancia y el respeto mutuos sirven para solucionar conflictos: hubo un diálogo en el cual la buena señora cedió un poco, el juez otro poco… y todos tan contentos. Y digo “anecdotilla” porque las mujeres con burka en este país deben contarse con los dedos de las manos. Yo, que vivo en Madrid, donde hay gente de todos los lados, creo que sólo he visto a dos que caminaban juntas hace muchísimos años, cuando todavía no había inmigrantes.
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Sin embargo, esta noticia generó en la edición de ayer más de un centenar de comentarios, la mayoría muy pasionales. Muchos pedían la expulsión (hasta gritando: con mayúsculas y muchos signos de admiración), sin saber si la señora tenía la nacionalidad española; otros denunciaban favoritismo legal con los inmigrantes; algunos vaticinaban la irremediable pérdida de nuestra identidad, o veían aproximarse la caída de la democracia… Y en general se percibía bastante anti-islamismo soterrado, del cual cabría preguntarse quién lo ha promovido y con qué intereses.
Porque en realidad, hasta el momento no se están generando graves problemas con la integración de los musulmanes que conviven con nosotros. Por un lado, nuestra inmigración es tardía, y los musulmanes que llegan ahora a Europa ya saben lo que se van a encontrar. En su inmensa mayoría proceden de Marruecos, donde son más abiertos en la práctica del Islam que en otros lugares. Además, estoy convencida de que los españoles somos más tolerantes de lo que nosotros mismos creemos; la mayoría, ante esta situación de la señora del burka, realmente habría actuado igual que ese juez: con buena voluntad y un poquito de mano izquierda.
Ministra Aído, soy votante del PSOE (no voy a pedir perdón, xq l oseguiré haciendo señores pepes) pero pido que haga una ley cono en Francia, donde se prohiba el velo en las aulas del Estado. Veo todos los día niñas desde primaria con unos pañuelos esperpénticos en la cabeza junto a sus hermanos vestidos con las marcas mundiales, aunque sean falsas. Esto si que es discriminación negativa.
Me va a perdonar señorita/señora Eleazar, pero no estoy de acuerdo, lo primero, la ministra no es quien para decir que esta chica ha de quitarse el burka, el juez es el único con potestad para hacerlo, principalmente por que es la función que pertenece al juez, que es hacer cumplir la ley, y no a una ministra, que su función es hacer las leyes, no confundamos los terminos, por que un juez es un juez y un ministro/a es un ministro/a.
Con respecto a la ley de cuotas, sigo sin estar de acuerdo, a la hora de trabajar se ha de premiar la valía de la persona, no el sexo, y de hecho el tema de esta discriminación positiva precisamente genera aun más machismo y no más igualdad, solo tienes que ver a los hombres que optan al mismo puesto y teniendo más experiencia o están más preparados y ver que ocurre cuando ven dicha discriminación. Estoy en contra de toda discriminación, tanto positiva como negativa, siguo diciendo que por lo que hay que luchar es por una igualdad real y no una discriminación positiva hacia la mujer. Y no, no me hace falta consultar a ninguna persona de recursos humanos para saber que no tiene razón en su afirmación, por que en muchos casos contratan mujeres y en otros hombres, y lo digo con conocimiento de causa ya que conozco a muchas personas de recursos inhumanos y lo veo a diario, es más, curiosamente el 70% de las personas que conozco que trabajan en RRHH son mujeres, si se discriminan ellas solas, mal vamos...
Me va a perdonar usted con lo del lenguaje, yo no seré muy ducho en ello, pero lo que está claro es que el lenguaje no es sexista, lo hacen sexista, miembra no existe en la rae, miembro es neutro y no masculino, juez también es neutro, al contrario que ministro, que es masculino y si existe la palabra ministra. Yo creo que el problema no es el lenguaje, si no que, o por falta de conocimiento, o por extremismo o por falta de cultura se lleva a decir que es machista, cuando no lo es.
Y no mal interprete mis palabras, que yo no estoy contra esta ministra, estoy en contra de las discriminaciones, tanto positivas como negativas, y esta señora está haciendo cosas bien y cosas mal, y precisamente la de salir a hablar de esta señora es una de las que hace mal, principalmente por que no es su función, y otras que bajo mi forma de ver no eliminan la discriminación, si no que generan más, sigo diciendo que esta señora como ministra tiene que establecer leyes de completa igualdad, garantizar que las mujeres puedan optar a todos los puestos, con los mismos sueldos y demás, y esto no es machismo, es sentido común, con las formas que está haciendo esta señora precisamente está consiguiendo lo contrario de lo que pretende.
El apoyo de Aído era imprescindible; sin él la mujer emburkada no habría obedecido al juez y no se habría desemburkado jamás de los jamases (modo irónico, naturalmente);-)
Esta mujer (Aído) pasará a la historia por haberse estado cubriendo de gloria cada vez que le daba por abrir la boca.
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