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El adiós de ETA, un éxito también de los facilitadores

Personalidades como Brian Currin han sido claves para lograr la paz

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'La declaración es encomiable, potencialmente innovadora y podrá tener un efecto profundo en la escena política del País Vasco'. El 28 de octubre de 2009, el abogado surafricano Brian Currin se refería así, en una conferencia en Donostia, al documento elaborado por Arnaldo Otegi y Rafa Díez Usabiaga antes de su detención para impulsar en la izquierda abertzale el debate que concluyó con la apuesta por las vías exclusivamente políticas y democráticas.

Entonces, la izquierda abertzale vivía tiempos de zozobra. Necesitaba superar el bloqueo político del Estado por la continua ilegalización de sus siglas desde 2003 y, también, deseaba recuperar la confianza perdida de la sociedad vasca, después de que ETA reventase el anterior proceso de paz con el atentado de la T-4, en Barajas.

Dieron a la izquierda abertzale una vía para recuperar confianza social

En esa coyuntura, la izquierda abertzale buscó en la comunidad internacional la vía para recuperar la credibilidad perdida y poner en marcha un proceso con el sustento de los facilitadores que, dos años después, le ha permitido retomar con éxito el pulso político y convencer a ETA para que declarase el cese definitivo de su actividad armada.

Ha sido un camino no exento de dificultades, también para los facilitadores, como se define el propio Currin. En 2008, cuando el abogado surafricano había iniciado un trabajo discreto para ayudar a la antigua Batasuna a lanzar el proceso hacia el fin de la violencia, recibió una carta amenazante que le instaba a dejar la labor. La firmaba ETA. Currin decidió investigar. Al cabo de unas semanas confirmó que la banda no era la autora de esa carta. A partir de aquel suceso, quedaron en el aire dos teorías aún sin respuesta. La primera apuntaba a que el texto que recibió Currin lo había enviado una fracción radical de ETA contraria al proceso iniciado por la antigua Batasuna. La segunda dejaba la sospecha sobre los servicios secretos del Estado, presuntamente interesados en abortar el proceso en su inicio dentro de Batasuna. Aún hoy, nadie conoce la autoríade aquella carta amenazante.

Currin ha sido objeto de duras críticas por parte de la derecha y sus medios afines

Este episodio ya es pasado, pero sirve como metáfora de las dificultades atravesadas durante estos años por los facilitadores, sometidos a una fuerte presión. La situación acaba de repetirse de nuevo esta semana con motivo de la celebración, el lunes, de la Conferencia Internacional por la Paz de San Sebastián, organizada por el Grupo Internacional de Contacto (GIC) de Brian Currin, la red social Lokarri y otras entidades (Berghof Foundation, Conciliation Resources, Legacy Foundation y NOREF). La derecha y sus medios situaron detrás a ETA.

En el Palacio de Aiete se escenificó finalmente el inicio de la paz en un día histórico, cumpliéndose el guión conla declaración presentada por Kofi Annan (ex secretario general de la ONU), Jonathan Powell (exjefe de Gabinete de Tony Blair), Bertie Ahern (ex primer ministro de Irlanda), Gerry Adams (líder del Sinn Féin), Pierre Joxe (exministro de Interior de Francia) y Gro Harlem Brundtland (expre-mier de Noruega). La resolución fue asumida al día siguienteen su integridad por la izquierda abertzale, incluida la petición a ETA de un cese definitivo de su actividad armada. Al cabo de tres días, el jueves, llegó elesperado comunicado de ETA.

Los mediadores no convencen, sino que acompañan a las partes en el proceso

¿Hasta qué punto el papel de los facilitadores ha sido relevante? Gorka Espiau, miembro entre 1996 y 2005 de Elkarri, movimiento predecesor de Lokarri y autor del documental Pluja seca (lluvia seca) sobre la labor de los mediadores en Euskadi, cree que ha sido 'impor-tante, no determinante'.

A su juicio, hay tres factores que han conducido a ETA a declarar su fin: el creciente rechazo de la sociedad vasca hasta extenderse al electorado de la izquierda abertzale, las cada vez mayores dificultades de la banda en materia de seguridad y el hecho de que la rama política de la izquierda abertzale tomara la determinación de apostar por vías exclusivamente políticas y democráticas.

Los facilitadores plantearon una mesa de partidos si ETA cesaba la violencia

Según Espiau, el papel de los facilitadores no ha consistido en convencer a la izquierda abertzale para que desistiera de la violencia, sino en permitirle 'hacer un recorrido público y una escenificación. Los elementos simbólicos tienen una gran importancia en estos casos'.

Como explica en su documental, cuyo guión escribió en diciembre de 2009, la 'mediación interna tiene la capacidad de influir en alguna de las partes. Esa es la mediación real'. 'Y en este caso', agrega, 'se ha visto cómo están entrelazadas situaciones tan diferentes como las de Suráfrica, Irlanda y Euskadi y cómo mediadores que colaboraron en la resolución de los conflictos de Irlanda y Suráfrica han acabado ahora ayudando a Euskadi'.

La primera iniciativa de envergadura de los facilitadores, a la postre exitosa, llegó en marzo de 2010, cuando se firmó la Declaración de Bruselas. Aquel escrito, suscrito por cuatro premios Nobel de la Paz (Desmond Tutu, Frederik Willem de Klerk, John Hume y Betty Williams), entre otras personalidades, pedía a ETA 'un alto el fuego permanente' y 'verificable' por 'un órga-no internacional' y al Gobierno que respondiera 'debidamente' para favorecer una 'paz duradera'. Con el tiempo, la Declaración de Bruselas se ha revelado crucial para esteproceso, ya que sirvió como primer colchón a la izquierda abertzale para pedir a ETA un alto el fuego que finalmente llegó el 10 de enero.

Jonan Fernández, activista en favor de la paz, aplaude el papel de Lokarri

Un mes después, Brian Currin daba a conocer en Bilbao los nombres de los integrantes del Grupo Internacionalde Contacto (GIC) para promo-ver un proceso de paz y la normalización política en Euskadi. Se trata de Silvia Casale, Alberto Spektorowski, Nuala O'Loan, Raymond Kendall y Pierre Hazan, todos ellos con experiencia en conflictos comoel palestino, el balcánico o el irlandés.

Cuando se puso en marcha el GIC, la izquierda abertzale ya había dado nuevos pasos para ganar su confianza. Una semana antes de la presentación del grupo de Currin, anunció en la presentación de los estatutos de Sortu su 'rechazo sin ambages' a ETA, como 'sujeto activo de conductas que vulneran derechos y libertades fun-damentales de las personas'.

El comunicado de ETA amplía el margen de maniobra de los facilitadores

Por otra parte, los facilitadores siempre habían trabajado con la izquierda abertzale sobre la premisa de que, para impulsar un proceso con una mesa de partidos, como sugiere también la declaración de la Conferencia Internacional por la Paz, previamente debía haber un 'cese definitivo de la violencia'. En una entrevista en Público, publicada el 13 de noviembre de 2010, así lo constataba ya Brian Currin. El cese anunciado por ETA en esos términos viene a cumplir pues otra de las condiciones marcadas desde el principio por los facilitadores en su guión.

Jonan Fernández lleva casi 20 años al frente de movimientos en favor de un final dialogado y pacífico de la violencia en Euskadi. Estuvo al frente de Elkarri desde su constitución, en 1992, hasta que se disolvió para dar lugar a Lokarri, en 2006. Desde entonces, dirige Baketik, un centro de estudios, trabajo y divulgación sobre la utilidad de la ética en los procesos y conflictos personales, sociales, educativos y de solidaridad.

Su primer gran éxito fue la llamada Declaración de Bruselas

Según su visión, la labor de los facilitadores ha consistido en acompañar a la izquierda abertzale en este proceso. 'La escenografía y la imagen son muy importantes. No deben menospreciarse', dice, en alusión a la Conferencia Internacional de Paz: 'Me hace feliz el papel que ha jugado Lokarri'.

Para Jonan Fernández, aunque el comunicado de ETA es 'tardío', es también una 'buenísima noticia', pues cumple los requisitos de Baketik:'Es un abandono de la violencia sin contrapartidas, deja abier-ta la puerta a la memoria crítica y supone un final ordenado'.

'Llevamos años pidiendo un final ordenado, ya que uno desordenado tendría peores consecuencias. Podría haberse dado el caso, por ejemplo, de que no supiéramos hasta cuándo se podría prolongar la kale borroka', explica, convencido de que este final ha sido posible gracias a la colaboración de la antigua Batasuna, agentes internacionales y locales.

Gesto por la Paz recuerda la difícil movilización de la sociedad vasca

Con este 'final ordenado', además, Jonan Fernández entiende carentes de sentido las interpelaciones de algunos ámbitos políticos y sociales exigiendo la disolución de ETA. 'Todo forma parte de la estrategia de elevar el listón de la exigencia. Lo relevante es que ETA ha anunciado el cese definitivo de la violencia y la disolución o cómo termine ahora no es prioritario. Ahora hay que dar tiempo'.

Jesús Herrero es miembro de Gesto por la Paz desde sus inicios, en 1986, y es portavoz y miembro de su comisión permanente. Según expone, esta organización nunca ha tenido un papel mediador. Su cometido se ha centrado exclusivamente en movilizar a la sociedad vasca. 'Nos costó. Las víctimas eran invisibles y tampoco se quería que molestasen mucho.Mi valoración es de alegría, porque el fin de la violencia es también resultado del rechazo de la sociedad al terrorismo', explica Herrero.

Una vez conocido el comunicado de ETA, las dos comisiones internacionales de trabajo tendrán una labor más definida. La Comisión Internacional de Contacto tendrá una función más política, para promover el proceso de paz y la legalización de la izquierda abertzale, con el fin de que las eventuales conversaciones puedan darse con todas las culturas políticas del país.

Gorka Espiau confía en que, una vez conocida la renuncia de la organización armada, los miembros del grupo de Currin 'tendrán mayor margen de maniobra. Se han oído cosas terribles contra estas personas. Ahora podrán proponer ideas y compartir experiencias. No decir qué hay que hacer, pero sí abrir un debate'.

Un papel bien distinto de-sempeñará la Comisión Internacional de Verificación, cuya función se limitaráa controlar las armas de ETA. La banda ya le dio luz verde durante el alto el fuego.