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El ADN hallado en una piedra delata al asesino de Esther

Detenido un joven de 17 años como presunto autor del crimen de la niña de Arriate

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La clave del crimen de María Esther Jiménez Villegas, la niña de 13 años cuyo cadáver fue encontrado el 20 de enero en una caseta de Arriate (Málaga), estaba en la piedra con la que su agresor la mató. En ella, “del tamaño de una balón de rugby y de varios kilos de peso”, según la describen fuentes conocedoras del caso, los expertos de la Guardia Civil encontraron, además de sangre de la víctima, un rastro biológico que sólo pudo haber dejado allí quien la utilizó para destrozar la cabeza del menor: células epiteliales.

Quince días después del hallazgo, y tras una intensa investigación de laboratorio, aquel minúsculo rastro de piel ha servido para poner nombre al presunto autor del crimen tras comparar el ADN extraído de él con los perfiles genéticos obtenidos de las muestras de saliva que los agentes tomaron al medio centenar de vecinos a los que interrogaron. La coincidencia con una de ellas, la de un joven de 17 años vecino del mismo pueblo y apodado el Vaca, era del 100%.

Ayer al mediodía, la Guardia Civil lo detuvo a pocos metros de su domicilio. El Vaca, según fuentes cercanas a la investigación, había negado hasta ahora su participación en el crimen. El día que fue interrogado, el joven aseguró que a la hora en que se produjo el crimen, él estaba en su casa viendo la televisión. Los agentes, que ya entonces lo habían incluido entre los sospechosos, decidieron no insistir a la espera de que finalizaran los análisis de ADN.

Estos no fueron sencillos, según una fuente consultada, ya que el ahora detenido –del que aparecieron otros rastros biológicos en la ropa de la víctima, uno de ellos en la capucha con la que le cubrió la cabeza tras matarla– es mellizo de una chica, lo que obligó a concretar al máximo el análisis dado el enorme parecido entre los perfiles genéticos en este tipo de hermanos.

Finalmente, el laboratorio facilitó a los investigadores el dato y estos solicitaban en el juzgado la orden de detención y las de registro. Ayer, poco después del arresto, y en compañía del joven, los agentes buscaron en su casa nuevas pruebas, entre ellas posibles rastros de sangre en las prendas que el Vaca llevaba aquel día. También registraron otra finca situada en las afueras de este pueblo de 4.000 habitantes situado en la Serranía de Ronda. Después, el menor fue trasladado a la Comandancia de la Guardia Civil en Málaga para tomarle declaración. Antes del mediodía de hoy debe ser puesto a disposición de la Fiscalía de Menores.

El Vaca no llegó a participar en las labores de rastreo que se organizaron en el municipio para encontrar alguna pista sobre el paradero de María Esther tras su desaparición. Sin embargo, vecinos de Arriate recordaban ayer que en estas dos semanas sí había condenado publicamente el crimen e, incluso, pedía una pronta resolución del mismo. El joven acudió también al homenaje que el lunes por la tarde le rindieron a la fallecida en el lugar donde se encontró su cadáver coincidiendo con la fecha en la que esta debía cumplir 14 años.

El detenido trabajaba en la construcción y formaba parte, según el alcalde del municipio, Bernardino Gaoina, de una familia “muy trabajadora y muy humilde”. El regidor calificaba ayer este suceso como “una sorpresa”. La Guardia Civil mantiene abierta la investigación y no descarta la detención de más personas en las próximas horas por encubrimiento.