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Las adopciones en China caen un 78% en tres años

Rusia y Etiopía suman la mitad del total de casos y superan ya al país asiático como emisores

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China ha dejado de ser el gran proveedor de niños en adopción para España. La salida de menores de edad desde el gigante asiático ha pasado de representar el 50,7% del total de adopciones en 2005 (2.753 niños chinos), al 19,6% en 2008 (apenas 619), según datos a los que ha tenido acceso este periódico y que hará públicos en las próximas semanas el Ministerio de Sanidad y Política Social.

El desplome chino del último lustro ha supuesto un frenazo de las adopciones totales españolas, que cayeron de las 5.541 en 2004 a las 3.156 en 2008, arrastradas también por el cerrojazo de Rusia, la segunda potencia emisora del pasado lustro. Las salidas autorizadas por Moscú tuvieron un descenso más moderado, al pasar de los 1.618 a los 899 en el mismo periodo.

El coste de una adopción oscila entre los 4.000 y los 14.000 euros

El motivo que ha provocado este cambio es que 'la situación económica de China en los últimos años ha mejorado mucho', indica el secretario general de Política Social, Francisco Moza. Como consecuencia, el Gobierno asiático 'promueve ahora la adopción nacional y esto provoca que los trámites para los extranjeros sean más exigentes'.

No obstante, algunos expertos apuntan que las dos potencias ven el fenómeno de la salida masiva de niños como un problema nacional que da mala imagen en el extranjero.

El convenio de La Haya sobre adopción internacional de 1993 y que España ratificó en 1995 establece que, antes que la adopción internacional, se debe tratar de reinsertar al niño en su familia o darlo en adopción dentro de su país.

En España, el coste que supone adoptar a un niño varía según el origen y las subvenciones de la comunidad autónoma que lo gestione. La horquilla va desde los 4.000 hasta los 14.000 euros (incluyendo los gastos de la asociación, notario, traductor, legalización en el país, mensajería, gestión del expediente...).

A nivel mundial, España, EEUU y Francia son los tres países que más niños adoptan. Debido a la falta de oferta de Rusia y China, el Gobierno español ha puesto ahora su mirada en otros países, como Etiopía o Kazajstán.

En 2008, España logró la recepción de 3.156 bebés y niños extranjeros

El país africano se ha aupado hasta el segundo puesto como estado emisor, con 629 adopciones en 2008 (en 2003 sólo autorizó 107). El caso de la república ex soviética es todavía más destacado: ha pasado de sólo dos adopciones a 149 en el mismo periodo.

'Etiopía es el gran futuro para las familias que quieran adoptar. Es uno de los más pobres y con una tasa de sida más alta de todo África', asegura el presidente de Adecop, la primera asociación de adopción española, fundada en 1995, Miguel Góngora. 'Los niños que vienen están sanos. Se dan todas las garantías jurídicas y sanitarias', apunta.

'En China no aconsejamos que se intente adoptar porque hay mucha lista de espera y el proceso puede durar seis o siete años. Colombia es de algo más de cuatro años, pero en Etiopía ni siquiera llega a dos', explica Góngora.

La falta de oferta internacional también ha provocado que las familias demandantes (que han pasado de rondar los 40 años de edad a la treintena) varíen el perfil de sus solicitudes. Años atrás, las parejas solían pedir únicamente bebés, pero ahora han ganado protagonismo niños más mayores o, incluso, parejas de hermanos. Tradicionalmente, estos perfiles eran rechazados por los padres, pero sus listas de espera son menores y los trámites se pueden solucionar en un año. Se han convertido en la gran alternativa.

Alice y Pablo conocerán a su futuro hijo en las próximas semanas.

Faltan apenas unas semanas. Algún mes, quizá. Después de cinco años de espera, Alice y Pablo acaban de recibir el ok para su adopción. El pasado 3 de junio dejaron de formar parte de la agónica lista de espera. El embarazo administrativo, que inicialmente iba a durar dos años, 'ha sido eterno', explica el futuro padre, de 41 años.

No les importa la edad, ni el sexo, ni la raza del retoño. De hecho, hace tiempo cambiaron sus requisitos de solicitud para poder agilizar los trámites: 'Puede que sean dos hermanos, un niño, una niña, que no sea bebé... Nos da igual. Lo importante es ser padres', apunta Alice, de 40 años, sin disimular su impaciencia.

Con más de cien páginas de documentación en la mano, Pablo echa la vista atrás en el proceso: 'Para obtener el certificado de idoneidad, los técnicos valoraron nuestra estabilidad como pareja [juntos desde 1998] y que los dos terminamos de trabajar a las tres de la tarde. Para las familias que salen a las nueve de la noche, lógicamente, es más complicado'.

En su domicilio, en el centro de Madrid (se lo cambiaron a los padres de ella para mejorar sus opciones), Alice destaca los riesgos de alargar el proceso. 'Puedes perder tu trabajo, tu pareja e, incluso, la ilusión por adoptar', subraya. 'Tienes la tentación permanente de saltarte las reglas: ir a un orfanato africano, darles un donativo y coger a un niño, pero no es lo que queremos', dice.

¿Por qué eligieron Colombia? 'Nos daba confianza. En Europa del Este, los certificados no son tan fiables. En Colombia, valoramos que los niños no estén en orfanatos, sino con madres de acogida temporal', asegura Pablo. Sin embargo, recuerda que hay familias en peor situación: 'Cuando estalla una guerra o un golpe de Estado, los procesos se suspenden y las familias han de empezar de cero'.