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Aguirre usa el debate sobre la región para atacar a Zapatero

La presidenta se olvida en su discurso de los escándalos de corrupción en Madrid

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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, fue ayer el protagonista ausente de la primera jornada del debate sobre el estado de la región en Madrid. Sin grandes propuestas que sacarse de la chistera, algo que los suyos achacan a que 'en época de crisis, se abarca lo que se puede', la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, volvió ayer a vestirse con uno de los trajes que más le gustan, el de hacer sombra a Mariano Rajoy en su faceta de líder de la oposición. Y en un discurso de una hora y veinte minutos, cerca de media hora estuvo dedicada a arremeter contra el Gobierno central.

La líder de los conservadores de Madrid llegó con tiempo suficiente a la Asamblea. Minutos antes de las 11.30, se había acercado hasta un barrio cercano, donde se hizo una foto junto a Rajoy en las instalaciones de una lavandería. No obstante, no corrió con la misma suerte que María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP y líder de su formación en Castilla-La Mancha, que sí pudo ver hace un par de semanas cómo su jefe de filas seguía su discurso.

Antes de que sonara el timbre para que los diputados ocuparan sus escaños, Aguirre ya estaba en su sitio, repasando los 110 folios de su intervención. Como en la mayor parte de sus actos públicos, no faltó el Teleprompter.

Haciendo uso de un tono más monótono de lo habitual, la presidenta madrileña acusó al Gobierno de haber ido 'contra el sentido común' a la hora de atajar la crisis.

Precisamente, los primeros minutos de su discurso fueron encaminados a describir las diferentes actuaciones de Zapatero en materia económica para después concluir que el presidente 'ha venido a dar la razón con sus últimas medidas a este Gobierno de la Comunidad de Madrid, que lleva siete años preconizando medidas de ahorro, de austeridad, de contención del déficit...'

En este sentido, no tuvo reparos a la hora de dar la bienvenida al Gobierno de Zapatero 'a las filas de la ortodoxia' de la política liberal. 'No seré yo la que se oponga radicalmente a las medidas de los socialistas conversos', espetó entre los aplausos de los suyos y los murmullos de los diputados de la oposición.

Además de estos dardos contra el presidente del Gobierno, al que acusó de haberse comportado como 'el capitán del Titanic, que hacía que la orquesta siguiera tocando mientras la crisis sumaba desempleados', la presidenta se dedicó a repasar sus siete años de Gobierno en la Comunidad. Lo hizo tirando de las cifras y vendiendo la Comunidad como la 'locomotora' de España.

Los anuncios, pocos. Además de la reducción de los liberados sindicales y la rebaja de un 10% en los Presupuestos no financieros para 2011, Aguirre anunció que los estudiantes de segundo de Primaria tendrán que superar una prueba externa de 'leer, escribir y cuentas'.

Otra de las notas dominantes del discurso fue la ausencia de alusiones a los últimos escándalos que han salpicado a su Ejecutivo. Así, de la boca de Aguirre no salió ni una sola mención al caso Fundescam, que investiga la presunta financiación ilegal de las campañas del PP de Madrid en 2003 y 2004. Ni al caso Gürtel, que en la Comunidad ha afectado a tres diputados autonómicos y cuatro alcaldes conservadores, además de varios concejales.

El vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, siguió el discurso de la presidenta desde la tribuna de invitados con la militancia en el PP recién recuperada.

Las últimas palabras de Aguirre fueron para pedir a sus adversarios que arrimen el hombro y se dejen de dogmatismos. Hoy tomarán la palabra.