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Aguirre deja caer a Granados y blinda a Ignacio González

Lucía Figar acumula poder en el Gobierno madrileño al sumar Empleo a la Consejería de Educación

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, tiró ayer de las nuevas tecnologías, del Twitter, para anunciar que prescindía de uno de sus más fieles y viejos -por el tiempo que llevaban juntos- colaboradores. Al filo de las 20.00 horas se hacía público lo que desde hace más de una semana corría como la pólvora por la Comunidad. Francisco Granados, su consejero de Presidencia, Justicia e Interior y secretario general del PP de Madrid no se sentará esta legislatura en el Consejo de Gobierno. Lo venía haciendo, de manera ininterrumpida desde 2003.

En clave interna, en el partido que jugaban Granados contra Ignacio González por hacerse fuertes en la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia regional, ha ganado el segundo. En una remodelación en la que se ha pasado de nueve a ocho consejerías mantiene intactas sus competencias. Esto es: será vicepresidente, consejero de Cultura y Deportes y portavoz del Gobierno. Toda una demostración de la fe ciega que tiene en él la presidenta.

Al ya exconsejero de Presidencia, le queda su escaño en la Asamblea, la Secretaría General del partido y la oferta de un puesto como senador. Quienes conocen a la jefa, como cariñosamente llaman a Aguirre en su equipo, saben que una negativa puede sacarla de quicio. Es lo que puede haber ocurrido con Granados.

Hace unas semanas, planeando cambios, se reunió con el exconsejero para decirle que quería dar un giro a su Gobierno y renovar sus caras. Para eso había pensado que él podía ser un portavoz perfecto de la Cámara autonómica, sobre todo ahora que el líder del PSM, Tomás Gómez, había aterrizado en ella.

Granados rechazó el puesto. Este recayó entonces en Iñigo Henríquez de Luna, para malestar de algunos de sus compañeros. Un sector del partido piensa que Aguirre se ha cobrado ahora su venganza por el rechazo.

Otras fuentes apuntan que la presidenta madrileña estaba cansada de los enfrentamientos internos entre sus dos hombres fuertes y quería acabar con la situación. Pero en la batalla ha optado claramente por González. 'Dos hombres de su carácter y ambición no caben en la misma habitación', resumía un dirigente regional.

Para oscilar la balanza, algo de peso ha tenido, junto al caso Gürtel, que Aguirre tuviera que enfrentarse al caso de los espías, los supuestos seguimientos que se produjeron a dirigentes del PP en Madrid llevados a cabo por personal al servicio de la Consejería de Interior.

Granados seguirá siendo el número dos del PP de Madrid al menos hasta el próximo congreso regional, fecha que se fijará después del cónclave nacional de Mariano Rajoy tras las generales. A pesar de ello tendrá por encima, en todo momento, la sombra de González porque este ya se ha ocupado de colocar a todos sus peones por la geografía madrileña. Algo que le permitiría estar bien posicionado de cara a una futura sucesión en 2015.

Pero la que va ganando puntos en esta carrera y sin estar en los focos es Lucía Figar. La consejera es además bien vista por Rajoy. Todo lo contrario que González, al que vetó en el XVI Congreso Nacional del PP como miembro de su Ejecutiva. También rechazó que fuera como presidente de Caja Madrid.

Ayer muchos se resistían a creer la marcha de Granados de Sol. Aguirre se lo dijo en persona. La conversación era un portazo en toda regla al hombre que durante los últimos cuatro años ha exhibido el perfil más duro del partido sin 'complejos' como le gusta a la líder del PP de Madrid. Además ha sido el director de su última campaña, con la que los conservadores madrileños revalidaron su tercera mayoría absoluta.

También ha jugado un papel clave a la hora de forjar los pactos que han logrado que la derecha se haga con feudos tradicionalmente socialistas como Getafe y Leganés. Tan importante, que ayer, horas antes de conocerse la noticia se aferraban a una frase: 'Aguirre no sería Aguirre si prescindiera de González'. La presidenta siempre sorprende.