Publicado: 24.11.2011 04:31 |Actualizado: 24.11.2011 04:31

Aguirre echa un pulso a Rajoy y fulmina a Granados en el PP de Madrid

El secretario general será Ignacio González, que sigue acumulando poder

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La sede nacional del PP ocupa un edificio en el número 13 de la madrileña calle de Génova. Hace ya bastante tiempo que nadie duda en el partido de que quien manda ahí es Mariano Rajoy. Pero el mencionado edificio tiene una primera planta. Alberga la sede del PP de Madrid. Es el territorio de Esperanza Aguirre. Ahí manda ella. Y por si alguien tenía alguna duda ayer lo volvió a demostrar con el cese fulminante de su secretario general, Francisco Granados. Un hombre que en los últimos meses se había mostrado más cercano a la dirección nacional del partido en un territorio hostil para los que no son aguirristas. En el PP la maniobra ha sido interpretada como un pulso a Rajoy a tres días de ganar las elecciones.

Al igual que en la remodelación del Gobierno posterior a las autonómicas de mayo, este proceso tiene un ganador. Ignacio González suma la Secretaría General del partido a sus cargos de vicepresidente, consejero de Cultura y Deportes y portavoz del Gobierno madrileño.

Que las relaciones entre la presidenta de la Comunidad de Madrid y el que fuera su consejero de Presidencia, Justicia e Interior durante la pasada legislatura no vivían su mejor momento no es un secreto. Así quedó constatado cuando el pasado 16 de junio Aguirre anunció su nuevo Gobierno y le dejaba sin Consejería y con un premio de consolación: un escaño en el Senado. Algo que debía compatibilizar con su tarea como número dos del PP de Madrid.

La presidenta adujo "falta de confianza" a la hora de justificar el cese, según señalan fuentes conocedoras del contenido de la tensa reunión en la que se comunicó la noticia. Las mismas fuentes precisan que en los últimos meses Aguirre y sus fieles habían observado con mucha preocupación la cercanía que mostraba Granados con algunos miembros de la dirección nacional del PP. Llegó incluso a comentarse que lo que realmente buscaba el exconsejero incrementando su presencia en actos de partido y dinamizando la Secretaría General del PP de Madrid era un puesto en el futuro Gobierno de Mariano Rajoy.

En el entorno de Aguirre temían su acercamiento a la dirección nacional

Paralelamente, empezó a cundir un temor similar respecto a la posibilidad de que la dirección nacional del partido, incapaz de controlar al PP de Madrid, convirtiera a Granados en su hombre de confianza dentro de la formación regional. Ayer, Aguirre cortó con estos temores de raíz al tiempo que ubicaba a Ignacio González en un puesto privilegiado de cara a un posible relevo en la presidencia de la Comunidad.

No pasa inadvertido que Granados y González fueron los hombres fuertes en los que se apoyó la presidenta para dinamitar el liderazgo de Mariano Rajoy en los meses previos al Congreso de Valencia de 2008.

La decisión no contó con el voto unánime del Comité Ejecutivo Regional

Fuentes del partido precisan que la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de Aguirre ha sido el protagonismo que Granados ha acaparado a lo largo de toda la campaña electoral, haciendo declaraciones casi a diario y multiplicando su presencia en actos electorales, varios de ellos junto a pesos pesados de la formación como la vicesecretaria de Organización, Ana Mato.

Granados se enteró de su destitución ayer media hora antes de que la presidenta del PP de Madrid lo comunicara al Comité Ejecutivo Regional del partido. También 30 minutos antes de la cita, sus miembros recibieron un correo electrónico en el que se les avisaba de que el orden del día había variado y que se añadía un cuarto punto: elección de nuevos cargos. Cundió el pánico.

La presidenta, con Granados a su lado, hizo el anuncio ante los integrantes del comité. Uno de ellos, Elena Utrilla, hizo uso del turno de palabra para demandar democracia interna y recordar que a pocos meses de la celebración del congreso regional del partido, en el que deben renovarse los cargos, quizá no fuera pertinente cambiar al secretario general. En privado, miembros del PP de Madrid compartían esta tesis tras acabar la reunión.

Llegado el momento de la votación, los integrantes de este órgano del PP regional no se mostraron unánimes a la hora de refrendar el cese de Granados. La presidenta impidió el voto secreto, por lo que tuvo que ser a mano alzada. Fuentes conocedoras del contenido de la reunión cifran en 50 los votos a favor, cuatro en contra, cinco abstenciones y en cerca de una decena las personas que optaron por no participar en la votación.

La presidenta esgrime motivos de "pérdida de confianza"

En el PP recuerdan que la formación no había vivido algo similar desde que en 1986 Manuel Fraga destituyera al presidente de Alianza Popular de Madrid, Carlos Ruiz Soto.

Tras la tensa reunión, prevista inicialmente para celebrar los buenos resultados del 20-N, Aguirre justificó ante los periodistas el relevo de Granados como secretario general alegando que hace falta un "nuevo impulso" en el partido para apoyar al Gobierno de Mariano Rajoy, aunque dijo que su ex número dos en el partido ha desarrollado su tarea "admirablemente bien". Mientras, el cesado aseguró que se marcha con "la cabeza muy alta" y se mostró "agradecido" a la presidenta.

El puesto de Ignacio González como presidente del Comité Electoral lo ocupará Bartolomé González. Y el consejero de Sanidad, Javier Fernández Lasquetty, fue nombrado vicesecretario de Acción Política.