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"Aguirre y Camps se esconden detrás de Montilla"

Entrevista a Mar Moreno, secretaria de Política Institucional y Autonómica del PSOE. Afirma que Catalunya sufre el desgaste, pero todas las comunidades "pondrán la mano para el cheque" de la financiaci&o

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Demuestra Mar Moreno ser ducha en esgrima florentina. Interpretado por muchos su traslado desde Andalucía a Madrid como un rodaje para preparar la sucesión de Manuel Chaves, el 'punto de emoción' que le produce ocupar el despacho que fuera de un referente indiscutible como Alfonso Perales no la aturde para evitar el intento de tocado con una simple finta: «Tan sólo siete meses después de unas elecciones que Chaves ha ganado con mayoría absoluta, y siendo el gran presidente de la Junta que es, me parece poco cortés abordar un asunto que no está en la agenda inmediata». A sus 46 años, tras haber sido en 2000 el rostro de la renovación en Andalucía con su ascenso a la vicesecretaría general del partido y, más tarde, presidenta del Parlamento regional y consejera autonómica, es uno de los baluartes de la nueva Ejecutiva federal, en la que desempeña la Secretaría de Política Institucional y Autonómica, asimilada al cuarto puesto en el escalafón interno.

Algunos sectores del socialismo andaluz se quejan de que el aire fresco que trajo al partido Zapatero en 2000 sigue sin llegar allí y que la organización continúa sometida al control de las mismas personas desde hace 15 años, cuando llegó Chaves

No es verdad. Esa es una visión simple. Más allá de que Chaves lleve las legislaturas que lleva al frente de la Junta (desde 1990), no hay más que mirar al Consejo de Gobierno o a la Ejecutiva regional para ver que se ha producido un gran proceso de renovación y de incorporación de nuevos activos. Yo he nacido a la política en ese contexto de renovación y soy también un activo andaluz. Puedo decir, porque lo conozco muy bien, que Chaves tiene una modernidad en su manera de ser y en sus planteamientos que ya quisieran para sí muchos que son más jóvenes.

O sea, que hay Chaves para rato

Hay un gran presidente de la Junta de Andalucía, sin duda.

El PSOE ha acometido con éxito el relevo ordenado en territorios como Castilla-La Mancha o Extremadura. ¿Es un buen modelo para Andalucía?

Lo importante es que el PSOE tiene una identificación muy fuerte con la sociedad andaluza. Eso no tiene que ver exactamente con un relevo personal, sino con la capacidad del partido para seguir actualizándose y liderar a la sociedad andaluza.

Viene de un territorio donde, precisamente, está por su doble condición de líder andaluz y de presidente federal del PSOE, el barón de barones. Desde su nueva atalaya en Ferraz, ¿constata el fin de las baronías?

Zapatero ha conseguido volver a concentrar en la dirección federal un poder orgánico que se había centrifugado y tenemos un secretario general que es reconocido en todos los territorios. Desde ese punto de vista, Chaves ha tenido la virtud de ser capaz de ejercer como indiscutible líder andaluz y hacer eso compatible con una extremada lealtad al proyecto de Zapatero. El liderazgo en el territorio es compatible con un proyecto común.

Uno de los asuntos que atañe a su Secretaría es la financiación autonómica. La negociacióndel nuevo sistema parece estar en stand by...

No sólo no está en stand by sino que no se ha dejado de trabajar un solo día. El Ministerio de Economía es hoy el epicentro de una gran actividad gubernamental por la crisis económica y eso ha podido restar tiempo, que no voluntad política, para imprimir mayor celeridad a la negociación. Pero hay una voluntad decidida de que el acuerdo no se aleje demasiado del 31 de diciembre o del 1 de enero.

Eso implica el incumplimiento de la fecha que en su momento acordaron la vicepresidenta Fernández De la Vega y el conseller de la Generalitat, Joan Saura

Despejar el horizonte temporal fue un buen acuerdo. No ha sido un tiempo perdido. Hay avances que, si aún no permiten el cierre del modelo, demuestran la voluntad inequívoca de cerrarlo con la mayor celeridad.

¿Y se materializará, como demandan la Generalitat y el PSC, en los Presupuestos de 2009?

No hay una relación ineludible. El encaje presupuestario se conseguirá, figure o no en los Presupuestos que las Cortes aprueben en diciembre, porque hay muchas herramientas para poder hacerlo con posterioridad.

Hasta donde usted sabe, ¿tienen asumido los interlocutores autonómicosque su materialización económicase dilatará en el tiempo?

Ningún ciudadano y ningún dirigente político puede pensar que la caída en la recaudación de ingresos es un problema exclusivo del Estado. Es del Estado, de las Comunidades Autónomas y de los Ayuntamientos. La crisis se soportará proporcionalmente por todas las Administraciones públicas.

O sea, que los gobiernos autonómicos y locales tendrán que apretarse tambiénel cinturón...

Naturalmente. Eso ya está ocurriendo. Todos los presupuestos de las comunidades, por lo menos de las gobernadas por el PSOE, tiene un marcado componente de austeridad en el gasto corriente. Todo el mundo ha entendido que no habrá grandes cantidades adicionales para la financiación en 2009, y eso hace que haya mucha más comprensión hacia las planteamientos del Gobierno.

Algunos de sus compañeros de partido opinan que el presidente de la Generalitat, José Montilla, ha embarcado al PSC en una deriva reivindicativa de difícil marcha atrás. ¿Lo comparte?

En el PSOE hace mucho tiempo que convivimos con naturalidad con el fenómeno autonómico, en el que Catalunya siempre ha tenido un protagonismo muy intenso y diferenciado. En Madrid comprendemos perfectamente que el PSC gobierna un territorio con acusada personalidad y con socios, que es una complejidad añadida. Tengo confianza plena en que los grandes disensos terminarán en consensos. Catalunya no pelea por nada exclusivo y no reivindica sin razón. Está infrafinanciada, como lo están Valencia, Baleares o Madrid. Lo sabemos ya todos y eso es algo que ha cambiado desde que comenzó la negociación. Es verdad que a Catalunya, en este caso a Montilla, le toca el desgaste de tirar del carro, y no es menos cierto que Esperanza Aguirre o Francisco Camps están escondidos detrás de Montilla, pero pondrán la mano para recoger el cheque.

Se pone usted en una posición delicada con lo que acabade decir, si se tiene en cuenta que es andaluza y que Andalucía encabeza las Comunidadesque defienden criterios distintosa los de Catalunya...

No lo he percibido así en ningún momento. Andalucía comparte con Catalunya, aunque en menor medida, el problema del crecimiento de la población. Andalucía tenía una cuestión propia, la de la deuda histórica, pero lo que ha intentado en todo momento ha sido tender puentes. A día de la fecha, en financiación no hay la menor incompatibilidad entre los intereses de Andalucía y los de Catalunya.

En el horizonte próximo está la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut. ¿Qué impacto político cree que podría tener un fallo que revoque aspectos sustanciales de lo que es una ley aprobada en referéndum?

Tenemos elementos para pensar que las Cortes hicieron bien su trabajo y que hay un Estatut básicamente constitucional. Si tuviera que destacar un efecto de una hipotética sentencia que declarara inconstitucional algunos aspectos, sería el absurdo de que se anulara para Catalunya lo que seguirá vivo para otras comunidades. Ese sería el fruto perverso de la política errática y anticatalana del PP, que ha recurrido artículos del Estatut que votó a favor en Andalucía o en Baleares.

Después de 30 años de descentralización autonómica, ¿no ha llegado el tiempo de homogeneizar algunas cosas, como la sanidad o la educación, de impedir que haya 17 calendarios de vacunación?

A mucha distancia de cualquier otra consideración, hay que destacar que, gracias al Estado de las Autonomías, nunca los españoles han sido más iguales. Evidentemente, siempre hay tensiones. La política de Zapatero ha sido muy valiente en la modernización del Estado autonómico y en la revisión de los Estatutos, y también en armar mecanismos de coordinación nacional y crear espacios donde las políticas diversas puedan encontrar elementos de colaboración. El PSOE sabe caminar a la vez, y sin excesos, por el sendero de la descentralización y por el de la centralización.

El Estatuto de Castilla-La Mancha, con su referencia temporalal fin del trasvase Tajo-Segura, ha reavivado la guerra del agua. ¿Hasta cuándo va a durar?

El gran artífice de la guerra del agua fue el PP. La gran novedad con el Estatuto de Castilla-La Mancha es que, por primera vez, un líder nacional del PP, como es su secretaria general, Dolores de Cospedal, se ha pronunciado por el fin de un trasvase y en contra de la política de su partido. Ese cambio es de tal calado que el PP tuvo su primera indisciplina de voto en el Congreso de los Diputados. El PSOE tiene mucho más claras sus coordenadas, fruto de lo cual habrá un resultado constitucional y armonizador en el Estatuto de Castilla-La Mancha.

¿Se suprimirá entoncesla referencia a la caducidaddel trasvase en 2015?

Haría yo muy mal en usurpar el papel del Congreso de los Diputados. Lo que puedo decir es que tenemos un criterio claro: hay que armonizar la política de agua y el derecho al agua en todos los territorios. El objetivo es hacer una política de Estado y armonizar los intereses de Castilla-La Mancha con los de Murcia y Valencia.

Los ayuntamientos se quejan desde hace tiempo de problemas de financiación y se habla de que está en peligro la recogida de basuras por impagos o demoras. ¿Es tan alarmante la situación?

Sin duda es muy preocupante. Tenemos que hacer el doble esfuerzo de dar más ingresos a los Ayuntamientos y, al mismo tiempo, aclarar sus competencias. Hacen falta más recursos, pero también poner orden.

Legislatura tras legislatura se proclama que 'esta vez, sí' es la hora de las corporaciones locales para que dejen de ser el hermano pobre. ¿Ocurrirá lo mismo en esta ocasión?

Como estamos al principio de la legislatura tenemos confianza en que ahora sea que sí. Se van venciendo las resistencias de las comunidades autónomas que, por primera vez, no están ajenas a este debate, sino que han entrado de lleno.

¿Pasa la solución por que el Gobierno aumente su aportación aunque se traspase la línea roja de mantener el 50% del gasto público?

El esfuerzo financiero tiene que ser compartido. Tan irreal es pretender dejar fuera a las comunidades autónomas como pretender que el esfuerzo sólo recaiga sobre ellas. Lo que es infranqueable no es el 50%, sino el soporte de un Estado que tiene que hacerse cargo de la Seguridad Social, la defensa común eso cuesta aproximadamente el 50%, pero puede ser el 51 o el 49. Se trata de garantizar unos mínimos sin los cuáles el Estado dejaría de ser Estado. Esa es la línea roja, no el 50%.

El PSOE aprobó una directriz para congelar los sueldos de los cargos públicos, pero en las últimas semanas han aflorado supuestos de gastos suntuarios en coches, despachos

No en las filas socialistas.

El presidente de la Xuntade Galicia

Quien conoce a Touriño sabe que, tanto en su trayectoria política como en la privada, ha tenido siempre un comportamiento austero, y eso no puede cuestionarse con una noticia tergiversada. El comportamiento general de los políticos españoles es bastante razonable y decente, y para nada cae en el despilfarro. Me gustaría que a veces se pensara en lo que cuesta la falta de democracia, no ya en los valores, sino en lo económico.

¿Cree que sus votantes comprenden la decisiónde apoyar los presupuestosen todas las comunidadesy ayuntamientos aunque sean, como los de Madrid, de claro sesgo neoconservador?

La ciudadanía entiende bien que no hagamos lo mismo en tiempos que son como nunca. Es un mensaje de pedagogía: hay momentos para la confrontación y momentos para la corresponsabilidad. Los ciudadanos no quieren vernos mirándonos el ombligo electoral, sino al futuro del país. Para los socialistas de Madrid o de Valencia es duro, pero no queremos caer en la ecuación perversa del PP: a más crisis, más votos. ¿Cómo le puede ir bien al PP si a los españoles le va mal? Nosotros ganamos cuando gana la gente.

El Gobierno de Baleares, que recuperaron en 2007, peligra por la imputación de corrupción que pesa sobre de uno de los diputados de sus socios de Unió Mallorquina. ¿Qué están dispuestos a hacer para conservar ese Gobierno?

En Baleares se ha abierto una gran oportunidad de recomponer una sociedad que había involucionado en lo económico y también en los valores. Unió Mallorquina no es el PSOE, que mantiene impecable todo su capital de honestidad y de proyecto de futuro. Es una situación que tendrá que administrarse con mucha inteligencia. Hay salidas y será cuestión de escoger bien.

¿Elecciones anticipadas?

Vamos a esperar...