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"Al PP le preocupa que yo sea la candidata"

Trinidad Jiménez. Ministra de Sanidad. Su estrategia pasa por captar el voto del militante de a pie

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Ganar el Gobierno de Madrid para el PSOE. Darle la vuelta como un calcetín a las políticas sanitarias, sociales, de empleo. Ese, repite desde el lunes Trinidad Jiménez (Málaga, 1962), es su objetivo, y no imponerse a Tomás Gómez. Y ese objetivo resulta posible, subraya. Por eso, al PP le preocupa que sea ella la candidata, afirma la ministra de Sanidad. La respalda la ejecutiva federal, y no lo niega. Pero defiende su autonomía a capa y espada: 'Llevo 25 años en el PSOE como para que alguien diga que soy una marioneta'.

Usted ya ha subrayado que lo que quiere es ganar a Esperanza Aguirre. ¿Cómo evitará que ese mensaje se vea oscurecido por la batalla interna?

Tratando con mucho respeto a Tomás, como una persona a quien tengo cariño y cuyo trabajo valoro. Apelaré al voto del militante, personal, intransferible, libre y secreto. Le preguntaré al militante: ¿Quién crees que está en mejores condiciones de ganar en Madrid? Y le diré: Pregúntale a tu vecino, a tu compañero de trabajo.

Todos ustedes elogian las primarias. Pero intentaron evitarlas.

En todos los partidos, la primera opción es siempre el diálogo y la búsqueda del acuerdo, que es algo que define muy bien a Zapatero.

¿Hay voto oculto en el PSM?

Supongo que se refiere a que más allá de lo que diga un secretario general, al final es el militante quien decide solo. Y evidentemente, eso lo hay.

'Si me hubieran planteado que me hiciera a un lado, habría llegado a un acuerdo'

Usted es la candidata respaldada por la ejecutiva federal, ¿existe el riesgo de que una derrota ante Gómez desautorice al presidente?

El hecho de que el presidente haya alabado mi gestión no significa que haya manifestado en este proceso de primarias su preferencia por un candidato u otro. Y quiero dejar clara una cosa: cuando yo finalmente decido dar el paso, soy yo la que lo da. La responsabilidad es mía y si quiero hacer mía la victoria tengo que estar dispuesta a hacer mía la derrota. Llevo 25 años en el PSOE como para que alguien diga que soy una marioneta.

Niega que Zapatero le pidiera...

Zapatero no me ha pedido que yo me presente porque no está en su estilo hacer una petición expresa, más cuando soy ministra de su Gobierno.

Ya, pero el presidente no se habría lanzado sin red si no tuviera clara una opción como rival para Gómez en las primarias, ¿no?

Pero no hubo una reunión previa en que me preguntara: '¿Trini, estás dispuesta?'. No la hubo, pero nos conocemos hace mucho tiempo, y lo suficiente como para saber cuándo hay que dar un paso adelante. Lo he dado de una manera libre e individual aunque también muy comprometida con el proyecto de Zapatero.

Pues los seguidores de Gómez la presentan como la paracaidista de la ejecutiva federal.

Pertenezco a la ejecutiva regional, nadie puede considerar que vengo de fuera.

Pero el debate se está planteando en esos términos, ya lo sabe.

Ya me encargaré yo de que no vaya por esos derroteros. Sobre todo, porque no se sostiene. No cabe pensar que yo soy la que dispongo de más poder, cuando es el secretario general del PSM el que tiene todos los resortes de poder.

'Llevo 25 años en el PSOE como para que alguien diga que soy una marioneta'

¿Quiere decir que al aparato lo representa Gómez y no usted?

Sí, evidentemente.

¿Conocía las encuestas internas?

No, no las había leído.

Imagínese que hubiera sido usted la secretaria general del PSM y que las encuestas hubieran detectado que estaba peor valorada que Tomás Gómez. ¿Qué habría hecho?

Yo pertenezco a una determinada cultura del PSOE. Y si lo más conveniente para el proyecto es hacerme a un lado, habría intentado llegar al acuerdo que se planteó en los últimos meses.

El ataque más sonado del PP a raíz de las primarias, el de que se la recuerda sólo por la chupa', ha ido dirigido contra usted. ¿Por qué le ataca tanto el PP a usted?

Si el PP empezó a atacarme antes incluso de anunciar mi candidatura es porque le preocupa que sea candidata.

¿Le preocupa, a su juicio, más usted que Tomás Gómez?

No lo sé. Pero desde luego le preocupa que yo sea la candidata.

Ambas partes han arrancado con una exigencia cruzada de neutralidad: el equipo de Gómez a la ejecutiva federal y ustedes, a la ejecutiva del PSM. No parece un inicio muy conciliador, ¿no?

Piden neutralidad, sí, pero es un poco contradictorio porque los miembros de la ejecutiva regional están haciendo campaña por el secretario general. Al final, la que más actúa en soledad y sin red soy yo, pero no pasa nada.

'Francamente, ¿usted se cree eso de David y Goliat cuando Gómez es quien controla el aparato?'

Los seguidores de su rival lo presentan como un David frente a Goliat. ¿Teme que pueda darle resultado esa estrategia? Se tiende a simpatizar con el más débil.

Yo me siento muy fuerte porque tengo una gran convicción y entusiasmo e ilusión, voy a por todas, a ganar. Pero, francamente, ¿usted se cree eso de David y Goliat cuando es el secretario general quien tiene todos los resortes de poder orgánico en Madrid? Antes, cuando decían que había una presión por parte de Ferraz, Tomás jugó a ese papel [de David], pero una vez que presento mi candidatura, aquí estamos los dos, en igualdad de condiciones.

Entiendo que usted no se lo cree.

Yo no tengo ningún resorte orgánico. Ninguno. Tomás parte con ventaja.

¿Le daría una victoria fuerza interna y la situaría en la parrilla de salida para la sucesión de Zapatero, llegue cuando llegue?

Eso ni siquiera me lo planteo en este momento, ahora estoy en un objetivo, que es llegar a los militantes, transmitirles mi ilusión por ser su candidata y.... Ya veremos en el futuro, francamente no estoy en eso, no.

¿Ve posible lograr el aval a su candidatura en la ejecutiva del PSM o en el comité regional?

Cualquiera de las dos opciones sería útil y buena. O bien pediría el aval de la ejecutiva regional o las firmas de la militancia, que son 2.600. Creo que las puedo conseguir sin dificultad.

Sus adversarios aseguran que controlan tanto la ejecutiva del PSM como el comité regional.

A mí no me gusta hablar de control. No pretendo controlar a nadie. Yo solamente quiero enamorar al militante.

Tanto si gana como si pierde, ya nada será igual. ¿Correcto?

Efectivamente.

Si gana, ¿habrá nuevos equilibrios internos?

Si gano, sé que tendré a todo el partido detrás para hacer la campaña.

¿Y si pierde?

Felicitaré al vencedor y lo apoyaré. Cuando uno asume un riesgo lo asume hasta el final. Pero con elegancia.

¿Y él a usted en el caso contrario?

No me cabe la menor duda.

¿Hay que interpretar su respuesta como en diplomacia, donde proclamar confianza equivale a un 'prepárate si no cumples'?

Ja, ja, ja. No. Es que, cuando los militantes se pronuncian, los dirigentes no tienen nada más que decir.

Eso queda bien para El Socialista'.

Nunca me han entrevistado para El Socialista. Si ni siquiera soy miembro de la ejecutiva federal. Más allá de que comparta con Zapatero un proyecto y de que sea miembro de su Gobierno, creo que no hay nadie en este partido que actúe con mayor autonomía que yo.

Los próximos a Gómez dicen que con tanto hablar de encuestas se está confundiendo sondeocracia' con democracia.

No es este el caso. Esto es democracia pura y dura. Estamos en unas primarias con dos candidatos. Y quienes tienen que elegir son los militantes: ya nadie 'presiona' a nadie, nadie 'impone' a nadie.

¿Seguirá allí en el ministerio si pierde las primarias?

Es que ni siquiera me planteo la posibilidad de perder. No me asusta ningún escenario. No soy de las que se asustan fácilmente.

El PP le exige que deje Sanidad.

Bueno, hay muchísimos precedentes de ministros que han seguido siéndolo tras anunciar sus candidaturas. Le doy dos ejemplos del PP: Josep Piqué, candidato a la Generalitat, que dejó de ser ministro un mes antes de las elecciones. O Jaume Matas. Dejó de ser ministro en un mes de marzo para presentarse en las elecciones de Balears en mayo.