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Alberto Fabra avanza que no prescindirá de ningún implicado en corrupción

El futuro president valenciano marca distancias con Camps y promete que facilitará los contratos de la ‘Gürtel' que ocultó su antecesor a Les Corts

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La gestión de Francisco Camps fue tan opaca y autoritaria durante los últimos años de su mandato que a su sucesor le ha bastado un gesto de normalidad democrática para aparecer como un gran gobernante. Desde que estalló el caso Gürtel, Camps puso continuas trabas a la labor de recogida de información por parte de los informadores y de la oposición. El futuro president valenciano, Alberto Fabra, adoptó ayer la actitud contraria: durante un desayuno informativo en Castellón, la ciudad de la que todavía es alcalde, contestó a las preguntas de la prensa durante 45 minutos. En cuanto a la oposición, mostrará 'toda la documentación necesaria para hacer la crítica que considere'.

En esa línea, contestó afirmativamente a la pregunta de si mostrará los contratos que la Administración otorgó a las empresas de la trama Gürtel. El anuncio supone un cambio radical de actitud respecto a los últimos años. La Generalitat se ha negado a mostrar los expedientes de contratación pese a las reiteradas peticiones de la oposición. Sólo se conocen los datos que figuran en el sumario judicial, que hablan de unos 13 millones de euros en adjudicaciones, a través de contratos presuntamente irregulares en su mayoría. La opacidad de la Generalitat llegó hasta el punto de merecer una condena judicial en junio para que mostrara varios de estos contratos. La Administración recurrió la sentencia para no tener que enseñar ni un solo documento.

Fabra se esforzó ayer en marcar distancias. Elogió el 'sacrificio de Camps', pero reconoció que 'desgraciadamente hemos sido noticia por cosas que no deseamos'. E hizo un llamamiento al resto de partidos para que dejen de hablar del 'pasado', en una invitación a que aparten de su agenda las denuncias de la presunta corrupción en el PP: 'Quitémonos las etiquetas'.

Esta solicitud del futuro president se prevé, sin embargo, difícil de cumplir por parte de la oposición. Sobre todo, porque Fabra seguirá cobijando en el Grupo Parlamentario a todos los imputados e implicados en los casos de presunta corrupción que salpican al PP. En total, son diez los diputados que están inmersos en variados escándalos -destacan Brugal y Gürtel- y están siendo investigados por variados delitos, como prevaricación, cohecho o financiación ilegal. 'Son personas que han demostrado su valía, su responsabilidad y su trabajo. Y lo que deseo, y estoy convencido de ello, es que podrán demostrar su inocencia', afirmó.

Así pues, Fabra tolerará a su lado, al menos durante su primera etapa, a un elenco de presuntos corruptos. Una situación que no es nueva para él, porque durante casi toda su militancia política ha tenido como jefe provincial del partido a Carlos Fabra, expresident de la Diputación de Castellón e imputado por presunto cohecho, fraude fiscal y tráfico de influencias desde 2003. Y nunca se le ha oído hablar mal de él en público.

Alberto Fabra habló también de la situación interna de su partido. Reconoció que Alfonso Rus, presidente provincial de Valencia, se mostró 'preocupado' por las formas en las que se produjo la designación de sucesor, para la que no fue consultado. Pero el futuro president narró cómo aplacó las iras de su compañero de partido con una llamada telefónica tras la que, cuenta, Rus le mostró pleno apoyo: 'Estoy a muerte contigo', le dijo.

El nuevo mandatario demostró ayer un talante dialogante, inédito en las altas esferas del poder valenciano, con el que aspira a consolidar también su liderazgo en el PP regional. De momento, respetará el organigrama que heredó de su antecesor y también su Gobierno. 'Todos debemos hacer equipo, pasamos una dura etapa, el martes fue un día duro para el partido, pero la vida sigue'.