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Alemania se defiende ante la avalancha de críticas

Las autoridades afirman que siguieron los protocolos establecidos en la Unión Europea

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Ante las críticas que está recibiendo por su gestión de la crisis alimentaria causada por el brote de Escherichia coli enterohemorrágica, Alemania trataba ayer de defender sus actuaciones. La ministra de Agricultura alemana, Ilse Aigner, se empeñó ayer en respaldar la política de comunicación de las autoridades de Hamburgo, que señalaron desde el principio a los pepinos españoles como causantes de la epidemia sin tener suficientes pruebas. 'Se encontraron rastros del germen EHEC en los pepinos españoles y por ello ,según los protocolos europeos, se decretó una alerta inmediata', apuntó Aigner.

La ministra esgrimió también el argumento de que 'las personas están antes que la economía' para defender la actuación de sus homólogos regionales y en concreto de la responsable de Sanidad de Hamburgo, Cornelia Prüfer-Storcks, quien desde España y otros países como Suecia o la República Checa ha sido tachada de irresponsable después de que pusiera en España el foco de la epidemia.

Todavía hay comercios que anuncian el veto a la verdura española

Cornelia Prüfer-Storcks rectificó el martes y con ella el Gobierno alemán. Sin embargo, aún había ayer en Alemania algunos comercios, como el supermercado Kaiser's, exhibiendo letreros en sus escaparates que rezan: 'No vendemos verdura española'.

Desde el Ejecutivo alemán, en cualquier caso, se niega que se tratara de perjudicar a España: 'Por supuesto que no hay ninguna medida de freno a las exportaciones de productos españoles', aseguró ayer a Público Robert Schaller, portavoz del Ministerio alemán de Agricultura. Es más, también en Alemania, el país más afectado por el brote y donde han fallecido ya 16 personas por la bacteria, han sufrido pérdidas. Así, frente a los 200 millones semanales de pérdidas calculados por la huerta española, el presidente de los agricultores alemanes, Gerd Sonnleitner, cifró en 30 millones los daños en el campo alemán.

Entre tanto, el número de pacientes sigue creciendo. Según Judith Petschelt, del Instituto Robert-Koch de Berlín, habría más de 1.500 infectados entre leves (1.064 en los que simplemente se detectó el agente patógeno de la bacteria) y graves (470 ingresados ya con el Síndrome Urémico Hemolítico). Fuera de Alemania hay casos en Suecia (41 pacientes), donde también ha muerto una persona, Dinamarca (14), Francia (6), Reino Unido (3), Países Bajos (7), Austria (2), y República Checa (1). En España seguía ingresado ayer un hombre en San Sebastián con síntomas de la enfermedad. La mayoría habrían viajado recientemente a Alemania.