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"Yo tengo amigos de color"

El agresor de Miwa Monake niega haberle pegado y afirma que no es racista

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La primera y última vez que se habían visto fue la noche del 10 de febrero de 2007, en una zona de copas en Alcalá de Henares (Madrid). Ese día, Roberto Alonso de la Varga, español de 29 años, golpeó en la nuca al congoleño Miwa Monake, de 40, y lo dejó tetrapléjico. Ayer, se volvieron a encontrar en la Audiencia Provincial de Madrid, donde Alon-so de la Varga es juzgado por un delito de lesiones graves.

La víctima se refrendó en su versión de que Alonso lo golpeó

Agresor y agredido se cruzaron en la sala, pero Monake, a propósito, no quiso mirarlo. Su mujer, Mirelle, que también declaró, tampoco. Y eso que entre el matrimonio (ella permaneció al lado de su marido durante su declaración) y el acusado, que se sentaba detrás, no había ni medio metro de separación.

'No soy tan mala persona', 'yo tengo amigos de color', 'tengo amigos negros', 'no soy como me pintan, ni agresivo ni de esa clase de personas', se defendió Alonso de la Varga ante las preguntas del fiscal y de los abogados de la acusación popular, ejercida por la asociación Movimiento contra la Intolerancia.

'¿Llamó usted a Monake hijo de puta?', preguntó el fiscal. 'No', sostuvo el acusado. '¿Dijo que en España no había sitio para ellos, los negros?'. 'No'. 'Le gritó: ¡Arriba España!?'. 'No', se reiteró el supuesto agresor, que alternó en sus constestaciones el 'no' y los 'para nada'.

El acusado afirmó que frecuenta los bares donde es el único 'blanquito'

Alonso negó todas las acusaciones y sólo se enervó cuando el fiscal le preguntó si era conocido como 'el hijo del jardinero'. La pregunta venía al caso porque muchos de los que presenciaron la agresión aseguraron después que la había hecho 'el hijo del jardinero', como se conoce a Alonso de la Varga en el barrio donde ocurrieron los hechos.

Alonso de la Varga, incluso, se jactó de ir mucho a discotecas frecuentadas por africanos, donde ellos 'hablan muy alto y la voz la tienen muy fuerte'. 'Yo era el único blanquito', recordó de sus noches de juerga, para luego fardar de que el día que supuestamente agredió a Monake, él, que no es racista, había estado con una chica negra. '¿Y esa noche bebió?', le preguntó el abogado defensor. 'Sí, por supuesto que bebí... Algo, algo, algo... Un poco bastante', dijo.

Luego le tocó el turno a Mirelle, la mujer de Monake, que relató el calvario que ha vivido su familia desde que ocurrió la agresión. La víctima no se puede mover desde la barbilla hasta los pies y en muchas ocasiones pensó que no quería seguir viviendo.

El último en declarar fue el propio Monake, que no dudó en refrendar su versión de que fue agredido por la espalda por Alonso de la Varga, después de que este empezara a insultarlo. 'Hijo de puta, puto negro, tu sitio está con los monos en el zoo', fueron los insultos que recordó el congoleño.

La jornada terminó con un desagradable incidente provocado por la familia de Monake, dos hermanos venidos desde Francia y varios primos, que reclamaron para ellos parte de la indemnización que cobraría la víctima en el caso de que la sentencia sea favorable.