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Las amistades peligrosas de Conchi

Primera sesión del juicio contra las dos mujeres acusadas de matar a golpes a una amiga que las acogió en su domicilio

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Cuando el 1 de septiembre de 2007 la policía encontró su cadáver, Concepción González, Conchi, era una sombra de lo que fue sólo diez meses antes. Había perdido 40 kilos. Su cara presentaba múltiples moratones y heridas. Y la suciedad cubría su cuerpo y todas las habitaciones de su casa en Madrid. El colchón en el suelo y sin sábanas en el que la hallaron desnuda y sin vida estaba cubierto por sus propias heces y

Las dos jóvenes compañeras con las que vivía, Dolores de los Reyes y Ainhoa Nogales, se sientan desde ayer en el banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid acusadas de someter a Conchi durante casi un año a 'un trato humillante y degradante' que terminó con su muerte a causa de varios traumatismos craneoencefálicos. Durante ese tiempo, Conchi que había iniciado un tratamiento hormonal para cambiar de sexo y a la que gustaba que la llamaran Roberto fue presuntamente coaccionada por las dos acusadas para que firmara varios documentos en los que les cedía la propiedad de la vivienda.

Las imputadas reconocen que la fallecida les firmó la cesión de su vivienda

En la primera sesión de la vista oral, las dos procesadas reconocieron que la fallecida les cedió la casa en un documento, pero negaron los maltratos. Ambas se escudaron en una supuesta adicción a las drogas de la víctima para justificar su deterioro. También se declararon inocentes de los golpes que presentaba el cadáver. Según ellas, eran fruto de su afición al sadomasoquismo con otras mujeres, y a sendas palizas que sufrió en una discoteca y en un parque. 'En ocasiones se daba cabezazos contra la pared', aseguró una de las acusadas. E insistió en que si no la llevaron al médico fue porque Conchi se negó.

'Se las quería quitar de encima, pero no sabía cómo'. Sonia y su novia Paola, amigas de la víctima, dibujaron ante el tribunal un escenario muy distinto al descrito por las dos procesadas. Según ellas, Conchi pasó de ser 'alegre, positiva, generosa' a una persona taciturna y sombría. 'Cuando estaba con Dolores y Ainhoa casi no hablaba ni comía; era como un alma en pena', afirmó Paola. 'Les tenía miedo', añadió Sonia.

Las acusadas dicen que la víctima tenía golpes por practicar sadomasoquismo

Ambas testigos aseguraron haber visto cómo las dos acusadas obligaban a la víctima a ir al cajero para que sacara dinero de su cuenta. En otra ocasión, las acusadas enseñaron a Paola un vídeo en el que se veía cómo la depilaban a la fuerza. Incluso afirmaron que Dolores les relató cómo había metido la cabeza de Conchi en una bañera llena de agua hasta casi ahogarla. 'Intentamos ayudarla, pero...', se lamentó Paola.

Sus palabras fueron ratificadas por la tía de la joven, el único familiar que esta tenía tras la muerte de sus padres. 'Me dijo que [Dolores y Ainhoa] eran conflictivas', relató ante los jueces, aunque reconoció que 'nunca' le comentó que le pegaran. No obstante, su tía insistió en que Conchi 'estaba asustada'.

Una impresión que también sacó uno de los policías que investigó el suceso tras interrogar a vecinos y amigos de la víctima: 'Tras la muerte, [las acusadas] sólo parecían preocupadas por lo que iba a ocurrir con el piso'. El fiscal pide 25 años de cárcel para cada una de ellas.