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El 'ángel' del Metro

El policía que evitó en el último instante que un convoy arrollase a un hombre no se considera ningún héroe

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El no se considera un héroe -'más lo son los otros policías que se juegan la vida todos los días en la calle'- y, sin embargo, nadie duda de que lo es. Ángel intenta a duras penas mantenerse en el anonimato en el que ha vivido toda su vida y que ahora peligra por culpa de la repercusión mediática que ha tenido lo que hizo el pasado viernes, el día de los villanos, el del caos aéreo provocado por los controladores. Se jugó la vida para salvar la vida a un hombre que había caído en la vía del Metro de Madrid y que estaba a punto de ser arrollado. 'Era mi deber', insiste.

El vídeo del rescate que grabaron las cámaras de seguridad del suburbano, repetidas hasta la saciedad en las televisiones y las páginas web en los últimos días, mostró un arrojo del que él no fue consciente hasta horas después. 'Cuando vi por la noche las imágenes, me puse a temblar. Hasta entonces, no me di cuenta de lo poco que faltó para que el convoy atropellara al hombre', recordaba.

Hoy, en la tranquilidad del pueblo de los alrededores de Salamanca donde nació hace 30 años y donde ha ido a pasar unos días de descanso, Ángel rememora por teléfono para Público aquellos instantes. 'Mi novia y yo habíamos cogimos el metro en la estación de Puerta del Ángel para ir a un centro comercial a comprar unos regalos para los cumpleaños de mis sobrinos'. Como tenía por costumbre, se dirigió al final del andén. Casi ni se fijó en el hombre que, segundos después, caería a las vías. 'Lo vi apoyado a la pared, pero no noté nada raro, por lo que me puse a hablar tranquilamente con mi novia'. Segundos después, las voces del resto de pasajeros que esperaban la llegada del tren lo alertaron. 'Oí gritar que se había caído un chico a la vía. Me asomé y lo vi tirado, sin moverse'.

Las imágenes muestran cómo en ese instante, Ángel se quitó la cazadora que llevaba -'es muy gruesa e, instintivamente, pensé que me podía molestar para moverme con agilidad'- y se lanzó a las vías mientras el resto de personas hacían gestos al conductor del tren que se acercaba para que frenara. Los últimos metros entre él y la víctima los hizo caminando, sin prisa aparente. ¿Por qué? 'En el vídeo no se ve, pero yo miraba hacia atrás para asegurarme de que el otro convoy, que iba por la otra vía y que también estaba a punto de pasar, no nos atro-pellara ni a él ni a mí'.

Finalmente, y cuando se dio cuenta de que el convoy no podía detener la marcha a tiempo, arrastró al hombre y lo puso a salvo. 'Recuerdo que yo también me caí y que lo subí al andén con la ayuda de otros pasajeros. Luego tuve que pedir a la gente que se arremolinara que no agobiaran al hombre. Él, lo único que me dijo es que se había mareado'. No ha vuelto a verlo ni a hablar con él. 'Sé que se encuentra bien, que sólo sufrió contusiones, pero prefiero no tener contacto con él. No tiene que darme las gracias porque simplemente hice lo que debía', insiste. El miércoles, Ángel terminará sus vacaciones y volverá a su trabajo 'vocacional' de policía. Para entonces espera haber podido quitarse ese traje de héroe que todos, con razón, se empeñan en ponerle.