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Arenas sale en defensa del PER que atacaba en el pasado

El líder del PP andaluz clama "contra los tópicos" y defiende el subsidio agrario

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El PER ya no es lo que era. Al menos, no lo es para la derecha andaluza que inventó y puso profusamente en circulación desde mediados de los años ochenta la idea del voto cautivo, según la cual las victorias del PSOE en Andalucía se debían al Plan de Empleo Rural (PER) y al subsidio agrario.

Aun a riesgo de incomodar a los sectores más duros de su electorado y de los medios de comunicación afines, el presidente del Partido Popular de Andalucía, Javier Arenas, se ha convertido en un flamante defensor del subsidio agrario y de los planes de obras públicas concebidos para dar trabajo a los jornaleros sin tierra de Andalucía y Extremadura. Ante la última andanada contra el antiguo PER protagonizada el martes por el presidente de la constructora Sacyr Vallehermoso, Luis de Rivero, para quien este sistema de protección social 'fomenta la vagancia', el líder del PP andaluz alzó su voz 'contra los tópicos' para proclamar que 'hay muchos sitios donde el PER es absolutamente necesario'. Si acaso, Arenas lamentó que el PSOE haya venido haciendo 'un uso partidista' del PER y del subsidio agrario 'como si el dinero saliera de los bolsillos de los dirigentes socialistas'.

En realidad, durante los últimos 25 años uno de los ejes del discurso conservador en Andalucía fue la descalificación del PER y su traducción política como voto cautivo en el pasado y como régimen últimamente. Las expectativas de victoria son la explicación más plausible de ese giro estratégico: el PP andaluz no querría irritar a los votantes de la Andalucía interior. En el pasado podía hacerlo sin un alto coste electoral, pues sus opciones de victoria eran mínimas. Hoy las encuestas dicen que puede ganar y por eso prefiere no correr riesgos.

En todo caso, el PER ya no se llama PER. Su nombre es ahora Programa de Fomento del Empleo Agrario (PROFEA) y este año supondrá para Andalucía una inversión de 138,6 millones de euros en obras y proyectos.

Periódicamente, el PER y el subsidio son motivo de agrias descalificaciones y de formulaciones sarcásticas por parte de la derecha y sus medios de comunicación a costa de los jornaleros andaluces. Los reproches más recientes provinieron del portavoz de CiU en el Congreso de los Diputados, Josep Antoni Durán i Lleida, y unas semanas antes de la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre.

Luis del Rivero, sin embargo, llegó más lejos que cualquiera de ellos. Entre otras ingeniosas perlas, el próspero constructor dejó esta: 'El PER tiene un efecto psicológico terrible sobre el sistema financiero mundial' y amenaza con convertir Andalucía y Extemadura en 'reservas indias'.

Ayer, todos los partidos replicaron con dureza a las palabras de Del Rivero. El coordinador de Izquierda Unida, Diego Valderas, le reprochó que no criticara otras ayudas públicas mucho más voluminosas que el subsidio agrario. En el mismo sentido se manifestaron dirigentes socialistas como Gaspar Zarrías, Luis Pizarro o Mario Jiménez.

Pero la posición de la izquierda no es nueva: siempre estuvo ahí desde que en 1984 se implantó el sistema para dar respuesta a la pobreza endémica de amplias zonas del sur del país. Lo novedoso ha sido la desahogada incorporación a las filas de los defensores PER del mismo partido que en 2002 sufrió una huelga general muy exitosa en Andalucía por promover un decretazo que, entre otras cosas, propugnaba la desaparición paulatina del PER.