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Artur Mas quiere encabezar el camino a la autodeterminación

El presidente de la Generalitat adelanta las elecciones catalanas al 25 de noviembre

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'El Parlament de Catalunya ha votado muchas veces sobre el derecho a decidir y ahora ha llegado el momento de ejercerlo'. Artur Mas ha expresado así la voluntad plebiscitaria de las elecciones que adelantará al 25 de noviembre. El propio presidente de la Generalitat era consciente de la trascendencia de su discurso y de lo que supondrán estas elecciones y afirmaba que 'se que alteró y condicionó el debate de política general'.

El mismo tono de la alocución de Mas se alejaba de lo que hubiera sido un balance de un año de gobierno puro y duro,  y ha comenzado y acabado igual, es decir, llamando a los catalanes a tomar las riendas de su futuro.

Artur Mas ha recorrido en su hora y media de parlamento el camino que le ha llevado a tomar esta decisión de adelantar elecciones y que hacía arrancar en la sentencia del Constitucional rebajando el Estatut de Catalunya presentado por el tripartito y pactado en última instancia por el propio Mas y Rodríguez Zapatero en una noche de tabaco y negociación en la Moncloa. 'Catalunya', ha dicho, 'siempre ha querido construir una España como un estado abierto, moderno y europeo, y en buena parte se ha conseguido', pero no lo suficiente, porque 'los viejos demonios del anticatalanismo sacaron la cabeza en el debate sobre el Estatut'.

Apoyado en la negativa de Rajoy a negociar el pacto fiscal que 'solo pedía Catalunya, porque unos ya lo tienen y otros no lo desean' y la voluntad 'expresada en la calle el pasado 11 de septiembre', Artur Mas convoca elecciones para que sea 'el pueblo catalán' quien traslade en las urnas 'el peso decisivo de las mayorías y las minorías'. Sobre la negociación del pacto fiscal, Artur Mas ha aportado un dato que no se conocía. Mariano Rajoy ofreció a Mas la posibilidad de llevar el pacto fiscal al Congreso, algo a lo que Mas se negó 'porque esta vez no votará el congreso, sino que votará el pueblo de Catalunya', según ha explicado. Como presidente, además, se ha mostrado convencido de que tiene que interpretar la voluntad del pueblo catalán y guiarlo a un escenario en el que pueda ejercer su derecho a decidir.

En ese papel Artur Mas ha pedido peso especial para el presidente que salga de las urnas para encarar el debate sobre la autodeterminación de manera cívica y ejemplar. De las últimas palabras de su discurso, que no conocían, según han explicado, ni en su propio partido, se desprende que está convencido que será él quien asuma ese papel para después, 'una vez que Catalunya consiga sus objetivos nacionales' no optar a la reelección.

El hilo del discurso de Mas se ha ido trenzando por dos ideas clave, que ha querido apoyar en algunos datos. Por un lado, Catalunya ya mira más al mundo que a España. Por otro, los diferentes gobiernos españoles han sido 'desleales', según sus palabras, en muchas de sus actuaciones. Mas ha expresado la primera idea con una frase lapidaria, 'nuestro mundo es el mundo'. Para demostrarlo ha aportado datos de comercio exterior, como Catalunya como comunidad autónoma más exportadora y por primera vez con más comercio fuera de España que dentro del mercado interior español, el turismo extranjero, la celebración de Congresos o el número de usuarios del aeropuerto del Prat. También ha mencionado un estudio de Ernst&Young que establece a Catalunya en el tercer puesto de región europea más atractiva para la inversión.

Mas, quien ha hablado de la austeridad 'como valor para ahora y para siempre, pero no como tótem', ha explicado que su gobierno se ha visto obligado a realizar recortes en salarios y servicios sociales por el contexto de crisis pero también por la deslealtad de los gobiernos españoles y por la deuda dejada por el anterior gobierno catalán. El presidente catalán ha apoyado sus palabras contabilizando las deudas pendientes del gobierno español con Catalunya y ejemplificando en la ley de dependencia. Una ley, ha dicho, que aprobada en el Parlamento español 'crea expectativas en la gente' pero que no se dota de suficiente presupuesto y que 'tienen que pagar los gobiernos autonómicos' a los que 'luego se acusa de gastar demasiado'.

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