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Asesinato exprés, de 'bajo coste'

Detenido un hombre que en 31 horas viajó hasta Berlín, mató al amante de su mujer y volvió a trabajar en Madrid

ÓSCAR LÓPEZ-FONSECA

Aquel 5 de noviembre, le dijo a su mujer que estaría fuera un par de días porque su empresa le iba a dar un cursillo. Era mentira. Ese día, tomó en el aeropuerto de Madrid-Barajas un vuelo de bajo coste a las 12.20 y viajó a Berlín. En la capital alemana, alquiló un coche, compró un cuchillo y se apostó cerca de la vivienda de Bernard Khöler, al que consideraba amante de su mujer. Cuando al día siguiente lo vio salir, lo apuñaló. Esa tarde, a las 15.55, subió al avión de vuelta. A las 19.15 estaba ya en Madrid. En sólo 31 horas había perpetrado su venganza.

Agentes del Grupo VI de la Brigada Judicial de Madrid detuvieron tres días después a Teodoro Martínez Esteban, de 47 años, como presunto autor del asesinato, según ha informado la Policía. Su esposa, de origen austriaco, aseguró que el móvil fueron los correos electrónicos y los SMS que la víctima y ella se cruzaban y que despertaron los celos del detenido. 'Es una persona tranquila y nada violenta', ha declarado en comisaría la esposa. Sin embargo tuvo que huir de su domicilio junto a sus dos hijos menores cuando la Policía alemana le alertó por vía telefónica, el mismo día del crimen, de que su marido era el sospechoso del mismo y volaba hacia Madrid.

Los agentes le pidieron que, antes, cogiera el cepillo de dientes de Teodoro para extraer una muestra de ADN y contrastarlo con el de las pruebas recogidas en el lugar del crimen. Así lo hizo la mujer, que después acudió a la comisaría de Getafe (Madrid), el municipio donde residían. La Policía la condujo a una casa de acogida. A partir de ese instante, la colaboración entre las policías de ambos países -muy estrecha desde que en 2008 se firmó un acuerdo de intercambios de agentes- se aceleró. El 8 de noviembre, y tras llegar la orden de detención de la Justicia germana, Teodoro fue arrestado en la estación de Cercanías de Tres Cantos (Madrid). Iba al trabajo, el mismo que le sirvió de coartada para perpetrar su asesinato exprés.

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