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"¿Por qué el asesino de mamá está en la calle?"

La familia de la víctima del guardia civil que quedó libre teme por su seguridad

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'Y yo qué voy a hacer ahora, quedarme encerrada en mi casa para no encontrármelo?, ¿por qué nos han hecho esto?, ¿por qué el asesino de mamá está en la calle?', le preguntó la semana pasada a su tía Isabel la hija pequeña (15 años) de Mari Luz Posse. La madre de la chica, de 43 años, murió el 16 de diciembre de 2007 de un tiro en la cabeza, disparado por su ex pareja, el entonces guardia civil Jaime Maiz Sanmartín, en el propio cuartel del municipio pontevedrés de Cambados.

El presunto asesino quedó en libertad el pasado jueves porque la titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Cambados, Eva Armesto, pidió con 24 horas de retraso la prórroga de su prisión preventiva. Llevaba 26 meses encarcelado a la espera de juicio.

'Me pregunto qué puede pasar si [los hijos y el agresor] se cruzan'

La víctima tenía otros dos hijos, de 28 y 21 años todos de un matrimonio anterior, por cuya seguridad teme ahora su tía Isabel: 'Me pregunto qué puede pasar si se lo cruzan [al homicida] por la calle. Mi sobrina está aterrorizada, dice que en vez de ser él quien está preso, es ella la que va a tener que quedarse recluida'.

Maiz fue puesto en libertad sin fianza, con la única condición de que no ponga un pie en Cambados ni se acerque a la familia de la víctima hasta que se celebre el juicio, que aún no tiene fecha. 'Muy bien, él no puede venir a Cambados, pero nosotros no nos atrevemos a salir de aquí, porque puede estar en cualquier otra parte de Galicia', se indigna Isabel.

'Él no puede venir a Cambados, pero no nos atrevemos a salir de aquí'

El que más le preocupa es su sobrino mayor, que ya antes de la muerte de su madre se enfrentó varias veces con Maiz. Cree que si se lo encuentra, podría ocurrir una desgracia.

El ex guardia civil tiene que ir a firmar al juzgado de Ferrol todos los días para así reducir el riesgo de fuga. Isabel no las tiene todas consigo: '¿En qué cabeza cabe que no se va a fugar, si sabe seguro que va a ser condenado? y además es guardia civil, sabe cómo hacerlo'. Aunque se le retiró el pasaporte, la familia está convencida de que Maiz tiene recursos suficientes para huir.

Maiz disparó a Mari Luz delante de una de sus mejores amigas, que la acompañaba al cuartel a denunciarlo por amenazas y acoso, y frente a varios de sus compañeros. El circuito cerrado de seguridad del cuartel grabó la escena. Es poco probable que el ex funcionario se libre de la condena, por lo que la familia cree que el riesgo de fuga es obvio.

'¿Cuánto más tenemos que llorar antes de verlo en prisión?'

'En el caso de mi hermana se han cometido múltiples errores', denuncia Isabel. Cuenta que el día que fue a poner la denuncia, él la siguió hasta el cuartel y sus compañeros, en vez de cumplir con el protocolo de violencia de género, los metieron a los dos en una habitación 'para que hablaran'. Gracias a que la amiga de Mari Luz insistió, le dijeron a Maiz que se tranquilizara y se fuera para su casa, es decir, a la planta superior del cuartel. A los cinco minutos volvió a entrar en la oficina, sin que nadie se percatase de que llevaba su arma reglamentaria en la mano, y disparó en la cabeza a Mari Luz. Esta sólo tuvo tiempo de apartar de un golpe a su amiga, lo que posiblemente evitó que también falleciera.

Isabel tampoco entiende por qué en un caso tan obvio, 26 meses después aún no están cerradas las diligencias. '¿Qué más están esperando?, ¡si no hay nada que investigar!', se queja.

El último error ya le parece el colmo: 'La jueza podía haber dictado un nuevo auto de prisión por peligro de fuga o adelantar el juicio lo más posible para que vuelva a prisión, pero no ha hecho nada. Si él se escapa o hace alguna otra barbaridad, ¿quién va a ser el responsable?'. 'A mí que alguien me diga cuánto más tenemos que llorar antes de verlo definitivamente en prisión', concluye.