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El asesor del rey actuó en favor de la fundación que luego evadió fondos

José Manuel Romero, comisionado por la Casa Real para ordenar a Urdangarin que abandonase Nóos y sus negocios en España, votó a favor de ceder a la Fundación DCIS el nombre y el capital de otra ONG creada por el duque

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El asesor legal externo de la Casa del Rey, José Manuel Romero Moreno, conde de Fontao, votó el 7 de mayo de 2007 ceder a Fundación Deporte, Cultura e Integración Social (DCIS) el nombre y el capital fundacional 30.000 euros de otra ONG creada un año antes por Iñaki Urdangarin y su socio Diego Torres, la Fundación Areté. Según el sumario del caso, la Fundación DCIS y el Instituto Nóos fueron utilizadas por la trama para sacar de España 470.000 euros a lo largo de 2007. Lo hizo bajo el presunto control de Diego Torres a través de una sociedad que le pertenecía, De Goes Center for Stakeholder Management SL. Y, supuestamente, el dinero acabó en cuentas ligadas al paraíso fiscal de Belice previo paso por Londres.

Romero, que en mayo de 2007 ejercía como presidente de Areté tras haber apartado del cargo a Urdangarin, fue quien, según la versión ofrecida en los dos últimos meses por la Casa Real, transmitió en la primavera de 2006 al marido de Cristina de Borbón la orden de abandonar sus negocios en España y la cúpula del Instituto Nóos. ¿Por qué? Porque esa asociación desarrollaba actividades 'inadecuadas' y el comportamiento del duque no parecía haber sido 'ejemplar'. Todo indica que, si la orden existió, Urdangarin la desoyó.

En Zarzuela señalan que al extinguirse una ONG, sus bienes deben pasar a otra

Según la Corona, fue el mismo Romero quien, tras descubrir que el yerno del monarca se había colocado en mayo de 2006 al frente de una segunda ONG, la Fundación Areté, le conminó a disolverla de inmediato. Para garantizar la extinción, sostiene la Zarzuela, el asesor externo del rey tomó el relevo del duque en Areté. La sustitución se acordó el 3 de julio de 2006, según las actas incorporadas al sumario.

Público ha preguntado ahora a la Zarzuela por qué los 30.000 euros aportados de forma paritaria por Urdangarin y Torres para constituir la Fundación Areté acabaron en manos de la Fundación DCIS por 'unanimidad' de su patronato: o sea, con el voto favorable del conde de Fontao y con el de Miguel Tejeiro, cuñado de Diego Torres, asesor fiscal de la trama y secretario de Areté. Sus nombres son los únicos que figuran en el documento como miembros del patro-nato asistentes a la reunión.

Ante la pregunta de este diario, las fuentes consultadas invocaron la legislación vigente para subrayar que la extinción de una fundación implica que su patrimonio pase a otra. ¿Y por qué el asesor legal del rey votó en favor de traspasar los bienes de Areté precisamente a la Fundación DCIS, con la que Urdangarin no guardaba oficialmente ninguna vinculación? 'Porque es la que proponen el resto de los socios', fue la respuesta de las fuentes.

La ONG dio un cargo honorífico al duque el mismo día que a Teddy Bautista

Fundación Areté fue creada por dos únicos fundadores: Urdangarin y Diego Torres. El 'resto de los socios' era, por tanto, el antiguo profesor del duque en Esade, un hecho para cuya detección basta leer las escrituras de la entidad.

La Ley de Fundaciones no dice exactamente que el patrimonio de una ONG a punto de ser liquidada deba pasar necesariamente a otra fundación. En realidad, permite traspasarlos a cualquier otra entidad privada sin ánimo de lucro sea cual sea su forma jurídica o a otra cualquiera 'pública de naturaleza no fundacional' siempre que los fines sociales sean 'similares'. Los estatutos de Areté se limitaron a copiar ahí lo que dice la ley. En otras palabras, la Fundación Areté, que tenía por misión declarada 'fomentar el uso del deporte y la cultura como herramienta de integración social', podía haber regalado sus fondos y su nombre a Cáritas. O a Deportistas sin Fronteras. O a cualquier Ministerio del área social o educativa.

Pero que, en lugar de elegir alguna de las vías enunciadas a modo de ejemplo, Areté optase por favorecer a DCIS, donde Diego Torres no figuraba en el patronato pero gozaba de un poder general para actuar en su nombre, plantea ciertos interrogantes. El esencial, el de por qué si la Casa Real quería cortar por lo sano con los negocios del duque de Palma en España e impedir la reedición de la experiencia del Instituto Nóos no impuso su voluntad sobre la de Torres.

Areté cedió bajo la presidencia del emisario real 30.000 euros a DCIS

Eso le habría imposibilitado alimentar su nueva aventura 'sin ánimo de lucro' con dinero procedente del duque de Palma. Máxime teniendo en cuenta que la cantidad aportada a Areté por Torres 15.000 euros apenas si resultaba una gota en el océano de los 5,8 millones pagados por la Generalitat Valenciana y el Govern balear al Instituto Nóos. Capitaneada por Urdangarin y Torres, el Instituto Nóos es la ONG cuyos ingresos de origen público acabaron de forma íntegra en manos de las empre-sas de sus directivos.

En esta historia de capital y nombre donados, hay un segundo elemento extraño: el acta sin firma incautada por la Policía y que refleja el acuerdo por el que la Fundación Areté acordó extinguirse y ceder sus bienes a la Fundación DCIS está fechada el 7 de mayo de 2007. Pero el acta en que la Fundación DCIS acuerda modificar su nombre para utilizar el más corto, práctico y sonoro de Areté excelencia en griego está datada el 12 de abril de ese año. Es decir, tres semanas antes de recibir vía libre oficial para utilizar un nombre con el que, al menos que se sepa, no llegó a operar.

Esa segunda fundación posee una empresa ligada a Belice, paraíso fiscal

Por qué DCIS mantuvo finalmente su denominación original es una incógnita. En el sumario consta la correspondencia que se cruzaron la mujer de Diego Torres, la también imputada Ana Tejeiro, y una de las abogadas del grupo para decidir cómo había que argumentar el cambio de nombre. Tejeiro llevó a invocar a Platón y Aristóteles y su visión de la areté como concepto central de su 'doctrina ética'.

Tras la intervención del conde de Fontao, Urdangarin nunca volvió a ocupar un cargo de representación legal en ninguna ONG. Pero eso sólo significa que desapareció del primer plano. De hecho, en la Fundación DCIS, ejerció la presidencia de su consejo asesor, un órgano destinado a captar el apoyo de deportistas y artistas.

DCIS fue registrada el 14 de febrero de 2007, aunque los documentos intervenidos confirman que su gestación comenzó en 2006. Dos meses después de quedar inscrita, Iñaki Urdangarin se incorporó a su consejo asesor. A tenor de otra acta incautada, aquello ocurrió el 12 de abril de 2007, el mismo día en que Teddy Bautista fue nombrado presidente del Consejo de Mecenazgo, órgano que debía asegurar a la fundación un flujo estable de ingresos.

Entonces presidente de la SGAE, Bautista está imputado por hechos similares a los que han cercado judicialmente a Urdangarin y Torres: el supuesto saqueo de las arcas de la Sociedad General de Autores a través de empresas de sus propios directivos.