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Sexismo en el Ejército La aspirante a psicóloga militar celebra la decisión de Defensa sobre tatuajes: 'Me alegra saber que no le pasará a otras mujeres'

La AUME recuerda que aún hay normas que deben cambiar para evitar discriminaciones en las Fuerzas Armadas, mientras que algunos expertos celebran “los nuevos aires frescos” en el Ministerio de Defensa.

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Detalle del tatuaje de Estela Martín, opositora a psicóloga militar, por el que fue descartada. | Público

El Ministerio de Defensa ha comunicado que cambiará las normas de ingreso en las Fuerzas Armadas para impedir que las mujeres con tatuajes sean discriminadas por razón del uniforme. Esta respuesta llega después del caso de Estela Martín, que Público denunció: una opositora a psicóloga militar expulsada de las pruebas por tener un tatuaje, tras advertirle que este sería visible si recibiera la orden de llevar falda.

De esta forma, el departamento que dirige Margarita Robles establece que, en las bases de las nuevas convocatorias, se introducirá un párrafo que indique expresamente que "los tatuajes, argollas, espigas e inserciones, automutilaciones o similares no serán visibles vistiendo el uniforme de las Fuerzas Armadas común para la mujer y el hombre" para evitar que una mujer, en el caso de tener un tatuaje o similar que sea sólo visible con el uniforme en su modalidad exclusivamente femenina (que tiene carácter opcional en casi todos los casos), pueda ser excluida en los procesos selectivos de acceso a las Fuerzas Armadas.

“Cuando he visto esta nueva medida, lo primero ha sido alegrarme por saber que no le pasará a otras mujeres pero, por otro lado, me ha venido la pregunta de 'y yo, ¿qué'. Si cambian la norma, es un reconocimiento de que fueron injustos conmigo y a día de hoy yo no tengo ninguna respuesta”, dice Estela Martín a Público.

Martín ya registró su recurso de alzada y un derecho de petición a la ministra de Defensa la semana pasada. La psicóloga entregó toda esa documentación. "No me señalaron ningún tipo de plazo", indica, y añade: "Por reclamaciones anteriores, me indicaron que puede llevar desde algunas semanas a más tiempo".

Justo con el mes de agosto por medio, teme que su caso quede en el olvido. “Espero que no tarden porque si tuviera alguna oportunidad debería de recibir respuesta muy pronto, dado que el 20 de agosto es la fecha en la que ingresan quienes aprobaron la oposición. No sabemos si harán esta excepción, o si harán una nueva convocatoria donde yo pudiera presentarme aunque haya pasado el baremo de la edad”, explica Martín.

Hoy, viendo esta modificación por parte de Defensa, ella es consciente de que su caso ha significado un antes y un después, aunque “no acabo de asimilarlo. Pero me queda la duda de hasta qué punto esto, en realidad, cambiará las cosas para todas”, explica Martín. “Me refiero a que está el riesgo de que mi caso se considere puntual, y no se integre en la idea que no existe una igualdad real en la sociedad y en el Ejército. Temo que se tome como un caso aislado, en lugar de ser otro más de los que ocurren cada día en la sociedad”.

"Si la norma sobre tatuajes hubiese sido la misma para hombre y mujeres yo hubiese acatado la norma, pero no fue así"

Estas semanas su caso ha estado en todos los medios de comunicación y valora que se ha sentido muy “arropada” por parte de la sociedad, aunque nadie de Defensa se ha puesto en comunicación con ella.

Esta nueva medida de modificación de las normas de ingreso le da algo de esperanza, pero tiene miedo a la respuesta. “Por ejemplo, que me den una indemnización, cuando yo lo que quiero es mi oportunidad. Si la norma sobre tatuajes hubiese sido la misma para hombre y mujeres yo hubiese acatado la norma, pero no fue así”, comenta.

La fecha más cercana para una posible respuesta debería de ser antes de ese 20 de agosto que señala Martín. Por ello, ya se ha hecho a la idea de que las condiciones de presentación ya no serían las mismas que en la convocatoria oficial.

“Estoy preparada, pero no es igual que cuando vas el primer día a la prueba. Ahora mismo lo veo todo más desordenado, me cuesta algo más de trabajo concentrarme, de ir con la cabeza fría. Y sobre todo porque temo que sea la señalada”, explica.

Confiesa que le queda ese temor por haber hablado. “Por ejemplo, que me den una oportunidad que no llegue a ser real, o que sea un examen más complicado, o que se centren en pruebas subjetivas que no se pueden recurrir”.

Aún así, tiene su conciencia tranquila y está satisfecha con el paso dado. “No me arrepiento porque no quiero que alguien pase por una situación como la mía que trastoca tu vida totalmente. No me podía haber callado. En la desigualdad no se puede callar porque sino jamás vamos a cambiar las cosas”.

"Aire fresco" en Defensa

Para el jurista Mariano Casado, miembro del Observatorio de la vida militar adscrito a las Cortes Generales, es una buena noticia —una “iniciativa positiva”— que indica “la capacidad de reacción y de aproximación a los problemas reales es distinta”. En ese sentido, para Casado esta iniciativa es interesante. “Creo que revisar las normativas de base es necesaria”, apunta este experto.

“Creo que hay aires frescos en el ministerio de Defrensa”, subraya este jurista, que ya escribió una reciente columna al respecto en El País en este sentido. “Lo reitero a la vista de esta decisión”, afirma Casado, que añade:“Creo que es importante que todo lo que afecte a las personas que pertenecen a nuestras Fuerzas Armadas, tanto las que están ya en ellas como las que desean aspirar a formar parte, hay que cuidarlo mucho y es necesario preservar sus derechos, que son los que tiene cualquier ciudadano”.

“Falta saber qué va a pasar con el problema concreto" de Estela, recuerda el experto, “pero entiendo que de alguna forma Defensa parece, de forma indirecta, que señala la vía de impugnación del acuerdo del tribunal” en este caso concreto.

Lo cierto es que Estela, que ya tiene los 30 años cumplidos, no puede volver a presentarse a optar por la misma plaza el año que viene al haber superado el umbral de edad permitido para la plaza a la que ella aspira.

En cualquier caso, falta por resolverse aún el recurso que Estela ha interpuesto contra la decisión del tribunal, que impidió que siguiese con el proceso de selección durante las pruebas físicas, que son las primeras, al descubrirse el tatuaje en su empeine durante las pruebas de natación.

Otras normativas

Por su parte, la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) celebra la pronta reacción del Ministerio de Defensa.

Según su secretario de organización y portavoz, Jorge Bravo, “es bueno que haya una respuesta ante una situación que se da y que, posiblemente, el Ministerio desconocía hasta que se ha publicado y ha saltado la noticia a partir de este caso concreto”.

“Nos parece algo positivo que Defensa haga desaparecer de las convocatorias ese requisito”, comenta Bravo en declaraciones a Público, y añade: “Nos gustaría recordar que es necesario revisar las dos normativas que aún están pendientes y que nosotros hemos señalado”.

Como recordaba la propia AUME en una nota la semana pasada, En el año 2015 el Ministerio de Defensa rechazó la propuesta consistente en eliminar de la Orden DEF/1756/2016, por la que se prueban las normas de uniformidad de las Fuerzas Armadas (OD), el carácter sexista de su contenido, especialmente por el mantenimiento de faldas, gorros y zapatos de tacón, “cuyo uso además se restringe para determinadas situaciones”, y que “no aportan funcionalidad distinta por necesidades biológicas o de otro tipo, quedando por tanto en el ámbito del sexismo su uso”.

Anteriormente la asociación había presentado una propuesta para que otra norma —Norma General 3/96 que regula la policía personal y el aspecto físico del personal militar (NG)— abandonara el también carácter sexista y no impusiera discriminaciones entre hombres y mujeres. “Estas discriminaciones consisten, prácticamente, en la forma de llevar el cabello y en la utilización de pendientes, pulseras y collares”, recuerda la AUME.

“Son normativas que pueden permitir que se den discriminaciones como las que ha sufrido Estela”, indica Bravo, y sobre la decisión de Defensa en el caso de los tatuajes, subraya: “Es un paso importante, una reacción rápida, pronta, a una situación discriminatoria, pero el paso siguiente será no sólo revisar las convocatorias sino todas las normas que hemos dicho que son discriminatorias”.

Por último, expresó su deseo de que el Ministerio que dirige Margarita Robles reaccione igual de rápido con otras situaciones que se dan en el seno de las Fuerzas Armadas.