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Las avalanchas de refugiados regresan a los campos etíopes

En octubre se han registrado más llegadas a los campamentos que en los dos meses anteriores juntos

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Dollo Ado vuelve a estar al borde del colapso y ha sido Médicos Sin Fronteras (MSF) quien ha hecho saltar las alarmas: los cuatro campamentos de esta zona están a su máxima capacidad y octubre ha registrado más llegadas que los dos meses anteriores juntos (casi 9.000 refugiados).

'En este momento, la capacidad de recibir a más refugiados y de proveer en los campos la comida necesaria, la atención médica y nutricional, el agua potable y medidas de higiene es insuficiente', dice Wojciech Asztabski, coordinador de proyectos de MSF en Dollo Ado.

'Cada día llegan a estos campamentos unos 350 refugiados, una cifra que no se conocía desde los meses crudos de la hambruna', detalla Linn Biorklund, encargada de Asuntos Humanitarios de MSF. 'En el centro de tránsito, donde hasta hace nada apenas había nadie, ahora se agolpan ya 6.500 personas porque el quinto campamento de refugiados en esta zona aún no ha sido abierto, debido a que las lluvias han retrasado los trabajos para habilitarlo', agrega.

La apertura del nuevo campamento, el de Buranimo, estaba prevista para el 1 de noviembre, sin embargo, según fuentes de Acnur, no abrirá sus puertas hasta el día 14.

Los cuatro campos de refugiados etíopes albergan a casi 135.000 somalíes, 93.000 de ellos llegados este año. 'El cuarto campo, el de Hilaweyn, abierto el 5 de agosto, ha copado su capacidad en tres meses y supera ya las 25.000 personas', apunta Biorklund.

Entretanto, la situación de seguridad en los campamentos etíopes se tambalea. El responsable de esta situación: Al Shabab. El asesinato a manos de este grupo islamista de un líder local crítico con la milicia en la región keniata de Mandera, a 30 kilómetros de Dollo Ado, ha obligado al Gobierno etíope a reforzar la seguridad en todo el área, lo que podría ralentizar la ayuda humanitaria.