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Aznar aconseja a Rajoy una reforma anti-nacionalista del Estado

El ex presidente del Gobierno advierte de la "tiranía" de los separatismos en la entrega del Premio FAES de la Libertad 2012 a Vargas Llosa. El Nobel los coloca como "el gran desafío de España"

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El ex presidente del Gobierno y presidente de Fundación para el Análisis y Estudios Sociales (FAES), José María Aznar, convirtió su discurso de entrega del Premio FAES de la Libertad 2012, el escritor Nobel Mario Vargas Llosa, en un durísimo reproche contra los nacionalismos y a favor de 'una reforma que nos permita tener un Estado más ordenado, más eficiente y más justo'. Lanzó este mensaje directamente a Mariano Rajoy, presente en el acto del Círculo de Bellas Artes, mientras hablaba de la 'tiranía' de los nacionalismos, de su 'lucha sectaria', de su 'deslealtad con la democracia y con la ley' o de su búsqueda de 'la secesión y el conflicto'. Les acusó, asimismo, de ser culpables de una 'crisis política' al jalear 'el desgarro' y ser 'los oficiantes de la ruptura', pero avisó: 'España no se va a romper'. Al contrario, avisó de que 'España sólo podría romperse si Catalunya sufriera antes su propia ruptura como sociedad, como cultura y como tradición'. 

El ex presidente del Gobierno centró su discurso anti-nacionalista, particularmente, en Catalunya y aseguró que ésta 'no podrá permanecer unida si no permanece española. Quien piense que sólo está en juego la unidad de España se equivoca. Antes de eso, está en juego la integridad de Catalunya', advirtió. Para Aznar, 'puesto que ya el nacionalismo nos ha dejado claro lo que podemos esperar de él', resulta 'indispensable reconstruir desde su base un proyecto nacional real que nos devuelva al camino del progreso'. 'Hay que reformar [palabra que repitió, por lo menos, siete veces] para reafirmar los fundamentos de una España fuerte y moderna, que no renuncia a sí misma ni a ser una de las mejores democracias del mundo'.

El líder del FAES aprovechó también su discurso -en un evidente giro hacia el PSOE- para rechazar 'cualquier fórmula federal, confederal o del tipo que sea, que pretenda o requiera la quiebra de la soberanía nacional', porque es 'inviable'. Aznar incluyó en su discurso una sutil advertencia a gobernantes ('No podemos hacer dejación de España' aceptando 'transacciones que la disminuyan') y un guiño a las víctimas del terrorismo ('Nadie mejor que ellas sabe lo más importante, que España es libertad, nuestra libertad')

Sin duda, el ex presidente del Gobierno no dejó indiferente a un auditorio a rebosar que le aplaudió largamente tras sus palabras y seguía aplaudiendo mientras le entregaba el premio a Vargas Llosa, que continuó la senda de su introductor con profundas descalificaciones hacia los nacionalismos ('Significan siempre exclusión, discriminación y violencia' o son 'la cultura de los incultos') y los nacionalistas ('No han sido capaces de producir un solo tratado de solvencia intelectual, sólo panfletos y catecismos'). Ambos constituyen, dijo, 'el gran desafío de España'

Los nacionalismos son 'la cultura de los incultos' para Vargas Llosa

En presencia también del presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González; la alcaldesa de la capital, Ana Botella; de la jefa del Ejecutivo de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, o de algunos ex altos cargos de su Gobierno (Eduardo Zaplana, Ángel Acebes, José Manuel Romay, Enrique Múgica o Pío Cabanillas, entre otros), José María Aznar desgranó un texto en el que desmintió que existiese 'un acoplamiento natural entre el nacionalismo y el europeísmo', que son, 'conceptos opuestos'. Para el presidente de FAES, el nacionalismo pretende, 'bajo amenazas de todo tipo -y vemos que literalmente, son de todo tipo-, romper los términos del acuerdo democrático para buscar la secesión y el conflicto'. El ex jefe del Ejecutivo se refería así a la amenaza que Rajoy dijo recibir de Artur Mas durante su última reunión en La Moncloa y a propósito del pacto fiscal y que el presidente de la Generalitat ha desmentido.

Sin embargo, Aznar, que recurrió a la ironía para asegurar que ni él ni 'ninguno de los españoles -muy en primer término los catalanes-' habían participado 'en la Guerra de Sucesión junto a los leales a Felipe V', hizo un llamamiento al Gobierno de Rajoy para que proteja 'la integridad de los principios constitucionales', articule 'voluntades a favor de la convivencia' y preserve 'los derechos de todos los ciudadanos', siendo 'un eslabón sólido de la unidad de España'.