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Aznar ve a España "intervenida" y como un Estado "inviable"

El ex presidente del Gobierno sostiene que la única duda es si también será intervenida "de derecho". Afirma que el actual modelo territorial no tiene futuro político y económico

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Fue una visita relámpago. Pero su intervención 'sencilla' y 'sincera', como él la calificó, no pasó inadvertida. Sobre todo porque durante ocho años él dirigió el rumbo de España. El ex presidente del Gobierno José María Aznar fue el encargado de inaugurar hoy la I Cumbre del PP en el Exterior. Lo hizo con duros ataques a la situación que vive España y sembrando incertidumbre sobre lo que puede venir. También, aportando su visión sobre el Estado de las autonomías, a su entender 'inviable' y 'marginal' tal y como hoy está configurado.

Aznar no exhibió ninguna duda de que estamos ante un país 'intervenido de hecho'. 'Lo que estamos discutiendo ahora es si España va a ser intervenido de derecho o no', dijo ante la atenta mirada de María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP. Y la de los responsables de las agrupaciones de los 25 países en los que el partido está presente fuera de España.

Presidente de honor del PP y al que la formación pretende dar ahora más protagonismo en la recta final hacia las municipales y autonómicas, llegó a León con la intención de ofrecer a sus compañeros un retrato de lo que, a su juicio, ocurre en España. También, para ofrecer algunas pistas del papel que el partido presidido por Mariano Rajoy debe jugar a partir de ahora. Tras dibujar a un Gobierno 'incapaz, incompetente e insolvente', el ex presidente sostuvo que España se atiene a cumplir las directrices que le llegan del exterior.

'[El Gobierno] no está ejerciendo un programa electoral. No está ejerciendo aquel programa con el que se presentó y para el que pidió confianza. Tampoco está ejerciendo una convicción. Está cumpliendo unas obligaciones que les están imponiendo desde fuera, y eso se llama tener un país intervenido de hecho', sentenció ante un audiotorio que asentía sus reflexiones.

Pero fue más allá. 'La cuestión es si España va a poder evitar, y ojalá lo haga, ser intervenida de derecho'. Un concepto sobre el que aportó su propia definición: 'La intervención del país significa a efectos, por ejemplo, de una persona, su declaración de incapacidad (...) Como un país es incapaz de autogobernarse normalmente, desde fuera hay que imponerle unas normas y hay que imponerle unas decisiones', añadió para pasar después a contraponer la situación actual a la de sus años de Gobierno.

Así, se preguntó por qué España ha llegado al punto actual cuando hubo un momento en el que era 'un ejemplo para Europa', cuando generaba más empleo 'que los grandes países de Europa juntos'. O 'cuando nuestros bonos tenían más credibilidad que los bonos alemanes', sacó pecho.

Más tarde llegó la hora de poner deberes a su partido. Mecidos por los buenos datos que las encuestas pronostican al PP, Aznar se mostró convencido de que será su partido el que tenga que poner 'el cascabel al gato' en el debate sobre el modelo de Estado. En este sentido, el ex presidente del Ejecutivo consideró que 'España hoy tiene un estado marginal donde cualquier Gobierno, incluso uno que tenga buenas intenciones y que tenga buenas políticas, tendría dificultad para sacar adelante algunas' de ellas.

Ante este panorama, el presidente de FAES consideró que 'un estado como tal, en tal grado de debilidad, tiene que ser en alguna medida reformado, no solamente en cuanto al gasto, sino en gran medida en cuanto a la ordenación'. Y es que, a su entender 'España no da para tener 17 instituciones que hacen las mismas cosas, 17 organismos que hacen las mismas cosas [...] Y hoy lo que estamos viendo es que nuestro Estado, tal como está configurado, es un Estado políticamente no viable y financieramente absolutamente inviable'.

Se trata de algo que, según Aznar, serviría además para recuperar 'dentro de la pluralidad' una 'gran fuerza para la nación española'. Ya había avisado antes de ofrecer su visión sobre la configuración del Estado: 'Ahora voy a hacer un poquito de Aznar', dijo.

En su discurso, el ex presidente del Gobierno olvidó el pacto de gobernabilidad que su formación alcanzó en 1996 con los nacionalistas catalanes. Un acuerdo por el que se aumentaba la financiación de las comunidades autónomas. También obvió que en el mismo año, y con él al frente del PP, acordó con el PNV el desarrollo íntegro del Estatuto de Gernika y la reforma del Concierto Económico entre el Estado y el País Vasco. Todo, a cambio de que los nacionalistas vascos respaldaran su investidura.

Precisamente, de esta época data la ya celébre frase del entonces líder del PNV, Xabier Arzalluz. 'He conseguido más en 14 días con Aznar que en 13 años con Felipe González'. También de evitar duplicidades entre administraciones habló hoy el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, en una conferencia en Menorca. Y en el mismo acto que Aznar, Cospedal apostó por 'corregir' los excesos del Estado de las autonomías. El líder del PP ya puso este debate sobre la mesa en una conferencia que pronunció el pasado octubre en Santander.

Junto a esta recomendación sobre el futuro de la configuración del Estado, Aznar fue muy insistente en la idea de que el PP tiene que ganar por mayoría absoluta. 'El próximo Gobierno de España va a tener que hacer unas cosas tan importantes que no puede estar entretenido en negociaciones de menor cuantía, en conflictos territoriales o en pequeñas rencillas de ventajas de pequeños partidos nacionalistas si quiere afrontar realmente la dimensión política, económica, social e internacional de la crisis de España', sentenció.

No faltaron los mensajes en clave interna de partido. Si en otras ocasiones, Aznar no ha dudado en sacudir con dureza a Rajoy, hoy fue el día de todo lo contrario. Ni siquiera se permitió un pequeño tirón de orejas por la marcha del ex ministro Francisco Álvarez-Cascos tras la polémica de la candidatura por el PP en Asturias.

En este contexto, invitó al partido a 'no perder el tiempo en otras cosas'. A estar 'a la altura de las circunstancias'. Y a arropar a Mariano Rajoy. 'Va a necesitar un apoyo muy firme y muy continuado. Necesita el apoyo de todos', insistió.

'De sus capacidades no hay ninguna duda, de su voluntad no hay ninguna duda, de su coraje tampoco tiene por qué haber ninguna duda', añadió sobre su sucesor al frente del PP, para después, ponerse a la cabeza de quienes le respaldan. 'Desde luego, el apoyo probablemente más modesto pero más decidido con el que cuenta Mariano Rajoy y el Partido Popular es el mío', cerró su discurso entre aplausos.

Manuel Fraga, presidente fundador del PP, no suele perderse ningún encuentro del partido. Hoy estuvo en León. Y, como Aznar, también sorprendió: 'Quiero dejar claro de una vez por todas que el PP no es un partido de derechas; no estamos defendiendo a los ricos'. Hoy le toca el turno a Mariano Rajoy.



'Hay declaraciones que descalifican más a quien las hace que a quien van dirigidas y, cuando esas declaraciones son de un ex presidente del Gobierno, ni le cuento”, respondió hoy el vicepresidente primero y portavoz del Ejecutivo, Alfredo Pérez Rubalcaba, a la última descarga de José María Aznar contra la capacidad de recuperación económica del país.

Después de que el ex presidente del PP asegurara en León que “España está intervenida de hecho y sólo falta que lo sea de derecho”, agitando los rescoldos que avivan el fuego de los mercados, Rubalcaba optó por hacer un esfuerzo de contención, informa Miguel Á. Marfull.