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Ballester coloca a los pies de los caballos a Urdangarin y Matas

El exdirector balear de Deportes ratifica ante el juez cómo su antiguo amigo el duque de Palma obtuvo 2,5 millones a dedo entre 2004 y 2007 por "orden" del entonces president

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La última tanda de declaraciones del caso Nóos previa a la comparecencia de Iñaki Urdangarin el próximo sábado se cerró ayer de una forma nociva para el yerno del rey. Porque José Luis Pepote Ballester, exdirector balear de Deportes, ratificó ante el juez cómo su antiguo amigo el duque de Palma logró entre 2004 y 2007 y por “orden” directa del entonces president del Govern, Jaume Matas, más de 2,5 millones públicos adjudicados a dedo y de los que la trama Nóos desvió más de la mitad, según el sumario. A preguntas de la ultraderechista organización Manos Limpias, personada también aquí como acusación popular, Ballester negó que la infanta Cristina participase en los manejos de su marido.

El minucioso relato desplegado durante cuatro horas por el medallista olímpico, con referencia expresa a una reunión celebrada en Marivent en septiembre de 2003 y en la que participó Matas, coloca a los pies de los caballos a Urdangarin. La semana pasada, el asesor fiscal de la trama involucró al aristócrata en el plan de la trama que concluyó con la creación una sociedad en el paraíso fiscal de Belice. Esa empresa fue utilizada para sacar de España 470.000 euros que había captado Instituto Nóos, la asociación altruista que presidía Urdangarin.

‘Pepote’ negó que la infanta hubiera participado en los manejos del duque

Imputado en esta pieza y en la troncal del caso Palma Arena, Ballester no fue el único que señaló con el dedo a Urdangarin y Matas para explicar cómo la apariencia de tramitación administrativa seguida con la trama Nóos fue una farsa. Otro exalto cargo del Govern, Juan Carlos Alía, gerente de la agencia de turismo balear (Ibatur) en aquella época, mencionó también con reiteración al expresident como quien impartió la orden de adjudicar a Urdangarin contratos: los más importantes, camuflados como convenios.

Un tercer exalto cargo, Miguel Ángel Bonet, asesor jurídico de Ibatur en la época, se ciñó a lo ya declarado en diciembre: que fue su jefe, Juan Carlos Alía, quien le dijo qué y cómo hacerlo. El cuarto imputado, Gonzalo Bernal, exgerente de Fundació Illesport, rehusó contestar al interrogatorio tras ratificar su declaración previa ante el fiscal, en la que dijo haber seguido instrucciones de Ballester, el único director que tenía hilo directo con Matas, dijo entonces.

Illesport e Ibatur fueron los dos entes opacos –exentos de control parlamentario– que el Govern balear utilizó para sufragar los pelotazos de Urdangarin. El primero llegó con un contrato adjudicado a dedo en 2004 y por 294.000 euros a su empresa Nóos Consultoría. En 2005 y 2006 quedaron suscritos los convenios que reportaron a Instituto Nóos 2.285.000 euros por organizar dos cumbres turístico-deportivas, las Illes Balears Forum.

Un segundo exalto cargo señaló a Matas como artífice de los pelotazos

Lo ocurrido en aquellas cumbres las presenta como gemelas de las ya entonces celebradas en Valencia y cobradas al precio de 3,1 millones. Según el sumario, más de la mitad del dinero (1,3 millones) aportado por el Govern para las Illes Balears Forum fue desviado por la trama Nóos.

Matas ya ha admitido en público que con Urdangarin obvió los trámites usuales para cualquier adjudicación contractual porque quien tenía ante sí era el yerno del rey. “No todos somos iguales”, dijo hace una semana con cara de estar constatando una obviedad. Pero una cosa es que el exjefe del Ejecutivo balear hable del asunto sin admitir su participación en ningún delito bajo el argumento de que los convenios eran legales. Y otra muy distinta es que Ballester trazase ayer un relato de hechos tejido –presuntamente– con los mimbres de la malversación, la falsedad, el fraude a la Administración y la prevaricación, los cuatro delitos que, de momento, centran las pesquisas.

Su declaración de ayer revalida punto por punto la que ya prestó ante el mismo juez el pasado 15 de diciembre, cuando el sumario estaba aún bajo secreto. Ante el enfado del abogado de Matas, que reprochó a Ballester que haya alcanzado un pacto con la Fiscalía Anticorrupción, el exdirector balear de Deportes detalló cómo y cuándo se fraguaron los pelotazos de Urdangarin a través de Nóos Consultoría e Instituto Nóos. Hubo apariencia de tramitación administrativa, pero todo –sostiene Ballester– estaba decidido de antemano. Por Matas.

Sobre si ha alcanzado o no un acuerdo con el fiscal anticorrupción Pedro Horrach, Ballester replicó que no lo sabe. Son los abogados los que llevan esos asuntos, adujo ayer, a punto de cumplirse dos años de la declaración en que Matas le endosó todas las responsabilidades del sobrecoste en el velódromo Palma Arena, cuyo presupuesto saltó de 40 a 110 millones. Cuando el expresident balear declaró, Ballester sufría una gravísima enfermedad que hacía temer por su vida. Hoy, su salud se ha estabilizado.

Amigo de Urdangarin desde 1985, el exdirector de Deportes contó cómo se reunió con el duque ocho o diez veces en el verano de 2003. Y cómo fue él el enlace con Matas. Y también cómo en aquellas primeras reuniones el marido de Cristina de Borbón cifró entonces sus honorarios en 300.000 euros por participar en el patrocinio del equipo ciclista de Banesto.

Ese fue el primer contrato público que el aristócrata logró para sí: finalmente, cobró 294.000 euros, pagados por Fundació Illesport e Ibatur. Lo obtuvo Nóos Consultoría SL sin concurso y gracias a la aportación de datos falsos. El más relevante, alegar que tenía la exclusiva para comercializar el merchandising del equipo. Era falso.