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La banca en la sombra se expande y acumula más de 36,7 billones en activos

Estados Unidos, con 11,4 billones de euros, copa un tercio del volumen que manejan las entidades fuera de los reguladores nacionales, seguido por ocho países de la UE, entre ellos España, que, sumados acumulan 8,2 billones 

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Vista de Canary Wharf, el distrito financiero de Londres. REUTERS/Suzanne Plunkett

La actividad de la llamada banca en la sombra (el conjunto de entidades financieras como hedge funds, fondos del mercado de capitales y vehículos de inversión estructurados que operan  fuera del alcance de las entidades de regulación nacionale) continúa expandiéndose al registrar un crecimiento del 7,6% en 2016, hasta representar 45,2 billones de dólares (36,7 billones de euros) en activos, según se desprende del séptimo informe sobre la banca en la sombra global realizado por el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés) correspondiente al ejercicio de supervisión 2017 con datos de 2016.

El FSB tiene como objetivo evaluar las actividades financieras no reguladas que puedan dar lugar a riesgos de estabilidad en la industria, de forma que ha analizado 29 jurisdicciones entre las que se encuentran por primera vez Luxemburgo y China. La muestra analizada representa más del 80% del Producto Interior Bruto (PIB) mundial.

Concretamente, el total de activos bajo gestión en la sombra representa el 13% de los activos totales del sistema financiero de las jurisdicciones analizadas. El shadow banking system es definido por la FSB como la intermediación crediticia que involucra entidades y actividades fuera del sistema bancario regulado.

Estados Unidos representa el 31% del total de activos bajo gestión de la banca en la sombra, hasta 14,1 billones de dólares (11,4 billones de euros), seguido de ocho jurisdicciones europeas (Bélgica, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y España) que, combinadas, acumulan el 22% o 10,1 billones de dólares (8,2 billones de euros).

Tras EEUU y la UE, se sitúan China (7 billones de dólares ó 5,7 billones de euros, lo que supone el 16%), las Islas Caimán (4,7 billones de dólares, ó 3,8 billones de euros, o el 10%) y Japón (2,8 billones de dólares, ó 2,3 billones de euros, o el 6%).

Para el organismo internacional dependiente del G-20, este tipo de actividad realizada adecuadamente puede proporcionar una "valiosa" alternativa al financiamiento bancario para respaldar la actividad económica real. No obstante, la experiencia de la crisis financiera de 2008 demuestra que la mayor dependencia de la financiación no bancaria podría dar lugar a un incremento de los riesgos sistémicos.

Según apunta, los riesgos pueden tener impacto a nivel de entidad, pero también pueden afectar a una cadena de transacciones en la que la transformación de apalancamiento y madurez ocurre en etapas, de forma que se crean múltiples formas de retroalimentación en el sistema bancario regulado.

"El crecimiento sostenido de la actividad financiera no bancaria resalta el valor de la supervisión de los bancos en la sombra del FSB, al permitir a las autoridades rastrear y comprender los acontecimientos", indicó el presidente del FSB y gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney.

De su lado, el presidente del Comité Permanente para la Evaluación de las Vulnerabilidades del FSB y presidente del De Nederlandsche Bank, Klaas Knot, explicó que los resultados del estudio han avanzado mucho más al ampliar la cobertura geográfica y profundizar en el análisis de los riesgos de estabilidad financiera asociada.

Además de los fondos de inversión de deuda, la banca en la sombra también incluye los mercados de recompra y de titulización de deuda, así como otros instrumentos de financiación alternativa como los hedge fund o fondos de cobertura.