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Barreda saca a relucir el temor del PSOE al desastre electoral

El presidente de Castilla-La Mancha se granjea una censura unánime en su partido por reclamar "un cambio de rumbo" del Gobierno y sugerir que Zapatero no vuelva a presentarse en 2012

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'Torpeza tremenda' fue el calificativo más suave que ayer utilizaron los compañeros de partido de José María Barreda para criticar las declaraciones en las que, en la noche del jueves, reclamó un 'cambio de rumbo' del Gobierno para evitar 'una catástrofe electoral', a la vez que sugería que José Luis Rodríguez Zapatero no debería repetir como candidato en 2012.

Las declaraciones del presidente de Castilla-La Mancha en Onda Cero provocaron un rechazo unánime dentro del PSOE. Pero el aluvión de pronunciamientos, en clave de cierre de filas, no pudo ocultar la sensación de pánico que se ha instalado en las filas socialistas ante las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2011.

El entorno de Barreda atribuye su posición a la presión de los alcaldes

'Barreda se ha puesto nervioso antes de tiempo y está aplicando la misma técnica que utilizaba Bono', interpretó otro de los presidentes autonómicos del PSOE, quien subrayó que la cultura de solidaridad interna de su partido choca con ese tipo de pronunciamientos públicos, más cuando proceden de alguien que forma parte de la ejecutiva federal.

'Lo que todos intuimos es que el 22 de mayo vamos a recibir la patada que se le quiere dar a Zapatero, pero cuando las cosas van mal no puedes abandonar a tu capitán para quedar bien ante tu parroquia. Es tiempo de lealtad interna, no de sálvese quien pueda', señaló el presidente de otra comunidad autónoma, que prefirió mantener el anonimato para no atizar los enfrentamientos personales.

La primera respuesta pública a las declaraciones de Barreda, que hace meses ya provocó un episodio similar cuando reclamó a Zapatero un recorte de ministerios para dar ejemplo de austeridad, llegó por boca del presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara.

Otros barones le recuerdan que es miembro de la ejecutiva federal

'Yo no soy partidario nunca ni de sacar al torero en hombros ni de tirarle almohadillas, entre otras cosas porque yo soy de la cuadrilla. No entiendo que alguien pueda pensar en estos momentos que lo está ocurriendo, que la solución a la crisis que atravesamos, esté sólo y exclusivamente en manos de Zapatero. Lo popular es ponerse de medio lado y dejar solo al torero, sin cuadrilla, pero yo no lo voy a hacer', declaró Fernández Vara, uno de los pocos presidentes autonómicos cuya reelección se da por asegurada en el PSOE.

El andaluz José Antonio Griñán, sin llegar a la contundencia del presidente extremeño, recordó haber vivido 'momentos más difíciles que estos', para concluir que el PSOE es una organización 'capaz de superarlo todo'.

Javier Fernández, secretario general de los socialistas asturianos y próximo candidato a la presidencia del Principado, señaló: 'Yo, si tengo algo que decir, lo diré en los ámbitos del partido, no fuera. Me siento responsable de los resultados que obtengamos en Asturias y no se los voy a atribuir al presidente del Gobierno'.

El todavía presidente de Asturias, Vicente Álvarez-Areces, defendió en CNN+ que la mejor receta ante situaciones difíciles es 'la unidad y cohesión interna', y apuntó que en los momentos de crisis 'no sólo pierden los gobiernos', sino que puede perder la oposición por presentar malas propuestas'.

Roberto Jiménez, secretario general de los socialistas navarros y candidato en la comunidad foral, manifestó que como miembro de un colectivo considera que se debe 'actuar con lealtad y pensar en todos, no sólo en lo que le pueda afectar a uno'. 'Yo me siento muy orgulloso de mi secretario general y presidente del Gobierno y si puede venir a hacer campaña en Navarra tres días en lugar de uno, mucho mejor', agregó.

En fuentes cercanas a Barreda se atribuyeron sus declaraciones a la presión de los alcaldes, ya que el PSOE maneja encuestas que apuntan a una severa derrota en los comicios municipales dentro de esta comunidad autónoma y a dificultades para retener el gobierno regional, que le disputará la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. El precedente que se evoca es el del año 1995, cuando un año antes de la derrota de Felipe González frente a José María Aznar el PSOE perdió los gobiernos de comunidades como Madrid, País Valencià, Murcia o La Rioja que no nunca ha podido recuperar.

Para combatir este situación, que se atribuye al deterioro global del PSOE y al personal de José Luis Rodríguez Zapatero, entre los socialistas de Castilla-La Mancha resurge con fuerza la tesis de aplicar la táctica de Bono ante el declive de Felipe González. El ahora presidente del Congreso, según recordaban ayer dirigentes veteranos, no sólo buscaba afirmarse a través de la confrontación pública con el presidente del Gobierno, sino que en sus actos electorales las típicas banderitas del PSOE brillaban por su ausencia, sustituidas por enseñas de Castilla-La Mancha.

Más allá de la situación electoral en cada territorio, se apunta una preocupación de fondo a que de las elecciones de mayo surja un poder territorial muy desequilibrado que consolide para mucho tiempo los gobiernos de la derecha. Se recuerda, en este sentido, que allí donde el PP ha conquistado gobiernos autonómicos Madrid, Valencia, Murcia o Castilla y León los ha consolidado sin que se resienta si quiera de supuestos de corrupción tan escandalosos como los que afectan al valenciano Francisco Camps.

Pero, a partir de la premisa de que si 'debilitas a tu secretario general te debilitas a ti mismo', la previsión es que el comité federal del día 23, en el que se proclamarán los cabezas de lista para los comicios de 2011, se convertirá en el escenario de una nueva demostración del espíritu de la piña, acuñado tras las elecciones primarias en Madrid.

Además, la mayoría de los dirigentes consultados coinciden en que 'nadie entendería ahora un nuevo cambio de rumbo ', después del giro que Zapatero imprimió a su política económica en mayo. También coincidieron en que, en mejores o peores condiciones, el PSOE va llegar a las elecciones de mayo con Zapatero como secretario general y presidente del Gobierno, de modo que 'es absurdo que nosotros mismos contribuyamos a devaluarlo'. Es decir, que lo de Barreda ha sido 'como dispararse en los pies'.