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Blanco deja la "primera línea" de la política y no tendrá cargos en el PSOE

El vicesecretario de Organización del PSOE no aspira a seguir siendo el número dos del partido tras el Congreso que el partido celebrará en febrero

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El ministro de Fomento y portavoz del Gobierno, José Blanco, anunció anoche que dejará la 'primera línea' de la política y que no ocupará ningún cargo orgánico en el partido tras el 38 Congreso Federal que celebrarán los socialistas en Sevilla en la primera semana de febrero. 'He sido el número dos durante más de diez años, he estado en primera línea política y no lo voy a estar más', dijo en el programa La noche en 24 horas, de TVE. 'Eso no significa que no siga en la política nacional, pero hay que dar pasos. No aspiro a ser el número dos. No aspiro a estar en la primera línea después del congreso', explicó Blanco.

El ministro de Fomento ha sido durante once años el número dos del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Blanco desempeñó un papel clave en el 35 Congreso del PSOE, el que convirtió a Zapatero en líder de los socialistas en el año 2000, ya que coordinó la búsqueda de apoyos para una candidatura que compitió con José Bono, Rosa Díez y Matilde Fernández.

'Es bueno que algunos demos un paso atrás', afirma el ministro

Tras asumir el poder orgánico, Zapatero lo nombró secretario de Organización, puesto que le sirvió para convertirse en el hombre fuerte del aparato. Blanco también coordinó las dos campañas de 2004 y 2008, que terminaron con el triunfo de Zapatero sobre Rajoy.

En sus declaraciones en TVE, el ministro dejó claro que su retirada de la primera línea no significaba un abandono de la política por completo, ya que es diputado electo por Lugo y dijo que quería mentener el compromiso con los ciudadanos que le habían votado el 20-N. Preguntado sobre si su decisión suponía que renunciaba a optar en el futuro a una carrera política en Galicia, tal y como se había especulado, el ministro dejó claro que no era su intención: 'No tengo previsto ser presidente de la Xunta de Galicia'.

Dice que lo relevante no es el número de candidatos sino 'la voz de los militantes'

El vicesecretario general del PSOE explicó que su decisión la había adoptado 'hace meses' y que la conocía tanto el secretario general del partido y presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, como el candidato electoral, Alfredo Pérez Rubalcaba. A este se la anunció al comunicarle que no quería dirigir su campaña electoral, papel que asumió Elena Valenciano.

Asimismo, Blanco subrayó que el Congreso Federal de febrero tiene que servir al partido para perfilar un 'proyecto sólido alternativo' y lograr un fuerte 'liderazgo' con el objetivo de ganar las próximas elecciones generales dentro de cuatro años 'o antes'.

Para el ministro, es el momento de 'abrir el paso a otra gente' dentro del partido que tenga 'empuje' y 'ganas'. 'Y para eso es bueno que algunos demos un paso atrás', recalcó.

Desvincula su paso atrás de la investigación por el 'caso Campeón'

Blanco, que recordó que él no va a votar en el 38 Congreso porque no será ni siquiera delegado, no quiso entra en el debate protagonizado por otros dirigentes de su partido sobre la elección del futuro secretario general porque lo importante en este cónclave es 'la voz de los militantes'.

En este sentido, subrayó que lo relevante no es cuántos candidatos se presenten para encabezar el partido sino que del Congreso de febrero salga un 'proyecto con solidez' y se logre el liderazgo y las condiciones necesarias 'para poder volver a tener la confianza de los ciudadanos'.

El todavía número dos del partido aprovechó para valorar tanto a Alfredo Pérez Rubalcaba como a su posible contrincante en el Congreso, la ministra de Defensa, Carme Chacón. Blanco los calificó de 'amigos' suyos.

El político gallego aseguró que el elemento clave en el pésimo resultado de los socialistas el pasado 20-N fue la crisis económica, y admitió que el desenlace podría haber sido otro si el Gobierno hubiera desarrollado otra política económica o si se hubieran comunicado mejor decisiones 'muy difíciles y dolorosas', en clara referencia al giro dado por el Ejecutivo en mayo de 2010.

Blanco desvinculó su decisión de abandonar la primera línea política de la investigación judicial a la que está siendo sometido en el llamado caso Campeón. El ministro mostró su confianza en que 'la ley caiga sobre quien hizo supuestamente acusaciones falsas', en un sumario 'que es todo menos secreto'.

El caso está pendiende de que el Supremo decida si hay indicios de delito, tal y como aseguró una jueza de Lugo en un escrito enviado al Alto Tribunal. La acusación se basa en las declaraciones vertidas contra Blanco por el empresario gallego Jorge Dorribo, principal imputado en la causa. Según Dorribo, pagó a Blanco comisiones para que mediase en su favor ante el Ministerio de Sanidad y Hacienda. Esos supuestos pagos no se los hizo directamenet al ministro, sino a un primo político suyo. Blanco niega tajantamente esta acusación.